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“Cada nazareno encuentra su Semana Santa en mis cuadros”

El pintor conquense Juan Pedro Huerta reúne en la Sala Iberia más de veinte obras de marcado realismo que recorren nuestra tradición nazarena
Foto: Saúl García
20/03/2026 - Eduardo M. Crespo

Conversamos con el pintor conquense Juan Pedro Huerta en la antesala de la inauguración de su nueva exposición, que a partir de este jueves y hasta el 5 de abril llevará la pasión por la Semana Santa a la Sala Iberia con más de una veintena de sus cuadros. No parece nervioso. Podría ser una exposición más dentro de una trayectoria que ya supera las dos décadas, pero quién sabe. Puede que la procesión vaya por dentro. Lo que sí queda claro desde el primer momento es que sus palabras no solo hablan de pintura: hablan de vivencia, tradición y un conocimiento profundo de la Semana Santa de Cuenca.

Porque lo que Huerta presenta bajo el título de ‘Imágenes de Semana Santa’ no es solo una colección de obras, sino una mirada personal sobre una de las señas de identidad más arraigadas de la ciudad. “Cada nazareno puede encontrar su propia Semana Santa en cada cuadro de esta exposición”, resume el artista, sintetizando el espíritu de una muestra pensada tanto para el espectador como para quien ha vivido la procesión desde dentro.

La exposición, que podrá visitarse hasta el 5 de abril, reúne una veintena de piezas en distintos formatos y técnicas. “Desde grandes composiciones a lapicero hasta obras en acrílico o en óleo seco”, el recorrido alterna el blanco y negro predominante con pequeñas irrupciones de color.

Banceros, capataces, nazarenos portando tulipas o escenas reconocibles como el Cristo Yacente, la Cruz Desnuda o el Ecce Homo conforman un imaginario fácilmente identificable para el público conquense. No están todas las hermandades, pero sí hay una representación suficiente para que el visitante transite por distintos momentos de la Pasión.

El lenguaje es figurativo, minucioso, casi obsesivo en el detalle. Huerta no habla de etiquetas, pero sí de resultados: imágenes que, en palabras de quienes ya han podido verlas, “parecen fotografías”. Él lo dice con pudor, restándole importancia, aunque en el fondo esa precisión técnica es una de las claves de su obra: capturar no solo la escena, sino la atmósfera.

Y ahí es donde aparece el componente emocional. Porque Huerta no observa la Semana Santa desde fuera. “Soy nazareno desde que nací”, nos explica. El pintor conquense ha sido bancero, forma parte de una familia en la que la tradición se transmite de generación en generación y entiende la procesión no solo como un acto religioso o cultural, sino como una experiencia vital. Ese vínculo atraviesa toda la exposición y se traduce en una pintura que no busca solo representar, sino reconocer.

 

“NAZARENO DESDE QUE NACÍ”

En ese sentido, el propio artista insiste en esa dimensión íntima de su trabajo: no hay una única Semana Santa en sus cuadros, sino muchas. Tantas como miradas. “Cada uno puede encontrar su propia Semana Santa en mis cuadros”, nos dice, apelando a una memoria compartida.

Con más de veinte años exponiendo en la ciudad, Huerta ha consolidado una trayectoria muy vinculada a la imaginería procesional. En 2013 firmó el cartel oficial de la Semana Santa de Cuenca, un reconocimiento que reforzó su presencia dentro del panorama artístico local. Su formación en Bellas Artes ayuda a entender esa composición tan medida y ese enfoque casi fotográfico que define muchas de sus pinturas.

Aunque también ha trabajado otros temas, especialmente rincones y arquitectura de la ciudad, es en la Semana Santa donde su obra encuentra una mayor carga identitaria. Quizá porque, como él mismo reconoce, “es la semana más importante del año”. O quizá porque, en su caso, pintar no deja de ser otra forma de procesionar.

La exposición de Juan P. invita así no solo a mirar, sino a detenerse. A reconocer un gesto, una postura, una luz. A verse, en definitiva, dentro del cuadro. Porque si algo deja claro Juan Pedro Huerta es que la Semana Santa, en Cuenca, no solo se contempla: se lleva muy dentro.