Soledad, sinhogarismo, envejecimiento, inmigración o exclusión social son algunos de los problemas que atraviesan los trabajos reconocidos en la décima edición de los premios de Educación Social de Castilla-La Mancha, celebrados con motivo del Día Internacional de esta profesión.
El acto, realizado en el Paraninfo de la UCLM y organizado por el Colegio Oficial de Educadoras y Educadores Sociales de Castilla-La Mancha (CESCLM) ha servido para reconocer tanto la investigación de los futuros profesionales como distintas iniciativas desarrolladas en el ámbito profesional, además de reivindicar este campo como herramienta de acompañamiento e intervención en los principales retos sociales de la región.
El presidente del CESCLM, Francisco Peces, ha recordado que estos galardondes nacieron hace una década con el objetivo de “promocionar la excelencia académica y la investigación” entre el alumnado de Educación Social de las tres facultades de Castilla-La Mancha donde se imparte la titulación: Cuenca, Talavera de la Reina y la UNED.
Unos premios que también han ido creciendo pues, tal y como ha explicado Peces, “un año después instauramos los premios profesionales y ampliaremos las categorías”. Actualmente reconocen la trayectoria profesional, la defensa de la profesión y las buenas prácticas en Educación Social.
Los trabajos premiados reflejan la diversidad de ámbitos en los que intervienen estos profesionales. En Cuenca, el primer premio al mejor Trabajo Fin de Grado ha recaído en Rocío García Huete, por su estudio sobre el duelo contextual en personas mayores institucionalizadas, realizado en la residencia El Rosal de Priego. Como finalistas han quedado los trabajos de Beatriz Fernández Blanco, sobre sinhogarismo y desarrollo comunitario, y Estíbaliz Galindo Calvo, centrado en la soledad no deseada y la intervención intergeneracional en el medio rural.
Por su parte, en Talavera de la Reina, Lucía Palacios Martínez ha obtenido el primer premio por un trabajo sobre los discursos de criminalización y su impacto comunitario a partir del caso del ICE en Estados Unidos. Las finalistas han abordado la prevención del consumo de sustancias en menores extranjeros no acompañados y las barreras para la integración de mujeres inmigrantes en el medio rural.
La viceconsejera de Servicios y Prestaciones Sociales, Guadalupe Martín, ha destacado la evolución de una profesión que, según ha señalado, cuenta cada vez con “muchísima más presencia” en los equipos de servicios sociales de atención primaria y en las entidades del tercer sector.
Martín ha subrayado además el carácter específico de esta intervención: “La educación social trabaja directamente con las personas que tienen necesidad de intervención, de acompañamiento”, ha afirmado, destacando también su dimensión individual y colectiva.
La celebración de los premios se convierte así también en una reivindicación del reconocimiento de una profesión que busca seguir ampliando su presencia en distintos ámbitos de intervención social. Peces ha defendido la necesidad de seguir poniendo en valor el trabajo de estos profesionales y su aportación ante problemas como la soledad, la exclusión, el envejecimiento, la inmigración o las dificultades que afectan especialmente al medio rural.
“Agradecemos muchísimo que elijan estos estudios”, ha señalado Martín, animando a los futuros educadores sociales a desarrollar una trayectoria ligada a la formación, la investigación y la atención a las personas que más lo necesitan.