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DIPUTACIÓN CUENCA FERIA DEL LIBRO

Los libreros reafirman el éxito de la feria con una afluencia de público “masiva”

En el ecuador de la cita literaria, destacan el buen ritmo de ventas y una oferta cada vez más variada entre superventas y autores locales
Fotos: Saúl García
01/05/2026 - Rubén M. Checa

La Feria del Libro Cuenca Lee 2026 alcanza su ecuador con un balance claramente positivo entre libreros e instituciones, que coinciden en señalar la buena acogida del público y un ritmo de ventas sostenido, especialmente durante las tardes. Así lo explican tanto los profesionales con experiencia en la cita como quienes participan por primera vez, en un evento que continúa creciendo dentro del calendario cultural de la ciudad.

La presidenta de la Asociación de Libreros y Papeleros de la provincia, Araceli Cuerda, detalla que, aunque todavía es pronto para hacer una valoración definitiva, las sensaciones son “muy buenas”, con una asistencia constante a partir de media tarde. “Desde las seis y media o siete hay gente continua en las casetas”, incide, subrayando que las mañanas están más marcadas por el público familiar y las visitas escolares.

Ese flujo de visitantes se traduce también en ventas. Cuerda explica que los lectores buscan principalmente novedades editoriales y títulos vinculados a autores que participan en la feria, aunque también se observa un incremento en las compras relacionadas con el Día de la Madre. “La gente aprovecha para regalar libros, pero también hay quien busca lecturas menos comerciales”, añade.

Entre los libreros, el ambiente es de satisfacción generalizada. Desde Promesas de Papel, Ruslana Luts detalla que, pese a no tener referencias de años anteriores, la experiencia está siendo “muy positiva”, con buena afluencia y ventas constantes. Una sensación compartida por Patricia Plaza, de Las Letras del Oro, quien explica que su primer contacto con la feria está superando expectativas gracias al respaldo de sus clientes habituales.

En esa misma línea se pronuncia Guillermo Vila, de El Girasol, que incide en el cambio de ritmo a lo largo del día: mañanas más tranquilas y tardes “impresionantes”, con un flujo continuo de visitantes que, en muchos momentos, obliga a redoblar esfuerzos en las casetas. También Julián Saíz, de Librería Lorca, explica que la afluencia sigue un patrón progresivo, con picos en la inauguración y un crecimiento paulatino en jornadas posteriores.

Uno de los aspectos más destacados de esta edición es la diversidad en los hábitos de compra. Aunque los superventas siguen teniendo un peso importante, los libreros detallan que cada vez hay más lectores interesados en propuestas diferentes. “No solo se venden los títulos comerciales, también hay mucho interés por clásicos o ediciones especiales”, incide Vila, quien apunta a autores como Dostoyevski o Shakespeare entre las sorpresas de ventas.

En paralelo, la recomendación personalizada sigue siendo una de las claves del éxito del comercio local. Saíz explica que muchos clientes acuden a las casetas buscando orientación, lo que permite dar visibilidad a autores emergentes y obras menos conocidas. “Nuestro valor está en escuchar al lector y ofrecerle algo que realmente le encaje”, añade.

Otro de los fenómenos que gana fuerza es el auge de los autores locales. Cuerda detalla que cada vez cuentan con mayor presencia y respaldo del público, que apuesta por la producción cercana. Esta tendencia, unida a la colaboración entre libreros, autores y organización, está contribuyendo a que la feria crezca en dimensión y proyección.

A este balance positivo se suma la valoración institucional. La diputada y concejala de Cultura, Marian Martínez, explica que la respuesta del público está siendo “maravillosa”, con más de 40 clubes de lectura participando activamente en los encuentros con autores. “Las plazas están todos los días a rebosar y las actividades infantiles llenas de niños”, detalla, destacando la implicación de lectores de todas las edades.

En cuanto a cifras, Martínez incide en el éxito de los encuentros literarios, con cerca de 500 asistentes en el caso de David Uclés, más de 400 en el de María Dueñas y alrededor de 200 en el de Javier Sierra, además de una alta participación en las firmas de libros. “Es difícil cuantificar exactamente, pero la respuesta está siendo muy buena”, añade.

La responsable cultural también explica que la feria no solo está consolidada entre el público, sino también entre los propios autores, que valoran especialmente la calidad del programa y la cercanía con los lectores. “Se sorprenden de los espacios llenos, de que la gente se haya leído sus libros y les pregunte con tanto interés”, incide, destacando que muchos, incluso procedentes de grandes citas literarias, encuentran en Cuenca un ambiente más cercano.

 

 

Además, Martínez detalla que desde la organización se cuida especialmente la experiencia de los escritores, facilitando su participación y el contacto con los clubes de lectura. “Esa cercanía es lo que más valoran y lo que hace que quieran repetir”, señala. Una percepción que refuerza la idea de que la feria no solo crece en público, sino también en prestigio.

Además, los libreros inciden en que la feria no solo funciona como un espacio de venta, sino también como un punto de encuentro cultural donde el lector se acerca con más calma al libro. En este sentido, explican que muchos visitantes recorren varias casetas antes de decidirse, comparan, preguntan y se dejan aconsejar, lo que refuerza el papel del librero como prescriptor. “La gente no viene solo a comprar, viene a disfrutar, a descubrir lecturas nuevas”, coinciden en señalar.

De hecho, la propia presidenta de los libreros incide en que el evento podría quedarse pequeño en los próximos años ante la creciente demanda de participación, incluso de autores procedentes de otras regiones. “Hay gente de fuera que quiere venir a presentar sus obras y ya no hay espacio para más casetas”, señala.

En cuanto a la organización, los profesionales explican que los pequeños inconvenientes detectados son mínimos y habituales en este tipo de eventos, y servirán para mejorar futuras ediciones. Mientras tanto, la sensación general es clara: Cuenca responde a su feria del libro, confirmando que, como resume Martínez, “el trabajo ha merecido la pena” al ver la plaza llena de lectores disfrutando del libro en la calle.