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Bach y Haydn ponen música a la espiritualidad en la Catedral de Cuenca

La Orquesta Filarmónica de La Mancha ofrece este sábado un concierto instrumental que invita al recogimiento a través de dos grandes maestros de la música clásica
Bach y Haydn ponen música a la espiritualidad en la Catedral de Cuenca
Orquesta Filarmónica de La Mancha. Imagen cedida.
31/10/2026 - M.C.R.

La música volverá a encontrar en la Catedral de Cuenca uno de sus escenarios más especiales. La Orquesta Filarmónica de La Mancha regresa a las 20.00 horas al templo conquense para ofrecer un concierto en el que la arquitectura, la espiritualidad y el sonido se darán la mano. En esta ocasión, la formación propone un programa íntegramente instrumental, sin voces, pero con un marcado carácter sacro, a través de obras de dos figuras fundamentales de la historia de la música: Johann Sebastian Bach y Franz Joseph Haydn.

Será la quinta ocasión consecutiva en la que la orquesta actúe en la Catedral desde 2022. Una cita que su director, Francisco Antonio Moya, afronta con especial ilusión por las características del espacio y las posibilidades expresivas que ofrece. "Para nosotros es una gozada tocar en ese espacio tan maravilloso, con la acústica que tiene", reconoce.

La propuesta de este año tiene, además, una particularidad: por primera vez en sus actuaciones en la Catedral conquense, la formación prescindirá de las voces. La intención es transmitir diferentes sensaciones y evocar lo trascendente únicamente mediante el sonido. Para ello, el programa incluye movimientos de cantatas de Bach y varias sinfonías de Haydn cuyos títulos remiten directamente al ámbito religioso, como La Lamentación, Sinfonía fúnebre y Sinfonía de la Pasión.

"Es una forma de mostrar lo trascendente a través del sonido sin necesidad de la voz", explica Moya, que plantea el concierto como un encuentro entre dos compositores que representan momentos y maneras diferentes de entender la creación musical: el culmen del Barroco, representado por Bach, y uno de los grandes impulsores de las formas musicales del Clasicismo, Haydn.

 

Dos maneras de expresar lo trascendente

La primera parte estará dedicada a Johann Sebastian Bach, un compositor cuya profunda religiosidad marcó buena parte de su producción. De confesión luterana y vinculado a la corriente pietista, Bach concibió gran parte de su música como una forma de alabanza a Dios. La orquesta interpretará movimientos instrumentales iniciales de algunas de sus cantatas, un género que el compositor desarrolló especialmente para el servicio litúrgico protestante y del que llegó a escribir más de 220 obras.

Estas composiciones comenzaban habitualmente con intervenciones orquestales y continuaban con partes vocales, protagonizadas por solistas y coro. En Cuenca, el público podrá escuchar precisamente esos fragmentos instrumentales, que conservan su carácter religioso y su dimensión espiritual pese a la ausencia de texto.

Moya destaca una de las particularidades de la escritura de Bach: su capacidad para partir de una idea musical principal y transformarla, enriquecerla y desarrollarla a lo largo de la composición. Una concepción diferente a la de Haydn, cuya escritura suele presentar varios temas contrastantes que establecen una especie de diálogo.

"En Bach hay un personaje, pero un personaje con muchas formas de vestirse. Sin embargo, en Haydn hay dos que son más sencillos, pero dos opuestos", explica el director para facilitar al público la comprensión de ambas estéticas. El concierto permitirá así apreciar dos formas distintas de construir el discurso musical y transmitir emociones.

 

La arquitectura y la música, una misma experiencia

La elección de la Catedral no es casual. Para Francisco Antonio Moya, existen músicas que encuentran en determinados espacios su lugar más apropiado. En este caso, la combinación entre el patrimonio arquitectónico y el sonoro permite generar una experiencia que va más allá de la escucha convencional.

"Buscamos combinar o hacer una mezcla, una simbiosis de artes", señala. Por un lado, está la arquitectura de un templo como la Catedral de Cuenca, con su historia, monumentalidad y acústica; por otro, el arte sonoro de compositores cuya música ha trascendido generaciones.

Para esta actuación, la Filarmónica de La Mancha acudirá con una formación de cámara, integrada por instrumentos de cuerda, dos oboes y dos trompas, respetando la instrumentación para la que fue escrita originalmente la música. La intención es acercarse lo máximo posible a las ideas de los compositores y ofrecer al público una sonoridad fiel a sus partituras. La agrupación contará también con su propio órgano positivo.

 

Una orquesta versátil y con vocación social

La actuación en Cuenca se enmarca en la intensa actividad de una formación que cumple ya 19 años y afronta su decimonovena temporada. La Orquesta Filarmónica de La Mancha se define como una agrupación versátil, itinerante y multidisciplinar, capaz de adaptar su número de integrantes y su formato a las características de cada proyecto.

Con presencia habitual en las cinco capitales de Castilla-La Mancha, desarrolla también su actividad en otras comunidades autónomas y fuera de España, con actuaciones en Andalucía, Castilla y León, Andorra o Portugal. Su calendario alcanza una media aproximada de 50 conciertos por temporada. Este año, la actuación en Cuenca supone ya la número 39.

Su trabajo tampoco se limita a los conciertos convencionales. La formación desarrolla iniciativas educativas y sociales, con actuaciones para personas mayores, actividades familiares y propuestas dirigidas a públicos específicos. Entre ellas figura un concierto para familias y niños con autismo previsto para el 21 de noviembre en el Paraninfo de la Universidad de Castilla-La Mancha, en Ciudad Real.

En cuanto a su relación con Cuenca, Moya destaca la buena respuesta del público durante estos años. El director invita a acercarse a la música en directo, independientemente de las creencias religiosas de cada espectador. Para él, escuchar a Bach y Haydn en un espacio como la Catedral constituye una oportunidad para detenerse, reflexionar y disfrutar de un momento de recogimiento. "El ser humano necesita de estos momentos de enriquecimiento interior, de escuchar, de pensar, de reflexiona. Un concierto siempre nos cambia a mejores".