DIPUTACIÓN CUENCA CIRCUITOS DUATLON Y TRTIATLON
Es noticia en Cultura: SMR Cuenca Alfarería
Alfarería

El legado de las mujeres que sostuvieron un pueblo

‘Mujeres alfareras en la Mancha’ es una exposición que rescata el papel fundamental de las mujeres de Mota del Cuervo en la tradición cerámica y en la economía doméstica
Foto: Saúl García
05/04/2026 - Eduardo M. Crespo

En el Museo de Cuenca, una pequeña pero maravillosa exposición pone el foco en una historia muy nuestra: la de las mujeres alfareras de Mota del Cuervo. A través de siete piezas, la muestra propone un recorrido apasionante que va más allá de la cerámica para adentrarse en los aspectos sociales, económicos y domésticos de toda una comunidad.

“Lo que estamos haciendo es poner en valor el papel de la mujer en este tipo de actividades que no se conocía bien”, nos cuenta el director del museo de Cuenca, Miguel Contreras. Y es que el municipio de Mota del Cuervo no es un enclave cualquiera dentro del mapa de la artesanía manchega. Se trata, según explica Contreras, del mayor centro alfarero de la Mancha donde las mujeres desempeñaban un papel protagonista.

En este municipio conquense la alfarería no solo era una actividad familiar, sino también una labor profundamente feminizada. Mientras los hombres se encargaban de la extracción del barro y de la distribución de las piezas, eran las mujeres quienes modelaban, levantaban y remataban los recipientes. “La mujer tiene el papel fundamental de lo que es la alfarería, que es levantar la pieza”, subraya Contreras.

Esta singularidad convierte a Mota del Cuervo en un caso bastante excepcional: un sistema productivo en el que el trabajo doméstico se transformaba en actividad económica de alcance regional. Las piezas elaboradas en los hogares no se quedaban en el ámbito local, sino que se distribuían por toda Castilla-La Mancha, el sur de Madrid y otras zonas del centro peninsular.

La exposición que podemos ver en Cuenca permite asomarse a ese universo de lo cotidiano. Entre las piezas expuestas destacan un cántaro decorado con motivos vegetales, un bebedero para animales o un arenero que revela cómo se integraba la cerámica en la vida diaria. También se muestra el llamado ‘rodillo’, un pequeño torno bajo que evidencia las condiciones de trabajo: herramientas modestas, espacios reducidos y una producción totalmente integrada en la vivienda.

 

 

LEGADO E IDENTIDAD

Más allá de los objetos, lo que emerge de toda esta historia es una forma de vida. Las casas funcionaban como auténticos talleres, donde las habitaciones y salones se convertían en espacios de almacenamiento y producción. Según relata el director del Museo de Cuenca, algunos testimonios describen estos hogares “como verdaderos centros alfareros domésticos”.

El impacto económico de esta actividad fue notable. No se trataba de una artesanía marginal, sino de un sistema organizado que contribuía de manera decisiva a la subsistencia local. De hecho, dentro del propio pueblo existía una estructura casi autónoma en torno a la alfarería, con sus propias dinámicas y organización interna.

Sin embargo, este legado ha permanecido en gran medida desconocido. “No ha sido suficientemente reconocido, más que nada por desconocimiento”, admite Contreras. Como tantos oficios tradicionales, la alfarería ha ido desapareciendo con el paso del tiempo, relegada hoy a un papel prácticamente testimonial.

La muestra, que podrá visitarse hasta el 12 de abril, forma parte de un proyecto más amplio que se distribuye entre los cinco museos de Castilla-La Mancha. En el caso de Cuenca, la propuesta adquiere un valor añadido “al dialogar con las colecciones de cerámica prehistórica del propio museo, estableciendo un puente entre pasado y presente”.

La gran pregunta es cómo mantener viva esta tradición. Para el director, la clave pasa por su revalorización y difusión, así como por “la posible creación de talleres y escuelas que reactiven estos oficios”. No solo como patrimonio cultural, sino también como oportunidad de desarrollo económico en el medio rural.

En definitiva, esta pequeña pero bella exposición no solo recupera el trabajo de unas mujeres, sino que invita a repensar el origen de muchas de las estructuras sociales actuales. “Es una muestra de cómo éramos y de cómo hemos llegado a ser lo que somos hoy”, concluye Contreras. Un ejercicio de memoria y un merecido homenaje a todas esas mujeres moteñas que con su trabajo moldearon la identidad de un pueblo.