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Es noticia en Cuenca: Suceso

El quiosco del Parque de San Julián cumple cien años

Durante 30 años se llamó Parque de Canalejas; en 1943 se le cambió el nombre por El Retiro, que nada gustó, y tres meses después se le bautizó como San Julián
El quiosco del Parque de San Julián cumple cien años
27/06/2026 - José Vicente Ávila

El quiosco o templete del Parque de San Julián cumple cien años, pues fue inaugurado con un concierto en junio de 1926, cuando se denominaba Parque de Canalejas, hasta que en 1943 pasó a denominarse primero como Parque del Retiro y tres meses después con el nombre definitivo que recuerda permanentemente al patrón de Cuenca. La historia cronológica del Parque comienza en la primera decena del siglo XX. (La palabra quiosco o kiosko la hemos respetado en las distintas publicaciones consultadas).
El Parque de San Julián (Canalejas) fue proyectado en 1910 como Parque de Recreo y en “El Liberal” del 24 de septiembre se publicó el primer plano con los terrenos de urbanización. El espacio de ocio y recreo quedó finalizado entre finales de 1912 y comienzos de 1913, con un proyecto para jardines del arquitecto municipal Elicio González. Ese año se le puso el nombre de Parque de Canalejas, en memoria del presidente del Gobierno, José Canalejas, asesinado el 12 de noviembre de 1912. Se conoció con ese nombre durante 30 años. 
En 1912 también se hablaba en la prensa conquense de construir el Parque del Oeste junto al Cerro de los Moralejos, y la travesía de la Cruz (Sánchez Vera) en la explanada del mismo nombre, que es el actual Parque de Los Moralejos, erróneamente llamado también como “el Carrero”.

Se inauguró con un concierto de la Banda Municipal de Música de Cuenca el 6 de junio de 1926

Alcántara, con azulejería de Miguel Larrañaga, como se puede leer en el friso, en el que aparece el año 1925 en figura ovalada, además de las imágenes de la Torre de Mangana y las Casas Colgadas, de aquellos años, se inauguró el domingo 6 de junio de 1926 con un concierto de la Banda de Música de Cuenca, recién llegada de Teruel, donde había participado en una serie de actos de confraternización entre Cuenca y Teruel, con motivo de las fiestas de San Fernando, ofreciendo cuatro conciertos que tuvieron un gran éxito, además de amenizar una corrida de toros. 
Dado el poco tiempo que había entre el regreso de la Banda desde la ciudad del torico y el estreno del templete del Parque, su director, Nicolás Cabañas –que al año siguiente estrenó la marcha de “San Juan”--, decidió que se interpretasen algunas obras ofrecidas en los conciertos de Teruel, con “aires aragoneses”. En “El Día de Cuenca” se anuncia la noticia: “El domingo próximo y hora de las seis de la tarde, dará nuestra Banda municipal un notable concierto, con motivo de la inauguración del elegante kiosko construido en el Parque de Canalejas. Las obras son las mismas que han ejecutado durante su estancia en Teruel”. Este fue el programa:
Primera parte: “Loraine”, marcha, Louis Ganne; “El gato montés”, fantasía, de Penella; “L´Arlesiene”, 2ª suite, Bizet.
Segunda parte: “Isoline”, bailables, de Messager; “Una noche en Calatayud”, poema (primera vez), Luna; “La Dolores”, pasodoble, de Bretón.
Numeroso público asistió al concierto en el Parque de Canalejas en la tarde dominical para aplaudir a la Banda y contemplar el flamante templete, que en la parte baja tendría meses más tarde una biblioteca con el nombre de “Fray Luis de León”.
En la misma fecha del 6 de junio, el semanario “La Lucha” se hacía eco de la buena nueva, con un suelto titulado “El kiosko”: “Por fin ha salido a la luz del día la célebre obra de “El Escorial conquense”. En honor a la verdad, y con la imparcialidad que nos caracteriza, hemos de juzgarle bello en su conjunto. Si descendemos a detalles, notamos que –habiéndole querido dar la forma, en su planta, de octógono regular--, han resultado unos lados más largos que otros; que la techumbre da la sensación de una pesadez reñida con la altura y poca sección de las columnas, y que el cáliz y la estrella del remate son mucho cáliz y mucha estrella. Por otra parte, ¿quieren decirnos cuánto ha costado? Porque el coste es un dato muy importante para juzgar la obra”.
 

El semanario “La Lucha” la denominó como la obra del “Escorial conquense” por el tiempo transcurrido hasta su finalización

Precisamente en una sesión municipal de julio de 1923, el concejal García propuso que “se instale una barandilla provisional de las que posee el Ayuntamiento, delante del kiosko con el fin de evitar posibles desgracias”. En la misma sesión se acuerda el concurso para la “explotación del bar del Parque y la colocación de sillas en el paseo central”, además de pagar una factura de 162 pesetas a Reyes Cañas “por trabajos en el kiosko del Parque”.
Una obra que tuvo su polémica en los meses anteriores, pues en 1923 se había proyectado, e incluso se estaba construyendo un templete que nada gustó como se puede colegir en el artículo titulado “El Parque de Canalejas”, de Basiliso Martínez Pérez, en el libro “Postales Conquenses” de 1928, que escribe entre líneas: “Nunca olvidaré al regidor que, queriendo construir un quiosco musical que perpetuase su nombre, edificó una tumba egipcia donde enterró un buen número de miles de pesetas; quiso el destino que aquella tumba desapareciese, para levantar sobre sus restos el artístico templete que hoy es la admiración de las gentes y orgullo del paseo”.
Fernando Zóbel en el libro editado en 1967, “Sketchboof of a Spanish Hill Toen” (cuaderno de dibujos de una ciudad española en la colina), publicó un precioso dibujo del quiosco de la música con este texto al lado, escrito de puño y letra: “El kiosko en el parque de San Julián, con techos de azulejos barnizados con colorines, estrella conquense de cristalillos, y hierros color rana. Si nos descuidamos lo quitarán por “anticuado” y pondrán algún espanto de granito”.
El dibujo de Fernando Zóbel fue reproducido, por cortesía de la Fundación Juan March y el Museo de Arte Abstracto Español, en un tarjetón editado por “Cuenca [In] Accesible por Naturaleza” como recuerdo del apadrinamiento de 300 ciudadanos para la recuperación del mosaico del quiosco incendiado en 2016. En el dorso donde aparece el escrito de Zóbel, se inserta una frase de los organizadores muy significativa conociendo las decisiones que a veces se toman en Cuenca: “Confiamos en que, con la ayuda de todos cuantos amamos este bello espacio, consigamos que la preocupación del maestro que tanto hizo por Cuenca no se vea cumplida”. (No hay que mirar muy lejos, en el jardinillo de la Plaza de la Hispanidad y la idea de suprimir la verja más antigua de las que existen en la ciudad).
Cabe recordar que en 2021, gracias a la iniciativa de Cuenca [In], respaldada por numerosos ciudadanos, “el Quiosco de la Música del Parque de San Julián luce de nuevo el nuevo mural cerámico, réplica del antiguo, que fue destruido hace unos años. El jueves 19 de agosto, en las horas previas a un concierto ofrecido por la Banda de Música, se levantó la tela que lo tapaba para ofrecer a la ciudadanía la nueva obra de recuperación de los bocetos originales, facilitado en su día por el entusiasta amante de “las cosas de Cuenca”, Luis Cañas, mediante reproducción fotográfica”.
En aquel acto, el alcalde, Darío Dolz, recalcó durante “la inauguración de la réplica de uno de los murales cerámicos, la iniciativa impulsada por Cuenca (In) en la que se han implicado numerosos ciudadanos, quienes han hecho su aportación para poder llevar a cabo esta reproducción en cordón esmalte que ha sido realizada por el ceramista artesano de Talavera de la Reina, Juan Carlos Pinero Gómez, y que ha sido donada al Consistorio conquense para su instalación en el templete. El mural “se perdió por la acción vandálica y se restituye por una acción vecinal”, apuntó el alcalde, poniendo ésta en valor e indicando que las administraciones deben conservar y mantener el patrimonio, así como perseguir y sancionar las conductas vandálicas”.
Darío Dolz agradeció su iniciativa a Cuenca [In] Accesible por Naturaleza, representada por su presidenta Carmen Mota y sus integrantes Ignacio Vignolo, Yanira Huertas y Fernando Olmedilla, y puso en valor “su trabajo “dando a conocer, promocionando y protegiendo el patrimonio arquitectónico”, según la web municipal.
 

DE CANALEJAS AL RETIRO… DE SAN JULIÁN 
El 7 de julio de 1943 el Ayuntamiento de Cuenca, al cambiar de nombre varias calles, decidió poner el nombre de Parque del Retiro y suprimir el antiguo de Canalejas. Entre las calles se cambió la de Odón de Buen por la anterior de Tintes, y aún se espera que uno de los impulsores de la Ciudad Encantada (el aragonés Odón), recupere su nombre en otra calle nueva; a la Plaza Mayor se le puso Plaza de Calvo Sotelo y más tarde de Pío XII para volver a ser Mayor; la del 15 de Julio pasó  ser 18 de Julio y luego Torres y distintos cambios… para otro artículo.
El primer concierto en el quiosco del “nuevo” Parque del Retiro se celebró el 8 de julio a las once y media de la noche. La Banda Municipal, dirigida por el maestro Calleja, interpretó “El capricho de una reina”, de Soutullo y Vert; “Musseta”, Luna; “Czardas”, Monti; “Los claveles”, Serrano; “La boda de Luis Alonso” (intermedio), Giménez y “Certamen levantino”, pasodoble, Marquina.
En la edición del 11 de julio de 1943, del bisemanario “Ofensiva” y en la sección “Ecos de Carretería”, se puede leer: “En la última sesión de nuestro Ayuntamiento, al acordar cambiar algunos nombres de las calles de la población, acordaron también poner al Parque de Canalejas el nombre de Parque del Retiro, sin duda recordando que en Madrid hay uno que así se llama. Pero hay que tener en cuenta que en Madrid el nombre atiende a un origen de exactitud, lo que aquí no atiende a nada, y más habiendo una calle en la ciudad que así se llama.


Por eso el acuerdo miro
y explicación no le encuentro
¿Cómo va a ser del Retiro
si este parque está en el Centro?”

No gustó nada el nombre de Parque del Retiro, donde se anunciaron conciertos y actos feriales de ese año 1943, pero el 23 de septiembre, tras la fiestas de San Mateo, el Ayuntamiento anuncia que ha decidió cambiar de nuevo el nombre al Parque quitando el nombre de Retiro y poniendo el de San Julián, tras la petición de muchos vecinos de que el nombre del Patrón no estaba en el callejero. (Al final se le dio también ese nombre a la calle que circunda el Parque)
Se decidió dar el nombre del Parque del Retiro al Parque que había en El Sargal, llamado Parque de Conversa, que es como se le conoce, aunque está prácticamente abandonado y sirve como aparcamiento.
 

El 19 de agosto de 2021 el alcalde Darío Dolz anunció que el Ayuntamiento eleví al Consorcio una propuesta para remodelar el Parque de San Julián

En el libro “El Parque de San Julián (y otros jardines y árboles en Cuenca”, de Nicasio Guardia Jiménez, editado por Olcades-Temas de Cuenca (2012), el autor señala: “El Parque de San Julián tiene un diseño muy regular y el kiosco, con su planta circular, está situado en su centro de simetría y lo articula y equilibra. Además tiene una gracia singular por la esbeltez de sus columnas, por la belleza del friso de mosaicos que lo rodea, por su techo forrado con tablas de pino negral de la Sierra de Cuenca y por su tejado cubierto con tejas policromadas y vidriadas con su airoso cupulino coronado por el escudo de Cuenca”.
Precisamente en el acto de inauguración de la réplica del mosaico del quiosco, del 19 de agosto de 2021, el alcalde anunció que el Ayuntamiento “ha elevado al Consorcio de la Ciudad de Cuenca una propuesta para hacer una remodelación del Parque de San Julián”. Darío Dolz explicó que “se ha encargado este proyecto de recuperación con el objeto de intentar de alguna forma que este emblema de la ciudad, este parque que tiene más de cien años, recuperarlo y darle vida”. Comentó el alcalde, entre otros aspectos, que “nos movemos en recuperar una reproducción de la estatua de “El Hachero” (el hombre de la Sierra), que está en el Museo de la Semana Santa, restituyéndola en su espacio; el quiosco templete documentándonos de forma precisa de cuáles eran los elementos que lo componían. El quiosco cumple cien años y bueno será que vuelva a tener su mejor esplendor.