Con previsión y mirando el bolsillo: así afrontan los conquenses la vuelta al cole
Septiembre. Mes de cambios para casi todos. Cambia el tiempo, regresan las rutinas y, para la mayoría, también el trabajo después de las vacaciones. Y llega, inevitablemente, la vuelta al cole. Para los más pequeños, reencontrarse con compañeros y volver a las aulas puede ser motivo de ilusión. Para el bolsillo de sus padres, ya es otro cantar. Libros, cuadernos, pinturas, mochilas o estuches vuelven a sumar una factura que este año llega, además, con nuevos incrementos de precios.
Araceli Cuerda, presidenta de la Asociación de Libreros y Papeleros de Cuenca, explica que las diferencias pueden ser importantes incluso dentro de una misma etapa educatica. En Infantil hay colegios en los que el lote puede quedarse en unos 40 o 50 euros, mientras que en otros alcanza los 200 o 250. En Primaria sucede algo parecido, con cantidades que pueden moverse entre los 200 y los 350 euros.
“Los lotes dependen muchas veces de la cantidad de material y libros que pidan en los distintos cursos. No todos los colegios tienen el mismo precio. En Infantil, si meten cuadernos, lectoescritura, grafomotricidad o cartillas, todo eso va incrementando el precio”, explica Cuerda.
A las diferencias entre centros se suma este curso un nuevo incremento del precio de los libros. Según la experiencia de las librerías conquenses, cada ejemplar cuesta aproximadamente entre dos y cuatro euro más que el pasado año.
En la ESO, el banco de libros permite reducir considerablemente el desembolso que hacen las familias, aunque siguen existiendo cuadernillos de Inglés y Francés y otros títulos que quedan fuera y deben adquirirse. Para aquellas familias que deciden comprar el lote completo, Cuerda sitúa el coste en unos 260 o 270 euros. Y la necesidad de adquirir determinados materiales fungibles que el alumno debe rellenar se prolonga hasta Bachillerato.

LA CAMPAÑA SE ADELANTA
No solo ha cambiado lo que cuesta volver a las aulas. También la forma de comprar. La campaña de septiembre empieza cada vez antes para las librerías y para las propias familias. La Asociación de Libreros y Papeleros comienza a trabajar antes incluso de que termine el curso, solicitando a colegios e institutos las listas de libros y material para poder preparar los pedidos durante el verano.
“Antiguamente recuerdo colas y colas aquí en la puerta durante los primeros días. Ahora ha cambiado mucho porque las familias hacen sus reservas, vienen a recoger el lote que tenían encargado, lo repasamos con ellas y se lo llevan”, recuerda Cuerda.
La asociación recomienda realizar las reservas en junio o julio siempre que los centros educativos hayan facilitado las listas definitivas. La anticipación permite además afrontar mejor posibles problemas de suministro, ya que algunas editoriales cierran durante agosto y determinados materiales nuevos pueden no estar disponibles inmediatamente a comienzos de septiembre.
Pero los libros representan solo una parte de la factura. Pinturas, cuadernos, estuches, mochilas y otros materiales van sumando euros al presupuesto familiar. Cuerda calcula que las listas de material que entregan los centros pueden suponer por sí solas entre 30 y 50 euros por niño. A partir de ahí, el desembolso dependerá también de cuánto se pueda aprovechar del curso anterior.
“Generalmente a todos los niños les gusta estrenar, pero hay material que sobra de un año para otro y se podría aprovechar. Es algo que se podría fomentar desde los colegios y desde el propio hogar”, sostiene.
Natalia Medina intenta aplicar esa filosofía en casa. Su única hija comienza este curso 5º de Primaria y participa en el banco de libros, por lo que calcula que su gasto en material escolar se quedará como máximo en unos 50 euros, salvo que tenga que renovar la mochila u otros artículos.
“En casa intentamos reciclar lo máximo posible. También depende del uso que hayan hecho del material durante el curso anterior. Siempre tienen esa ilusión por estrenar y, si les faltan dos pinturas, te dicen que les compres unas nuevas, pero intentamos aprovechar todo lo que se puede”, relata Medina.

ALCAMPO, EN LAS AULAS
Junto a las librerías y papelerías, las grandes superficies afrontan también una de las campañas destacadas de estas fechas. Alcampo mantiene hasta mediados de septiembre su propuesta de vuelta al cole, con un surtido que abarca desde bolígrafos y otros productos básicos hasta mochilas, ropa y complementos. La compañía cuenta con 150 referencias exclusivas y 550 artículos de marca propia, además de una oferta textil que incluye uniformes, polos, camisetas y chándales.
La campaña incorpora además medidas dirigidas a facilitar la compra de las cantidades necesarias y reducir el uso de envases. La compañía acompaña esta campaña comercial con la sexta edición de su recogida solidaria de material escolar, que se desarrolla hasta el 9 de septiembre en 80 hipermercados y supermercados. Los productos aportados por los clientes, junto a los donados por la propia empresa, se destinarán a familias en situación de vulnerabilidad.

LIBRERÍAS DE PROXIMIDAD
Ante una campaña que se extiende cada vez más durante el verano, Cuerda reivindica también la atención que ofrecen las librerías de la ciudad una vez realizada la compra. Habla de cambios de ejemplares defectuosos, búsqueda de títulos difíciles de localizar y contacto directo con colegios e institutos cuando aparecen dudas en las listas o las editoriales modifican una edición.
“Las librerías de tu ciudad están para aconsejar y ayudar. Si hay algún problema con un libro se puede cambiar, si viene defectuoso damos todo tipo de facilidades y, si hay algún material que no tenemos, intentamos buscarlo lo más rápido posible”, señala. La propia asociación se coordina desde junio para detectar posibles incidencias y ponerse en contacto con los equipos directivos de los centros.
También han cambiado los propios libros. Cuerda señala que incorporan cada vez más códigos QR, claves y contenidos digitales, elementos que, a su juicio, contribuyen al encarecimiento. “Los libros son más caros. Puede ser porque haya subido el papel o porque cada vez les ponen más cosas para poder trabajar digitalmente, pero todo eso hace que se encarezcan”, explica.
Natalia comparte esa percepción y, desde su experiencia, relativiza el uso que finalmente se hace de esos complementos tecnológicos. “En el caso de mi hija, el uso digital sí lo venden como una ayuda extra, pero nunca desde clase le han dicho que tenga que utilizarlo. Al final, lo que usa es el libro en papel”, concluye.