Un cóctel con voz propia
Tamara Martín lleva alrededor de nueve años vinculada a la coctelería y sabe que dominar la técnica no siempre basta para hacerse un hueco en una profesión tradicionalmente asociada a los hombres. La talaverana, campeona de coctelería de Castilla-La Mancha y reconocida como mejor bartender del 2026, ha reivindicado en el marco de la octava edición de Culinaria que las mujeres pueden trabajar, competir y liderar en igualdad de condiciones, sin tener que demostrar constantemente su valía. Y es que, tal y como ha explicado, esta profesión todavía arrastra estereotipos de género.
"Durante muchos años, probablemente la imagen que nos venía a la cabeza al pensar en una bartender era la de un hombre detrás de una barra", ha señalado Martín, que ha recordado que las mujeres siempre han formado parte de este sector, aunque no hayan contado con el mismo reconocimiento. "Hoy estamos aquí con voz propia", ha subrayado, haciendo alusión al lema de esta edición.
Su historia, la de Tamara Marín, habla de una profesión, de los obstáculos que todavía encuentran las mujeres en ella y de la necesidad de que las nuevas generaciones puedan desarrollar su carrera sin tener que demostrar constantemente que merecen ocupar su lugar. Natural de Talavera de la Reina, Martín trabaja en la coctelería que fundó su padre hace 36 años y representa a la Asociación de Bartenders de Castilla-La Mancha, en la que actualmente es la única mujer. Una circunstancia que ha querido poner sobre la mesa durante su intervención en el congreso, donde ha defendido que las mujeres siempre han formado parte de este oficio, aunque no hayan tenido la misma visibilidad ni el mismo reconocimiento.
"Durante muchos años, probablemente la imagen que nos venía a la cabeza al pensar en una bartender era la de un hombre detrás de una barra", ha recordado. Y es que, la fuerza física, la noche, el alcohol o el liderazgo han estado tradicionalmente asociados a una imagen masculina de la profesión, pero Martín considera que ha llegado el momento de dejar atrás esa percepción. “No queremos ocupar el lugar de nadie, porque este también es nuestro lugar", ha señalado.
Su trayectoria demuestra, además, que detrás de una barra hay mucho más que habilidad para mezclar ingredientes. Lleva alrededor de nueve años vinculada a la coctelería, tres de ellos dedicados a tiempo completo, y en este recorrido ha competido, estudiado, cometido errores y vuelto a intentarlo, tal y como ha explicado. Pero para ella, los premios no son únicamente un resultado que exhibir, sino “la consecuencia de muchas horas de trabajo, entrenamiento y aprendizaje”.
Aunque también son una forma de demostrar que una mujer puede competir al máximo nivel, dirigir equipos, crear cartas de cócteles, gestionar un negocio e innovar. Porque, como ha explicado, la profesión exige saber escuchar, vender, trabajar bajo presión, liderar y aprender de los demás, pero también conocerse a una misma y construir una voz propia.
Y ese camino no siempre está libre de prejuicios. Martín ha reconocido que en ocasiones se ha encontrado con miradas de sorpresa, dudas sobre sus conocimientos o situaciones en las que ha sentido que debía demostrar dos veces lo que a otros se les presupone. Sin embargo, no quiere que su historia quede definida por esos episodios, sino por su trabajo y su capacidad para seguir creciendo. "No tienes que convencer a todo el mundo, tienes que trabajar para que tu trabajo hable por ti", ha afirmado.
Además, ha puesto sobre la mesa el reto de la conciliación. Martín es madre y conoce las dificultades de compatibilizar la vida familiar con una profesión marcada por los horarios nocturnos, el trabajo en fines de semana y festivos mientras buena parte de la sociedad descansa o disfruta de su tiempo libre. Ante esta realidad, la bartender rechaza la idea de que crecer profesionalmente implique renunciar a una parte de la vida personal. "Ser madre no me ha hecho menos profesional y ser profesional no me hace ser menos madre", ha defendido.
Y es que, ambas facetas forman parte de su identidad y, por eso, considera que la conciliación no puede depender únicamente de la capacidad de las mujeres para hacer malabares entre sus responsabilidades. Por ello, ha reclamado empresas y equipos que favorezcan la corresponsabilidad y permitan desarrollar una carrera sin tener que elegir entre el trabajo y la familia. "El éxito no debería medirse solamente por cuánto consigues, sino también por cuánto de ti has conseguido conservar mientras llegabas hasta aquí", ha señalado.
Una reflexión que conecta directamente con su manera de entender el liderazgo y con el modelo profesional que quiere contribuir a construir. Un modelo en el que las personas puedan crecer sin renunciar a su vida personal.
Pero si algo ha querido dejar claro Martín durante su intervención en Culinaria es que su mirada no se dirige únicamente al camino que ha recorrido, sino también al que queda por delante. Quiere seguir compitiendo, creando y aprendiendo, pero también convertirse en un referente para las jóvenes que hoy estudian hostelería y que quizá todavía no se imaginan al frente de una barra, dirigiendo un equipo o participando en una competición. "No quiero que las mujeres que vienen detrás tengan que empezar de cero", ha dicho.
Después de su presentación, Martín ha preparado un sorberte a su manera, una versión en formato cóctel con el que ha cerrado su relato. Una bebida que ha titulado ‘Con voz propia’ a través de la que ha defendido una coctelería “capaz de evolucionar” y de ofrecer nuevas experiencias sin que el alcohol tenga que ser necesariamente el protagonista.
Así, la técnica y la creatividad han acompañado una intervención que ha ido más allá de la elaboración de una bebida. Porque el objetivo, en sus propias palabras, es que algún día ser mujer detrás de una barra deje de ser una historia que haya que explicar.