Color, aroma y sentimiento: así celebra La Mezquita el Día de la Madre
Hay gestos que no necesitan palabras, y otros que encuentran en un detalle la mejor forma de decirlo todo. Con esa idea trabaja estos días el equipo de Viveros La Mezquita en Cuenca, donde la campaña del Día de la Madre se vive de manera especial. “Intentamos ofrecer alegría, cariño y color”, explica Paula Orozco, que incide en que su objetivo va más allá de la venta: “No solo es un artículo, sino una demostración de cariño”.
En plena primavera, el establecimiento se llena de vida con una oferta que busca adaptarse a todos los gustos y a todas las madres. “Tenemos muchísima flor, muchísimos colores, y si no lo encuentras, buscamos la manera de ayudarte”, detalla Orozco, que subraya que ese momento de elegir el regalo también forma parte del homenaje: “Ese ratito en el que piensas en tu madre ya es especial”.
Entre los productos más demandados destacan dos clásicos que nunca fallan. Por un lado, las orquídeas, que “pueden durar semanas o incluso meses”, lo que las convierte en una apuesta segura incluso para quienes no tienen mano con las plantas. Por otro, las cestas de combinación de plantas, que aportan volumen y variedad. “Sabemos que con esos regalos nuestros clientes aciertan sí o sí”, afirma.
La flor cortada también cobra protagonismo en estas fechas, con rosas, lilium u hortensias, entre otras variedades. Orozco destaca que este año la campaña llega en un momento especialmente favorable: “Ha sido una primavera muy buena y hay muchísima flor disponible, además con buenos precios”. Esto permite ofrecer propuestas más variadas, incluso para quienes buscan sorprender con algo diferente.
Orquídeas y cestas de plantas son los regalos más demandados por su durabilidad y facilidad de cuidado
Pero la oferta no se queda ahí. La tienda cuenta con un amplio espacio de decoración en el que se pueden encontrar desde jarrones o velas hasta macetas y piezas decorativas. “Hay muchísimo artículo para complementar y sorprender a las mamis”, señala, pensando también en quienes prefieren alternativas a la planta natural.
Más allá del producto, desde La Mezquita defienden el valor emocional de regalar flores. “Tienen sentimiento, color, incluso aroma, pero sobre todo es regalar algo vivo”, explica Orozco. En un entorno cada vez más urbano, ese contacto con la naturaleza adquiere un significado especial: “Una flor alegra el corazón de quien regala y de quien la recibe”.
Para facilitar las compras, el establecimiento mantiene un horario amplio durante toda la campaña y refuerza su servicio de reparto. “Tenemos tres furgonetas que cubrirán Cuenca y los pueblos de alrededor”, detalla, permitiendo incluso dejar preparado el encargo con antelación para entregarlo el domingo.
En estos días previos, además, se repite una imagen que define el espíritu de la campaña: la de los más jóvenes entrando con timidez a elegir su primer regalo. “Es algo tiernísimo”, reconoce Orozco, que ve en esos pequeños gestos el verdadero sentido de la celebración. Porque, como recuerda, no se trata solo de un día, pero sí de una oportunidad perfecta para decir, con flores, todo lo que a veces cuesta expresar.