Las obras de los remontes mecánicos al Casco Antiguo de Cuenca están permitiendo asomarse a un pasado que permanecía oculto bajo tierra desde hace siglos toda vez que las labores de construcción han dado lugar a unos hallazgos arqueológicos en el barrio de San Martín que han sacado a la luz una compleja superposición de restos que permiten recorrer, casi capa a capa, la historia de esta parte de la ciudad desde el siglo X hasta el XV.
El arqueólogo responsable de la intervención, Míchel Muñoz, explica que los trabajos se han desarrollado en una superficie cercana a los 300 metros cuadrados, donde en algunos puntos se ha excavado hasta cinco metros de profundidad. Esto, incide, ha permitido localizar niveles históricos que permanecían completamente sellados desde la Edad Media.
“Lo interesante es que no solo han aparecido restos de muralla, sino muchas más estructuras que nos permiten entender cómo evolucionó el barrio de San Martín”, señala Muñoz.
EDIFICIO ISLÁMICO DE DE GRAN CALIDAD CONSTRUCTIVA
Entre los descubrimientos más relevantes se encuentra un edificio de época califal, fechado en torno al siglo X. Muñoz explica que la calidad de la sillería encontrada apunta a una construcción de cierta importancia, levantada con una técnica muy cuidada. El arqueólogo incide en que esta estructura podría corresponder a un complejo de edificios o una residencia vinculada a alguna autoridad islámica, aunque advierte de que todavía es pronto para concretar su función exacta.
En cualquier caso, el hallazgo abre nuevas perspectivas sobre la extensión de la ciudad islámica, ya que hasta ahora se pensaba que el núcleo urbano no llegaba hasta esta zona del barrio de San Martín.
“Nos hemos encontrado un edificio califal en un lugar donde no esperábamos encontrarlo, lo que sugiere que la ciudad islámica pudo ser más amplia de lo que pensábamos”, explica.
Una muralla inédita del vinculada a Alfonso VI relacionada con la presencia cristiana antes de la conquista de Alfonso VIII
Uno de los elementos más sorprendentes de la excavación es la aparición de una puerta asociada a una muralla desconocida hasta ahora. Aunque en un primer momento los investigadores pensaron que podía tratarse de una construcción islámica, el análisis de sus medidas ha revelado una sorpresa.
Y es que, Muñoz explica que las proporciones de la estructura no siguen los sistemas de medida islámicos, sino que están construidas con varas castellanas, lo que apunta a una construcción cristiana.
Este dato, incide el arqueólogo, podría relacionarse con la presencia cristiana en el territorio tras la conquista de Toledo por el rey Alfonso VI en el año 1085, cuando la zona de Cuenca pasó temporalmente a su dominio antes de la conquista definitiva de la ciudad por Alfonso VIII en 1177.
“Hasta ahora apenas teníamos restos materiales de esa primera presencia cristiana. Este hallazgo podría ser uno de los primeros testimonios arqueológicos de aquel momento”, explica.
La excavación también ha permitido documentar cómo era la vida cotidiana en el barrio de San Martín durante la Edad Media. Entre los hallazgos aparecen numerosos restos de fauna doméstica, especialmente huesos de burros, animales fundamentales para el transporte en una ciudad con fuertes pendientes como Cuenca.
Muñoz señala que los textos medievales ya mencionan que la riqueza del barrio estaba vinculada al comercio de ganado y al vino, algo que encaja con los restos de corrales ganaderos identificados durante los trabajos. Y es que, los burros eran el motor principal, esenciales para subir la carga por las empinadas cuestas donde los carros no llegaban.
Además, los arqueólogos han localizado una calzada enlosada del siglo XIV, construida reciclando las piedras (tizones) del antiguo palacio califal derrumbado. Sin embargo, esta calle fue abandonada y sepultada abruptamente. ¿El motivo? Los saqueos sufridos por Cuenca durante la guerra entre Pedro I el Cruel y Enrique II de Trastámara. Al no poder pagar a sus tropas, Pedro I las dejó en la ciudad, y la soldadesca saqueó y arruinó los bienes locales.
Los niveles arqueológicos reflejan episodios históricos como conflictos medievales y una riada que sepultó parte del barrio en el siglo XV
Los niveles arqueológicos también muestran señales de episodios difíciles para la ciudad, uno de ellos ocurrido en el siglo XV. La excavación ha revelado los restos de unas primitivas “casas colgadas” apoyadas en el acantilado bajo la iglesia de Santa Cruz. En una de sus covachas se ha encontrado un taller de artesanía que utilizaba cuernos de cabra para fabricar mangos de cuchillos y otros utensilios, que luego eran usados principalmente en las carnicerías de la ciudad. Trágicamente, este asentamiento artesanal fue arrasado y sepultado por una riada de lodo y barro, quedando congelado en el tiempo.
A pesar de la relevancia de los hallazgos, Muñoz insiste en que todavía queda mucho trabajo por delante. El arqueólogo explica que el equipo continúa estudiando numerosos materiales arqueológicos, entre ellos cerámicas, restos de fauna, metales y fragmentos de vidrio.
“Han sido solo unos meses de excavación y todavía tenemos que digerir toda la información”, señala. Ahora queda por delante el minucioso trabajo de estudiar cerámicas, metales, vidrios y fauna para, en sus propias palabras, “hacer una buena digestión” de este inmenso caudal de conocimiento que la tierra ha devuelto siglos después a los conquenses.