Mirabilia 2026 cierra su quinta edición con una multitudinaria misa medieval
Mirabilia. Semana Medieval de la Catedral de Cuenca ha clausurado su quinta edición con los dos acontecimientos celebrados el 15 de agosto: una misa medieval con motivo de la solemnidad de la Asunción y el concierto final de los participantes en los cursos. Ambas propuestas pusieron el broche de oro a una semana dedicada en esta edición a las cruzadas y a Tierra Santa como horizonte espiritual, cultural y político de la Europa medieval.
Una misa medieval vivida desde su función original
Más de 300 personas asistieron a la misa de la Asunción de la Virgen a la que se unía el aniversario de la consagración de la Catedral, (15 de Agosto de 1196), en la que participaron alumnos y profesores de Mirabilia. La celebración sorprendió a muchos de los presentes tanto por el uso parcial del latín como por la oportunidad de escuchar cantos litúrgicos medievales vinculados a la Virgen y a la solemnidad de la Asunción, junto con músicas relacionadas con la liturgia que los europeos llevaron a Tierra Santa durante la Edad Media.
La misa comenzó con una solemne procesión que partió de la girola y avanzó hasta la nave central. La comitiva estuvo encabezada por el incienso y la cruz procesional, seguidos por los cantantes y los instrumentistas, y cerrada por Capellán Mayor de la Catedral, Miguel Ángel Albares, quien presidió la celebración, revestido con una casulla propia de un día de solemnidad. La celebración concluyó con una nueva procesión de salida. Ambas fueron acompañadas por voces, instrumentos y campanas, recuperando así la dimensión espacial, sonora y ceremonial de estos repertorios.
Uno de los momentos más impactantes fue el gran bloque sonoro con el que se abrió la misa: el Laudes regiae, una obra de origen carolingio que solo puede escucharse en contadas ocasiones. En esta interpretación adquirió una fuerza extraordinaria gracias a la participación de todos los alumnos y de parte de los profesores del curso, cantando y tocando fídulas, flautas, arpa, organettos, cítolas y un doble juego de campanas. La unión de las voces con la potencia de los instrumentos y las campanas llenó la nave central y convirtió el inicio de la celebración en una experiencia sonora especialmente sobrecogedora.
Con el propósito de ofrecer una experiencia sensorial que evocara la vivencia de la liturgia medieval, la Catedral se iluminó únicamente con la luz natural del sol. La claridad penetraba intensamente a través de las vidrieras de la nave y de la Capilla Mayor diseñadas por Gustavo Torner dentro del gran proyecto de renovación desarrollado entre 1995 y 2000. Sus tonalidades doradas y ocres envolvieron la celebración en una atmósfera de especial recogimiento y espiritualidad.
La propuesta permitió acercarse a este repertorio en el contexto para el que fue creado. La misa no se planteó como un concierto, sino como una verdadera celebración litúrgica en la que la música recuperó su función original. De este modo, los cantos y, sobre todo, sus textos pudieron desplegar plenamente el significado espiritual, ritual y comunitario que adquieren dentro de la liturgia.
Para los asistentes, la celebración supuso una experiencia poco habitual: no solo escuchar un repertorio antiguo, sino comprenderlo desde su función y vivirlo en un marco arquitectónico y religioso estrechamente ligado a la cultura medieval. La participación de alumnos y profesores hizo posible que esta música volviera a integrarse en el espacio, el ceremonial y la vida espiritual de la Catedral.
La dirección y el diseño de esta propuesta litúrgica corrió a cargo de la Dra. Cristina Alís Raurich, directora artística de Mirabilia.
Un concierto final con participantes de seis países
Por la noche, el concierto final reunió a participantes de los cursos llegados de España, Italia, Polonia, Australia, Bélgica y Alemania, acompañados por varios profesores de Mirabilia. El programa fue el resultado del trabajo desarrollado durante la semana en torno a los repertorios relacionados con las cruzadas y a las distintas formas poéticas y musicales de la Edad Media.
A través de cantos litúrgicos y canciones de trovadores, el concierto mostró cómo la música medieval podía servir para expresar la fe, predicar la cruzada, construir imágenes del enemigo, ofrecer consuelo, cuestionar la guerra o denunciar sus consecuencias. Junto a obras nacidas como instrumentos de movilización y propaganda, se interpretaron también composiciones que rechazaban la violencia y lamentaban la destrucción provocada por los conflictos.
La elección de las cruzadas como tema de Mirabilia 2026 no implica una defensa ni una idealización de la guerra. Al contrario, ha permitido reflexionar críticamente sobre la manera en que los conflictos transforman las mentalidades, condicionan el discurso religioso y político y afectan profundamente a las personas y al conjunto de la sociedad. La música y la poesía medievales ofrecen testimonios de quienes promovieron aquellas guerras, pero también de quienes expresaron su dolor, sus dudas o su rechazo ante la destrucción que ocasionaban.
El concierto constituyó asimismo la culminación pública de los dos itinerarios formativos de Mirabilia 2026, Trobar leu y Trobar clus. Durante el curso, los participantes trabajaron la interpretación del repertorio medieval desde sus fuentes, sus textos, su pronunciación, sus formas poéticas y sus particulares lenguajes musicales. La presencia conjunta de alumnos y profesores reflejó el carácter internacional, formativo y comunitario que define el proyecto.
El balance de los cursos es muy positivo, tanto por el nivel del trabajo artístico alcanzado como por el compromiso de los participantes y el intercambio de conocimientos entre músicos de diferentes países, trayectorias y grados de especialización. Mirabilia consolida así un modelo en el que la investigación histórica, la interpretación musical y la transmisión pedagógica se encuentran y se enriquecen mutuamente.
Un recorrido musical por Oriente, las cruzadas y Jerusalén
Los dos acontecimientos finales culminaron una programación que comenzó con el concierto Cantos de los cristianos de Oriente, una oportunidad excepcional para escuchar en Cuenca himnos siríacos y maronitas conservados por las comunidades cristianas orientales. Algunos fueron cantados en siríaco, una de las lenguas arameas y, por tanto, perteneciente a la familia lingüística más próxima a la lengua de Jesús.
El segundo concierto estuvo dedicado a la cruzada contra los cátaros a través de la voz de los trovadores. El programa mostró cómo estos autores no se limitaron a transmitir el discurso oficial de la cruzada albigense, sino que también alzaron sus voces contra la violencia, los abusos del poder y la destrucción ocasionada por aquella guerra.
La tercera propuesta, a cargo del grupo InTactvs, estuvo dedicada a Joaquín de Fiore y a la idea de Jerusalén como destino físico y espiritual. Celebrado tras el eclipse total del 12 de agosto, el concierto estableció un diálogo simbólico entre la oscuridad y la luz, el viaje hacia Jerusalén y la búsqueda medieval de una transformación interior.
La programación se completó con una conferencia a cargo del doctor David Catalunya, los cursos de interpretación, las actividades pedagógicas y una jam session medieval que convirtió la música en un espacio espontáneo de convivencia entre profesores, alumnos y público.
Un balance muy positivo para Mirabilia y para Cuenca
La quinta edición de Mirabilia concluye con un balance muy favorable. Un total de 5.000 personas ha disfrutado de sus conciertos, cursos, conferencia, misa y jam session medieval. Esta respuesta demuestra el creciente interés del público por una propuesta capaz de unir patrimonio, música, historia, espiritualidad, formación y divulgación.
Mirabilia contribuye, además, a dinamizar la vida cultural y turística de Cuenca. A lo largo de una semana atrae a intérpretes, especialistas, estudiantes y visitantes nacionales e internacionales, genera actividad en la ciudad y proyecta su imagen como un destino estrechamente vinculado al patrimonio y a la cultura.
En el centro del proyecto se encuentra la Catedral de Cuenca, que no actúa únicamente como escenario, sino como protagonista y fuente de inspiración. El Cabildo de la Catedral es su promotor, organizador y gestor con el canónigo Miguél Ángel Albares, Capellán Mayor y director, a la cabeza. La dirección artística y académica corresponde a la doctora en Musicología, intérprete, docente y gestora cultural Cristina Alís Raurich. Mirabilia hace brillar su pasado medieval y permite redescubrirla como lo que fue y continúa siendo: un espacio de espiritualidad y celebración, pero también un centro de conocimiento, creación, encuentro y vida social.
Mirabilia cuenta con el apoyo de la Fundación Globalcaja y con el mecenazgo de los Amigos de la Catedral de Cuenca, cuya apuesta por la conservación y difusión del patrimonio histórico y artístico contribuye de forma decisiva a hacer posible una iniciativa que une formación, investigación, interpretación y vida cultural.
Con esta edición, Mirabilia reafirma su vocación de recuperar el patrimonio musical medieval desde el rigor histórico y, al mismo tiempo, devolverlo a la sociedad como una experiencia viva. El festival cierra así su edición de 2026 con una extraordinaria respuesta del público y con la voluntad de continuar convirtiendo la historia de la Catedral de Cuenca en cultura compartida y en un recurso de futuro para toda la ciudad.