Fomentar el comercio local, objetivo de estas rebajas
Como se ha podido comprobar, la temporada de estío ha traído de nuevo las cada vez más frecuentes olas de calor que han subido las temperaturas a niveles asfixiantes. Sin embargo, los consumidores toman este clima como una señal de la llegada de las esperadas rebajas de verano, donde pueden aprovechar las mejores ofertas para adquirir aquellos productos que meses anteriores habían metido en la lista de deseos. Las primeras paradas suelen ser las tiendas de grandes cadenas textiles, de alimentación o tecnológicas, pero los comercios locales no se quedan atrás y se suman al carrito cada año para proporcionar a su fiel clientela, aparte de precios más asequibles, un trato personal y productos de calidad.
José Miguel Bermejo, presidente de la Asociación de Comerciantes de la Provincia de Cuenca explica que los propietarios de las tiendas conquenses siempre afrontan estas campañas con ilusión “como la manera de seguir dando un servicio a nuestros clientes habituales y ofrecerles un buen descuento de temporada”.
REBAJAS Y COMERCIANTES LOCALES
Según apunta Bermejo, las rebajas no se equiparan con la rentabilidad porque “los comercios no ganan dinero con las rebajas. Lo que intentan es minimizar pérdidas y vender el stock que tienen pendiente de la temporada que acaba de terminar para poder financiar próximas campañas”. Añade que la temporada de descuentos veraniegos es parte del sostén económico de los establecimientos y, al conseguir la continuidad de las tiendas de siempre, se dinamiza la vida de la ciudad: “Las rebajas tienen importancia porque desarrolla el comercio y sí que reivindico que es fundamental en el desarrollo económico del municipio, con establecimientos que generan empleo estable, que nos dan vida a los lugares donde se asientan y un servicio esencial. Está claro el ejemplo que una localidad sin comercio es una localidad sin vida” cuenta el presidente de la Asociación de Comerciantes de Cuenca.
Aunque algunos sectores no tienen unos descuentos establecidos, casi la totalidad de establecimientos de Cuenca participa en la campaña de rebajas. Los subsectores como el de menaje, regalos o electrónica se suman a la campaña, pero ninguno de una manera tan masiva como puede ser la implicación de los comercios de productos textiles. Ya se pueden empezar a ver carteles de “a mitad de precio” colgados en los escaparates en calle Carretería semanas antes de la fecha oficial, el 1 de julio. Tal es el caso de la tienda de ropa Pilar Prieto. Desde el 20 de junio el establecimiento ha estado ofreciendo precios competitivos, una tendencia que repite cada año sin excepción. “Ahora en verano sí que es verdad que la gente que está en los pueblos y que suele venir de un año a otro vienen a la tienda a aprovechar las ofertas”, ha explicado Jezabel Quicios, encargada de esta tienda de confianza muy recurrida en la ciudad, por eso, añade, “nosotras más o menos tenemos las mismas ventas, no varía mucho”. A unos metros de la tienda está la zapatería Valeca. Su propietaria, Elena Cañamares, toma la estrategia de fijarse en los movimientos que las diferentes marcas: “vigilamos también lo que las marcas que yo vendo hacen en sus propias tiendas, en sus propias páginas web. Con lo cual tengo que ir un poco a remolque y en base a lo que veo que ellos hacen. Tienes que ir sobre la línea”. De esta manera, como explica Cañamares, se tienen en cuenta los precios para que, sin perder beneficios, el público se anime a comprar en su comercio al igual que pudiera comprar en cualquier otro de una gran cadena.
PROXIMIDAD VS GRANDES CADENAS
La cercanía de los comercios de toda la vida, aquellos cuyos escaparates los transeúntes miran, aunque sea de reojo, en sus calurosas y ajetreadas mañanas, sigue siendo muy valorada entre los consumidores habituales. Desgraciadamente, señala José Miguel Bermejo, el reto principal de las ventas en temporada de rebajas ya no son solo las grandes superficies. “Tenemos que hacer un matiz y es que las rebajas ya no tienen nada que ver con lo que se puede entender con las rebajas clásicas de siempre, de hecho, ya no tienen fechas fijas y el comercio online y las grandes superficies lo ponen cada vez más complicado”, señala el presidente de la Asociación de Comerciantes de Cuenca. “Es donde más competencia hay”, reseña Elena Cañamares, la propietaria de Valeca, y añade “porque si vas a un centro comercial coges un zapato o una prenda de ropa y te lo pruebas presencialmente. La historia ya es hacerlo desde tu sillón”.
LA CLAVE ES LA PROXIMIDAD
Ante la presencia cada vez más fuerte de las páginas de compra en línea y, con ello, la pérdida de la socialización, los comerciantes siguen reivindicando la relación cara a cara que se establece desde que un cliente abre la puerta de una tienda decidido a llevarse un producto a casa. “El cliente ya te conoce”, explica la propietaria de la zapatería Valeca, “Se comunican contigo, te dicen si se quieren probar ropa o zapatos. Entonces ahí pues no miran tanto el precio, la rebaja en sí”. Por parte de la asociación no faltan los esfuerzos para ganar clientes que tengan el comercio local de Cuenca como referente en su día a día: “Tenemos campañas a lo largo de todo el año con el doble objetivo de premiar a aquellos clientes más fieles a nuestros establecimientos y a su vez seguir invitando a comprar en la tienda de proximidad por las muchas ventajas que tiene y sobre todo el trato personal”. La confianza y la proximidad parecen ser la clave de esta temporada para competir contra las multinacionales. Bermejo destaca que el pequeño comercio “está ahí para ayudarles. quizá no podemos asumir algunos precios, pero en calidad y en trato somos los mejores y estamos ahí para atender a nuestros clientes”.