Memoria, silencio y música por las víctimas del terrorismo
El silencio se ha convertido este miércoles por la mañana en una forma de memoria en Cuenca. Un silencio compartido para recordar a quienes perdieron la vida a manos del terrorismo y que después ha dado paso a la música del saxofón de Alfredo López Bodoque, ‘Frodo’, en un acto cargado de simbolismo en el que las instituciones han vuelto a reivindicar la libertad y la convivencia frente al terror.
Autoridades civiles, militares y representantes de distintas instituciones y entidades de la ciudad se han dado cita en este homenaje, celebrado en la rotonda Víctimas del Terrorismo de la Ronda Oeste cuando han pasado 29 años desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA, un crimen que marcó un punto de inflexión en la respuesta de la sociedad española frente al terrorismo.
El historiador y cronista de la ciudad, Miguel Romero ha sido el encargado de introducir un acto en el que ha compartido la lectura del manifiesto con Roberto Isidoro Gómez Castillejo, buscando que el recuerdo de lo sucedido no quede únicamente ligado a quienes lo vivieron. El objetivo, ha explicado, es que los jóvenes que pasen junto al monumento dedicado a las víctimas conozcan “el significado y la historia que hay detrás”.
El manifiesto ha regresado a aquel mes de julio en el que Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en Ermua, fue secuestrado por ETA cuando tenía 29 años. La organización terrorista dio un ultimátum de 48 horas antes de acabar con su vida, provocando una movilización social sin precedentes en toda España.
Durante la lectura se ha recordado que alrededor de dos millones y medio de personas participaron en las manifestaciones convocadas aquellos días y que cerca de medio millón salieron a las calles de Bilbao. De aquella reacción ciudadana nació el denominado “espíritu de Ermua”, presentado durante el acto no como un episodio reservado a los libros de historia, sino como un legado que continúa apelando a la sociedad actual.
“Ese espíritu es el legado de Miguel Ángel Blanco, un legado que no pertenece al pasado”, ha reivindicado el manifiesto. Por eso, el compromiso pasa por mantener viva la verdad sobre lo ocurrido durante las décadas en las que ETA asesinó, secuestró, extorsionó y amenazó a quienes se enfrentaban a sus postulados.
La lectura también ha puesto nombre a quienes, desde la normalidad de sus vidas, resistieron al miedo: concejales amenazados, periodistas señalados, jueces, profesores, empresarios, policías y ciudadanos anónimos. Personas que, como se ha destacado durante el homenaje, quizá nunca ocupen páginas de los libros de historia pero cuya resistencia contribuyó a la defensa de la democracia.
El mensaje hacia las nuevas generaciones ha ocupado buena parte del manifiesto. “Miguel Ángel Blanco no es solo un símbolo, era una persona, un hombre joven, bueno y valiente”, se ha recordado, antes de reivindicar también a los miles de jóvenes que en 1997 llenaron espontáneamente calles y plazas para reclamar su liberación y condenar el terrorismo.
Tras la lectura, las palabras han dejado paso al silencio. Los asistentes han guardado un minuto en memoria de todas las víctimas del terrorismo y posteriormente el alcalde, Darío Dolz, junto a Robeto Isidoro, han depositado un centro de flores junto a la escultura que las recuerda en Cuenca.
Y después del silencio ha llegado la música. Alfredo López Bodoque, conocido como ‘Frodo’, ha tomado el saxofón para poner el cierre al homenaje.