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El románico rural de Cuenca: un tesoro “humilde y vivo”

Las rutas impulsadas por CuenCANP permiten recorrer los templos más significativos del románico tardío dispersos por la provincia
Foto: Saúl García
28/01/2026 - Eduardo M. Crespo

Zarzuela, Portilla, Ribatajada, Ribagorda, Pajares, Mariana, Villaseca, Arcas, La Frontera, Fuentes, Naharros... la provincia de Cuenca atesora decenas de templos románicos que han sobrevivido con el paso de los siglos. No se trata de catedrales monumentales ni de imponentes monasterios, sino de iglesias levantadas en pueblos pequeños, “fruto de la repoblación cristiana tras la conquista de 1177”. Ese románico “rural, tardío y humilde”, se ha convertido en el eje de un proyecto cultural que crece año tras año: las rutas organizadas por la Asociación Cultural CuenCANP dentro del programa ‘Caminos por la Historia’, una cita que ya suma cuatro ediciones y que prepara el terreno para una quinta.

Desde su nacimiento, la asociación, comprometida con la divulgación del patrimonio natural, histórico y arquitectónico de la provincia, se ha propuesto acercar a la ciudadanía un arte que, pese a su sobriedad, explica mejor que ningún libro cómo se configuró el territorio conquense durante la Edad Media. “La cultura interesa, y el arte aún más. En Cuenca hay un patrimonio románico rural que merece ser conocido, valorado y defendido. Son pequeñas iglesias, modestas, pero cuentan la historia de cómo se pobló esta tierra; es un patrimonio muy interesante”, afirma el presidente de CuenCANP, Francisco Javier Rodríguez Laguía.

Y el público, como era de esperar, responde masivamente. Cada ruta ofrece alrededor de 60 plazas que se ocupan rápidamente. La decisión de limitar la asistencia a estas rutas por el arte románico no es casual, sino fruto de la experiencia: “Hemos tenido interés incluso para llenar dos autobuses, pero sería imposible. Son pueblos pequeños, carreteras muy estrechas y los recursos hosteleros son muchas veces limitados”.

 

Románico en Cuenca

El románico en la provincia de Cuenca no destaca por la monumentalidad, sino por su humildad constructiva y su fuerte vínculo con el territorio. Como explica Rodríguez Laguía, “se trata de un románico tardío, porque ya estaba muy avanzado en el norte, pero aquí empieza a aparecer a partir del siglo XII-XIII”. Un estilo ligado directamente a la repoblación cristiana tras la conquista de la ciudad de Cuenca.

Este patrimonio se caracteriza por su sencillez constructiva: “En Cuenca la característica principal es la sencillez del material con que está hecho, que es mampostería básicamente. No hay grandes alardes de sillería, únicamente en los esquinales o en las aperturas de ventanas y puertas”. La piedra caliza es dominante, aunque en algunas zonas aparece también “toba o travertino que se utiliza porque también eran recursos que daba la tierra”.

Rodríguez Laguía destaca que el románico que se conserva en la provincia de Cuenca es un arte “popular, rural, pobre e interesante”, muy presente en templos dispersos por el territorio. 

 

Excelente conservación

Para Rodríguez Laguía, la situación general del patrimonio arquitectónico románico en la provincia de Cuenca es bastante buena: “En general, la conservación es buena. No hay, digamos, un riesgo de abandono”. Sin embargo, subraya que no todo son luces: “Los arreglos que se hacen, sobre todo de las inmediaciones, no se hacen siempre de forma correcta y algunos arreglos exteriores afectan al interior de los edificios en cuanto a humedades”. En ocasiones, las intervenciones no son del todo respetuosas: “La rehabilitación no es siempre acertada… alguna espadaña se podía haber hecho con otro tipo de piedra y no piedra artificial”.

A pesar de ello, insiste en la implicación social para su mantenimiento: “Están pendientes los párrocos y no hemos visto ninguna abandonada. Los vecinos están pendientes de arreglos”, una vigilancia constante que, añade, ha permitido que el románico conquense mantenga su presencia en el paisaje.

Las diferentes rutas impulsadas por la asociación CuenCANP recorren distintos puntos donde el románico rural permanece vivo en la provincia. Rodríguez Laguía recuerda que se han visitado localidades como Portilla, Pajares, Ribagorda, Valdeolivas, Albendea, Arcas o Naharros.

Entre los ejemplos más significativos del románico en los pequeños municipios de Cuenca destacan la Iglesia de San Miguel Arcángel de Portilla y la Iglesia de Santo Domingo de Silos de Pajares, templos que ilustran ese románico sencillo y de piedra local. La ermita de Nuestra Señora de la Horcajada de Ribagorda, en medio de la vega del río Trabaque, afirma Rodríguez Laguía, es un ejemplo “que recuerda la soledad del románico del norte”. Otra de las referencias indispensables es la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Valdeolivas, mientras que en Albendea resalta el Mausoleo-Ermita de Llanes. Cerca de la capital, la Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora en Arcas figura como una de las más representativas, junto a la de Santiago Apóstol de Naharros.

Como señala Rodríguez Laguía, el románico conquense forma parte de un legado que merece “atención y continuidad”, una razón de peso por la que CuenCANP ya piensa en una nueva ruta, la quinta desde que empezara esta aventura por la historia del arte dirigida a los amantes de la historia y del rico patrimonio que atesora nuestra provincia.