El Vivo Cuenca sigue sin sumar fuera de casa tras caer ante el Olías (8-6)
El Vivo Cuenca no pudo sumar fuera de casa en su visita al Olías/Moprisala, cayendo por 8-6 en un encuentro en el que los de Ángel García volvieron a pagar muy caros sus errores. Los azulones, que llegaron a verse con un aplastante 7-1 en contra, reaccionaron en los últimos minutos y estuvieron cerca de conseguir una remontada que parecía imposible.
El conjunto conquense no tuvo su mejor inicio de partido. Los visitantes saltaron a la pista faltos de intensidad y con dificultades para hacerse con el balón, algo que supo aprovechar muy bien el rival para adelantarse en el marcador. Dos errores en la salida de balón del Vivo permitieron al Olías colocar el 2-0 en el luminoso.
A pesar de su mal comienzo, los azulones consiguieron recortar distancias con un gol que, por un momento, generó el espejismo de que los conquenses podían meterse de lleno en el partido. Sin embargo, en la siguiente jugada volvía el jarro de agua fría con un nuevo tanto local que ampliaba otra vez la ventaja.
Los errores continuaron pasando factura al conjunto conquense, que encajó otros dos goles antes del descanso para marcharse a vestuarios con un complicado 5-1 en contra.
Tras el paso por vestuarios, el Vivo salió a la pista con una actitud mucho más positiva, dispuesto a cambiar la dinámica del partido. Sin embargo, los locales no estaban dispuestos a dejar escapar la oportunidad de ampliar su ventaja y, en apenas cinco minutos, consiguieron colocar un contundente 7-1 en el marcador.
Pero si algo caracteriza al Vivo Cuenca es su capacidad para luchar en cada partido y no dar nada por perdido hasta el final. Tirando de casta y orgullo, y con varios minutos de muy buen juego, los azulones consiguieron recortar distancias hasta el 7-3. Aunque los locales volvieron a marcar, los conquenses no bajaron los brazos y continuaron buscando la portería rival hasta colocar un sorprendente 8-6 que volvía a meterles en el encuentro.
El Vivo dispuso de ocasiones suficientes para acercarse todavía más en el marcador, pero los postes, las intervenciones del guardameta local y dos dobles penaltis fallados impidieron que los azulones culminaran una remontada que, minutos antes, parecía impensable. Los de Ángel García terminaron encerrando a su rival en los últimos compases, aunque finalmente el tiempo no dio para más y tuvieron que regresar a Cuenca con una nueva derrota.
Un castigo demasiado duro por lo visto en los últimos minutos, pero que vuelve a poner de manifiesto las dificultades del Vivo Cuenca lejos de casa, donde los errores y la falta de intensidad en determinados momentos de los encuentros les están pasando demasiada factura.
Ahora, los azulones afrontarán dos partidos consecutivos en casa, una oportunidad para corregir los errores que les están penalizando fuera, recuperar sensaciones y volver a sumar puntos que les permitan reforzar su confianza de cara a sus próximos compromisos a domicilio.