Maximino Pérez: "Voy a luchar con todas mis fuerzas"
El empresario de la Plaza de Toros de Cuenca, Maximino Pérez, ha hablado este sábado de la ELA que le fue diagnosticada hace unos meses. Lo ha hecho durante la entrega de los II Premios Patrimonio Tauromaquia Ciudad de Cuenca, organizada por el Círculo Taurino en el Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (MUPA), donde ha recibido el galardón principal. Pérez ha contado que ya ha iniciado un ensayo experimental en España y que no descarta viajar a Canadá para someterse a otros tratamientos.
Con la voz serena, ha recordado la incertidumbre de los meses previos, cuando ya intuía lo que tenía y aún no se lo habían confirmado. Luego llegó el diagnóstico. "Es como si no respiraras, como si dijeras: bueno, pues ya está aquí, ya sé lo que tengo, ya sé lo que tengo que afrontar", ha contado.
Lo más duro, ha confesado, no ha sido contárselo a sus hijos, sino a sus padres.
Al mismo tiempo, ha asegurado que él no tiene miedo a la mierte, sino a cómo se iba a morir. Ahora que tiene el diagnostico, ha dicho que “la única ventaja que tengo yo con respecto a todos ustedes es que, cuando yo lo vea mal, con una sonrisa me voy a tumbar y voy a partir", ha afirmado. "Lo digo riéndome, algo emocionado, pero es algo que he pensado toda mi vida".
La enfermedad está en una fase inicial, pero ya se nota en lo cotidiano. Le cuesta agacharse o comer. "Aunque no lo piensen, para mí comer es como correr un maratón", ha explicado. Por eso, ha contado, a veces no puede quedarse a las comidas con los amigos, y no por falta de ganas.
VA A PELEAR
Pérez ha asegurado que va a pelear, como ha hecho toda su vida. “Ya no solo por mí, sino por lo que pueda suponer el día de mañana esta enfermedad".
Por eso, ha anunciado, que ya está recurriendo a ensayos experimentales en España y fuera del país. “Ya he iniciado uno aquí y es posible que me vaya a Canadá", ha contado. "Voy a mirar todas las vías posibles que estén en mis manos".
Su deseo es que algún día un diagnóstico de ELA sea solo el principio de un tratamiento y que "las motoneuronas vuelvan otra vez a revivir". Al mismo tiempo, ha dicho tener claro "hasta dónde tienes que luchar para no sufrir".
Lo que más le sostiene ahora, ha explicado, es el cariño. "Gracias" ha sido la palabra que más ha pronunciado en los últimos meses. Le han llegado llamadas, mensajes y palabras de ánimo de personas que esperaba y de otras que no. "Es cuando empiezas a sentir que algo has hecho bien en tu vida", ha dicho, "que has intentado ser feliz sin dejar muertos ni heridos por el camino".
Ha comparado su relación con Cuenca con la de una pareja: "Tienes tus momentos de discusión, tus momentos de amor, tus baches, parece que te vas a separar, luego te reconcilias". Y ha asegurado que la ciudad ha estado a la altura "siempre", y que ahora es cuando más ha sentido su cariño.