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Luis Marco Pérez hizo el ‘paso’ de la Santa Cena en Cuenca

Tras ganar en 1926 la Medalla de Oro, con ‘El Hombre de la Sierra’, se abrió una suscripción para que elaborase el grupo escultórico de la reunión pascual de Jesús con sus Apóstoles
Luis Marco Pérez hizo el ‘paso’ de la Santa Cena en Cuenca
01/04/2026 - José Vicente Ávila

En la ‘Voz de Cuenca’ de 1925, ya pasada la Semana Santa, se publicó el 13 de abril un resumen de cómo se habían desarrollado las procesiones, algunas deslucidas por el mal tiempo, y se hizo la interrogante de  “¿Por qué no encargan las cofradías la construcción de los pasos a algún escultor de mérito? Precisamente vive entre nosotros un laureado escultor, paisano nuestro, cuyo excelso arte sabrá plasmar en mármol o en madera las admirables escenas de la Pasión. Esto mismo han hecho Huesca, Cartagena y otras poblaciones, celosas de la celebridad de sus procesiones y eso mismo debemos hacer aquí, si queremos conservar el rasgo de las nuestras”.

 

1926: EL AÑO DE MARCO PÉREZ

En el año siguiente, 1926, todo el protagonismo iba a recaer en nuestro laureado escultor, Luis Marco Pérez, que en 1922 había conseguido la tercera Medalla nacional con su obra “El alma de Castilla es el silencio… Cuenca” y en 1924 la segunda medalla con “Idilio Ibérico”, y tras dos años en Roma pensionado por la Diputación, el escultor de Fuentelespino de Moya presentó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1926 su escultura “El hombre de la Sierra”, conocida también como “El Hachero”, con la que ganó la Medalla de Oro, siendo nombrado por el Ayuntamiento como Hijo Adoptivo de Cuenca. (La obra original se encuentra en el Parque de las Esculturas de Leganés, y una réplica en el Museo de Semana Santa, procedente del Parque de San Julián).

A pesar de alguna crítica local, que ponía en duda la obra de Marco Pérez, la ciudad de Cuenca recibió con auténtico alborozo la noticia de la consecución de la Medalla de Oro en Escultura, en la Exposición Nacional, y el escultor fue recibido como un héroe en la estación de ferrocarril, coincidiendo su llegada casi con la fugaz visita que hizo a Cuenca en esas fechas el Rey Alfonso XIII, quien felicitó a Marco por su éxito y le prometió, junto al alcalde, que vendría a inaugurar el Monumento a los Soldados Caídos en África, ya terminado, pero cuyas obras finales estaban paradas.

Para honrar a Marco Pérez por su triunfo se celebró una cena de homenaje al escultor conquense en el Casino de la Constancia, el martes 22 de junio de 1926, con asistencia de unos 140 comensales, amén de numerosas adhesiones. Después de los brindis y discursos, el alcalde Cayo Conversa sugirió que Marco Pérez podría tallar pasos con destino a “nuestras famosas procesiones de  Semana Santa”, empezando por la Santa Cena, para lo cual abrió una suscripción con 125 pesetas de su peculio particular. Los asistentes acogieron la iniciativa con aplausos y enseguida llegaron las donaciones, desde las 250 pesetas de Alfonso Merchante, la Cámara de Comercio y el Colegio de Abogados, hasta las 15 pesetas de varios de los presentes, y las 125 de los directores de los periódicos “El Día de Cuenca”, “El Centro” y “La Voz de Cuenca”, que además irían publicando los listados con el dinero recaudado. Esa noche la cifra llegó a las 2.290 pesetas. Dos días después la recaudación alcanzó las 2.430 pesetas, con cantidades de 10 y 15 pesetas, entre ellas la de Julio Larrañaga.

Ese mismo año de 1926 Marco Pérez, había terminado el Monumento a los Soldados de la Provincia de Cuenca Caídos en la Guerra de África e incluso se le encargó el Monumento a don Lucas Aguirre que se colocaría en el Parque de San Julián, inicialmente llamado Parque de Canalejas y del Retiro, y más tarde el monumento de doña Gregoria de la Cuba.

Luis Marco Pérez empieza a esculpir la Cena en los talleres de ebanistería de “Las Angustias”, situado en la calle Magdalena Santiago, 8, conocida después como Alférez Rubianes y actual calle Poeta Diego Jesús Jiménez desde 2010. En abril de 1927 se publica que el Ayuntamiento ha encargado a Marco Pérez el paso de la Santa Cena.  “Suponemos que dados los méritos del artista a quien se ha confiado la delicada misión, será algo excepcional”, se lee en la prensa. 

El diario “La Opinión” publicaba que el 10 de abril Marco Pérez entregará el voluminoso “paso” de la Santa Cena al Ayuntamiento, construido por iniciativa de la anterior Corporación (se refería al alcalde Cayo Conversa), “que procuró que las obras del inteligente escultor, autor de la citada obra, deje en Cuenca muchas de las que puedan admirar sus paisanos en la posteridad de los tiempos”. Se cita que “la obra hecha en madera y talla completa ha de gustar prodigiosamente, pesa unos 2.500 kilos y se necesitarán 34 hombres o banceros para transportarla”.

El volumen del “paso” y su peso, fueron el detonante de la polémica que duró varios días, pues el concejal Rufino Martínez, era partidario de dejar la Santa Cena en la iglesia de San Antón para que fuese admirada y que habría tiempo el año siguiente para pensar cómo llevarlo, incluso pensando en una carroza. Como era un encargo municipal y no existía la Hermandad de la Santa Cena, el asunto fue estudiado en el Pleno del Ayuntamiento.

El periódico “El Día” informaba que “bajo la presidencia del alcalde, César Huerta, se reunió el Pleno municipal para tratar varios asuntos, entre ellos el de su aportación económica para la Semana Santa, acordando la cantidad de 5.000 pesetas, incluyendo una banda de música, fuegos artificiales en el Cerro del Socorro y lanzamiento de globos grotescos y caramelos para los niños en la plaza de toros el Domingo de Resurrección. El concejal Rufino Martínez informó que el escultor Marco Pérez ha terminado y entregado el paso de la Santa Cena, propiedad del Ayuntamiento, que pesa 2.500 kilos, señalando que “este año puede ser admirado en la iglesia de San Antón y estudiar la forma de llevarlo para la siguiente Semana Santa, dado su peso”. 

Un concejal dice que se puede llevar en una carroza, pero Rufino contesta que “hace un par de años tuvimos una exposición de coches en la Plaza Mayor y bajando uno de ellos se fue contra la pared y mató al hijo de un amigo nuestro. Aquí los pasos se llevan a hombros y lo que tiene que hacer Marco es quitarle peso”.

 

SALEN VOLUNTARIOS
La noticia de que la Santa Cena no iba a salir levantó la polémica y así el habitual colaborador “Quinto Qurcio” en “La Opinión” publica una carta abierta al “Ilustre amigo Marco” que inicia así: “Tu soberana inspiración, empleada para realzar la más típica fiesta de tu tierra, queda por esta vez sin la natural, obligada y justa exhibición. Quien puede, ha estimado de orden preferente que se luzcan los pirotécnicos, y nos regocije el alegre son de las trompetas y el redoblar de los tambores. No te aflijas por ello, laureado escultor. Tú, al fin y al cabo eres conquense, y bien sabes lo que aquí nos pagamos de lo más ruidoso, tanto más si al ruido añadido como corolario algo de tan pomposa majestad como los globos…” 

Concluye Quinto su misiva con estas líneas: “La Cena, que tu inspiración de artista supo ofrendarnos como exquisito regalo, queda por hoy en la penumbra de una ermita. Ten calma y espera, que así como el Reo condenado por Pilatos tuvo después su Ascensión, tendrás tú también tu día festivo, aunque no compartan la satisfacción de tus triunfos todos los obligados. Te desea la Medalla de Honor tu devoto admirador y amigo, Quinto Qurcio”.

En otra nota de “La Opinión” se dice que “los conquenses no quieren resignarse a que en sus procesiones de Semana Santa no figure el nuevo Paso, obra del laureado escultor señor Marco, y para evitar que “La Cena” quede sin ser exhibida en esa procesión, están dispuestos a sufragar los gastos que ocasione, ya que la Corporación Municipal no los sufragan. Son muchos más de los necesarios los que se han ofrecido voluntariamente para conducir el nuevo Paso. Es, por lo tanto, perfectamente entendible el deseo de esos conquenses, que proponen les sea entregado el grupo escultórico, para que por su cuenta figure en la procesión, devolviéndolo después de terminada sin gasto alguno para el Municipio”.

La carta de Quinto y las distintas opiniones en prensa tuvieron su respuesta por parte del concejal Rufino Martínez, a la sazón alcalde accidental, tanto en “El Día” como en “La Opinión”, informando que ese no era su deseo y al efecto convoca urgentemente una reunión con los representantes de las hermandades. Así, el Domingo de Ramos, 13 de abril, tiene lugar una reunión en el Ayuntamiento para intentar sacar el voluminoso “paso” de la Santa Cena que, según escribe José Luis Navarro en “El Día”, el imaginero Marco Pérez le ha quitado peso, ya que de los 2.500 kilos que pesaba ha quedado en 1.500. (El famoso ebanista Nemesio Pérez del Moral, autor de numerosas andas y retablos, junto a su hermano Modesto, me dijo en 1978 y así lo publiqué en “Diario de Cuenca” lo siguiente: “Recuerdo que colaboré con Marco Pérez en la Santa Cena, encolando y “quitando” madera”.

DE LOS TALLERES A LA ERMITA

En ‘El Día de Cuenca’ del domingo 13 de abril se publica que “en la tarde de anteayer se verificó el traslado del admirable grupo escultórico de ‘La Cena’ desde los talleres de ‘Las Angustias’ a la ermita de San Antonio Abad, donde quedó expuesta al público. Son muchos los elogios que de esta joya artística se hacen, e incontables las felicitaciones que el laureado Marco Pérez, autor de la obra, está recibiendo”. (Los dueños de los citados talleres de ebanistería, señores Pérez y Alique, regalaron al Santuario de Las Angustias “un precioso y artístico reclinatorio construido en madera de nogal primorosamente construido”).

Concluye ‘El Día’: “Por nuestra parte, hemos de manifestar la admiración que experimentamos al contemplar tan magnífica producción de arte y enviar al inspirado escultor, señor Marco, nuestra más cordial enhorabuena”. El grupo escultórico fue bendecido en la tarde del Miércoles Santo “entre una gran expectación”, situado a la entrada de la ermita, actual parroquia de la Virgen de la Luz desde 1958. 

En suma, que por fin la Santa Cena pudo desfilar por vez primera el Jueves Santo 17 de abril de 1930, portada por banceros de distintas hermandades, relevados al llegar al Escardillo por obreros de la fábrica de maderas del Ayuntamiento. El fotógrafo Campos, que había pedido ayuda al Ayuntamiento para enviar fotos a la prensa nacional, porque estaban muy repetidas, pudo hacer las nuevas fotografías, alguna de las cuales ilustra este trabajo. La Santa Cena desfiló el Jueves Santo hasta 1933 y desde 1934 lo hizo el Miércoles Santo en la procesión del Silencio. Alejo Carpentier se emocionó en 1933 en su visita a San Antón, pero el conjunto que iba para premio, terminó, como otras tallas, en la hoguera de la fraticida guerracivilista.

 

EL ÁNGEL DEL HUERTO

Pero no sólo la Santa Cena hizo Marco Pérez para la Semana Santa de 1930. También esculpió el Ángel del Huerto de San Antón, primera talla individual del imaginero de Fuentelespino de Moya. Al efecto, la Hermandad del Huerto pidió ayuda en 1929 al Ayuntamiento, para adicionar el Ángel junto a Jesús y las tres cabezas de los apóstoles que figuraban en las andas. El dato lo dio a conocer el investigador Israel José Pérez Calleja en el Congreso sobre Luis Marco Pérez “Cuando la Fe se hace escultura”, cien años de su primera obra, celebrado en San Clemente el pasado 7 de marzo. En el libro de la Hermandad del Huerto de San Antón figura la fecha de 1926, cuando en realidad es la de 1930

En “La Voz de Cuenca” del 21 de abril de 1930, bajo el título “Pasó la Semana Santa” se incluyen varias novedades: “El Huerto de San Francisco ha sido restaurado totalmente, de una manera admirable; “San Juan y la Virgen” lució un magnífico palio de plata Meneses de traza gótica”, y aquí están las grandes novedades de aquella Semana Santa, que transcurrió del 13 al 20 de abril: “Se estrenó el jueves por la tarde un grupo soberbio “La Cena” del laureado escultor conquense Marco Pérez. A “El Huerto” de San Antón se le ha adicionado un hermoso ángel de grandes dimensiones, salido del cincel de referido escultor, que llamó poderosamente la atención”.

Igualmente se cita que al Cristo de la Agonía se le adicionó la imagen de María Magdalena arrodillada ante la Cruz, y que al paso del Cristo de los Espejos se le incorporaron igualmente la Virgen, San Juan y María Magdalena y un Longinos a caballo, todo ello gracias a don Emilio Saiz. También se estrenaron las andas de la Soledad y de la Cruz, una joya de estilo gótico del siglo XIII, de plata repujada oxidada, con vistosos adornos en oro antiguo, compuesta de tres peanas, y en una de ellas cuatro ángeles sostienen un grupo de luces que iluminan el rostro de la Virgen. El dibujo es original del profesor de Bellas Artes, señor López.

En el aspecto musical cabe destacar la noticia, quizá poco conocida por la Hermandad, de que la Banda Provincial de Música estrenó la marcha con cornetas y tambores titulada “Santo Cristo de la Salud”, dedicada al paso del Descendimiento, compuesta por el propio director de la Banda, Gregorio Piqueras, interpretada en la procesión “En El Calvario” del Viernes Santo. La Banda Municipal, dirigida por el maestro Nicolás Cabañas, ofreció un gran repertorio, con “San Juan”, de 1927, y el estreno de “Ecce-Homo”.

Y no faltaba la alusión a las turbas. Escribía José Luis Navarro en “El Día”, al hilo de la procesión “Camino del Calvario” que “es la más típica, la más conquense, ella es el retrato del alma de la ciudad. El resolí, bebida de la cual hacen gran derroche los cofrades, predispone los ánimos de éstos de manera tal,  que ha llegado a ser tradición que las desafinadas trompetas de los falsos sayones repitan cual un lejano eco, la última vocal de que se compone esta palabra: resolíííí…”

Luis Marco Pérez, ajeno a polémicas, pero muy felicitado, siguió trabajando con sus esculturas, presentando en el Certamen Nacional de Arte en el Palacio de Exposiciones en el mes de mayo, las siguientes obras en bronce: “El Pastor de las Huesas del Vasallo”, “Cabeza de serrana”, “Estatua de vieja” y “Cabeza de Hombre”. De nuevo, el laureado escultor conquense fue galardonado con otro gran premio: la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes para “El Pastor”. Marco Pérez, perenne en Cuenca y su provincia como escultor e imaginero.