“Hay oportunidades en zonas donde los jóvenes pensamos que no las hay”
Con apenas 23 años, Nahum Salinas ha tomado una decisión poco habitual: dejar su ciudad natal, Valencia, para ponerse al frente de la farmacia de Puente de Vadillos, un pequeño municipio de la Serranía conquense. Gestiona además dos botiquines de la zona y se ha convertido en una pieza clave para garantizar un servicio esencial a los vecinos. La de Nahum es una apuesta personal y profesional que resume con una férrea convicción: “Hay oportunidades en zonas donde los jóvenes pensamos que no las hay”.
Su llegada a Cuenca comenzó a gestarse incluso antes de terminar la carrera. Fue una tía quien le habló de la posibilidad de hacerse cargo de la farmacia cuando sus propietarios mostraron interés en venderla. Pero entonces todavía estaba estudiando y prefirió esperar. “Primero quería terminar la carrera y luego ya veríamos. Después trabajé nueve meses en una farmacia de Valencia y aprendí una barbaridad. Tener todavía esa oportunidad encima de la mesa hizo que dijera: pues para adelante”, recuerda.
Hasta ese momento apenas tenía relación con la provincia de Cuenca. Tan solo conocía a una persona muy cercana a su familia que era conquense, pero no tenía ningún vínculo con Puente de Vadillos ni con la Serranía conquense. Tampoco sintió que quienes le rodeaban intentaran frenar su decisión: “Sabíamos que iba a ser un cambio muy grande, pero yo también sabía a lo que venía y de lo que era capaz. Con el apoyo de mi familia, de mi pareja y de mis amigos tomé la decisión y, de momento, estoy muy contento”.
Los primeros días fueron muy distintos a como los había imaginado. Lejos de encontrar dificultades para integrarse, descubrió un pueblo que le abrió las puertas desde el primer momento. “Me han tratado desde el primer día como uno más y me han dado esa confianza que ha ayudado a que todo fuera mucho más fácil. Había muchas cosas que hacer, pero tener el apoyo de la gente y ver que valoran que estés aquí ayuda muchísimo”, nos cuenta.
Para Nahum, una farmacia rural desempeña un papel que trasciende la atención sanitaria. “Para un pueblo tan pequeño es un servicio fundamental porque hay mucha gente mayor que no se puede desplazar. Tener la farmacia al lado para poder recoger la medicación es muy importante, porque estamos hablando de tratamientos necesarios para su salud. Pero, además, la farmacia también es un lugar para estar con la gente, hablar con ellos y pasar un rato. Al final es más que un servicio”, sostiene.
Su rutina diaria tampoco deja mucho margen para el descanso. Además de la farmacia de Puente de Vadillos, se encarga de atender dos botiquines de la zona, lo que le obliga a recorrer cada día varios kilómetros por la Serranía. “Abro aquí a las nueve y media de la mañana y, dependiendo del día, me toca ir a un botiquín o a otro. Luego vuelvo a la farmacia, por la tarde otra vez igual... Al final no paras. Es trabajar mucho y ayudar a la gente”, resume.
A esa responsabilidad sanitaria se suma la empresarial. A su juicio, ambas van inevitablemente de la mano. “Si no llevas bien la empresa, no puedes dar un buen servicio sanitario. Tienes que gestionar correctamente la farmacia para que la medicación que necesitan los pacientes esté disponible cuando la necesitan. Si una persona tiene un tratamiento crónico, no puedes hacerle esperar un día más porque no has previsto el pedido. Todo está relacionado”, explica.
UNA PROVINCIA POR DESCUBRIR
Fuera del trabajo ha descubierto un territorio que apenas conocía y que hoy recomienda a cualquiera que lo visite. Habla con entusiasmo del embalse de Chincha, de Beteta, de las rutas de senderismo y de los paisajes que rodean Cañizares. “Aquí hay muchísimas zonas muy bonitas. Puedes hacer senderismo, rutas de montaña o kayak en el embalse. Hay una diversidad increíble”, asegura.
Cuando baja la persiana de la farmacia intenta recuperar algunas de sus aficiones. Es trompetista y sigue formando parte de una banda de música de Valencia, aunque reconoce que estos primeros meses apenas ha tenido tiempo para ensayar. “Ahora lo he tenido que dejar un poco de lado para sacar esto adelante, pero poco a poco me gustaría retomarlo
Su deseo es seguir creciendo profesionalmente en Puente de Vadillos y contribuir a que otros jóvenes también miren hacia los pequeños municipios.
“Ojalá dentro de diez años siga estando aquí y la gente continúe contenta con el servicio. Ojalá venga mucha gente joven a esta zona para ayudar al pueblo. Nunca se sabe lo que puede pasar, pero sería muy bonito”, dice. Y a quienes estén pensando en dar un paso parecido al suyo, este joven valenciano que se ha ganado el cariño de los vecinos y vecinas de Puente de Vadillos les lanza un mensaje muy claro: “Que la gente sea valiente y que, si lo está pensando, no lo dude. Es mucho sacrificio, pero creo que a la larga puede ser una satisfacción muy grande”.