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Dissipar-se, de Irene Rotger Mas

La joven artista menorquina, estudiante de Bellas Artes en Cuenca, presenta su primera exposición individual en la sala de la Escalera del edificio Antonio Saura
Fotos: José An. Montero
19/03/2026 - José An. Montero

Los recuerdos, como el arte, nunca están en orden cronológico. Es la vida y es el cuerpo. Como escribió Santiago Alba Rico en Ser o no ser (un cuerpo), "se cocina con el cuerpo, se lee con el cuerpo y, sobre todo, se muere con el cuerpo". Esta experiencia sangrante, como la herida mal curada de una de las obras, se traslada a la sala de la Escalera de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, donde este mismo viernes 20 de marzo se clausura la fugaz exposición Dissipar-se, de la artista Irene Rotger Mas, que reúne una serie de ocho pinturas que registran el proceso de la depresión y el malestar personal a través de la mancha y el relieve.

El recorrido, como el arte, no sigue una estructura recta, y se organiza por núcleos de sentido y con el ritmo académico marcado por la asignatura de Pintura que imparte Simeón Saiz en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca. La primera obra de la serie se encuentra oculta a la mirada del visitante fugaz, y actúa como la pieza clave que dota de sentido al resto. Estás escondida de la mirada en la parte inferior de la sala, lo que la artista vincula con el origen del síntoma. Sobre esta pieza inicial, titulada Cuando recuerdo que todo empezó, Irene Rotger Mas explica: "Esta es la primera que hice y también es con la que se inicia este recorrido porque es, como bien dice el título de la obra, "Cuando recuerdo que todo empezó". Es una obra que está como un poco medio escondida, hay que bajar para verla y creo que eso refleja mucho pues cómo empezó todo: una niña pequeña que tenía miedo y que se sentía avergonzada por sentirse de cierta forma y que tampoco podía hacer nada al respecto. Es una obra oscura que sitúo en el comienzo de cuando te empiezas a dar cuenta de que estás mal, pero no sabes muy bien qué hacer con esa sensación y con ese malestar».

La serie continúa con tres autorretratos figurativos que se centran en el rostro y la cabeza, sugiriendo que el proceso depresivo es una vivencia que consume al individuo desde su interior. Un realismo que enfatiza el aislamiento, reflejando el momento en que el entorno pierde relevancia frente al pensamiento propio. Un acercamiento a las zonas más oscuras de la experiencia emocional en busca de sentido.

Un rombo figurativo y autobiográfico que se complementa con otras cuatro piezas que forman su propio conjunto de significado. Obras en las que la textura adquiere una función narrativa, en piezas donde el lienzo deja de ser una superficie plana. La obra La Herida utiliza materiales diversos para generar un volumen que el espectador puede percibir de forma dinámica. Irene habla apretando los dedos contra la palma de la mano. "Esta es La Herida, que es como yo he sentido la depresión. Una herida que está infectada, que está maltratada, que no se ha curado bien. Y que al no haberse curado del todo ha desarrollado esos signos de que necesita que la cuiden y estar mejor. Esta obra creo que fue la que más me costó realizar porque también decidí ponerle volumen al lienzo. Estuve mucho tiempo poniéndole muchos materiales diferentes para conseguir ese volumen, para conseguir ese relieve de la misma herida.".

En la tercera de ellas, el relieve se construye mediante cera de velas que quema el soporte. El fuego deja una marca permanente en el lienzo, actuando como un registro del dolor y la rabia. En relación con esa huella física, Chirbes describía la depresión como una adherencia triste que permea al sujeto y ocupa su tiempo y su energía. La producción de la muestra ha seguido un ritmo mensual desde septiembre, integrando el trabajo artístico en la rutina diaria de la autora. Quedan dos paredes en blanco, aún sin obra materializada. Es una exposición incompleta, con un recorrido aún por construir, como la trayectoria de esta joven artista.

"Esta exposición se llama "Dissipar-se", que es la traducción en castellano de "Disolverse" o proceso de desaparecer lentamente. Es un reflejo de un sentimiento y una emoción de depresión y de sentirse mal, y eso es lo que he querido hacer con todas estas obras. Abarcan una temática mucho más íntima y mucho más introspectiva de mi vida personal y hablar un poco sobre lo que es la depresión y lo que es pasar y superar y vivir la vida diaria con esta depresión".

Precisamente, en el momento en que se lea este texto la exposición ya se habrá disipado, habrá desaparecido lentamente. Una metáfora más de la experiencia individual de la depresión, donde cada persona busca su forma de expresar lo que a menudo permanece oculto en la esfera privada. La necesidad de expresar ese proceso atraviesa toda la muestra.