Mirela tiene 36 años, es rumana y llegó a España hace aproximadamente una década. Hace seis años, mientras atravesaba momentos difíciles, “perdí a las crías”, recuerda. Comenzó entonces una lucha titánica para recuperar a sus dos hijas, ahora adolescentes, pero también una lucha consigo misma y con el dolor de escuchar a quienes le decían que nunca lo conseguiría. Hoy vuelven a estar juntas.
Entre los recursos que la acompañaron estuvo el Programa de Terapia Familiar de Aldeas Infantiles SOS. “Es una terapia, sí, pero para mí sobre todo es una familia”, ha contado Mirela. Allí encontró personas que le permitieron hablar de su vida “sin juzgarte, sin echarte culpas”, sin vergüenza ni miedo. “Gracias a ellos, hoy en día las chicas duermen en casa conmigo, las puedo abrazar cada vez que me dé la gana”, ha dicho emocionada, agradeciendo el apoyo de educadores, técnicos y terapeutas.
Ella es una de las mujeres que ha puesto rostro este miércoles a los veinte años del Programa de Terapia Familiar de Aldeas Infantiles SOS en Cuenca. Un servicio que desde 2006 ha acompañado a 503 familias y a 742 niños, niñas y adolescentes para fortalecer sus vínculos y favorecer que crezcan en un entorno seguro y protector.
Veinte años de acompañamiento especializado
El programa trabaja para prevenir la separación de los menores de sus familias cuando existen dificultades que pueden poner en riesgo su cuidado. Cuando esa separación ya se ha producido, acompaña la recuperación de los vínculos y favorece la reunificación familiar, siempre que sea posible y adecuado.
“Cada familia vive una situación diferente y adaptamos nuestro acompañamiento a sus necesidades. Ayudamos a que identifiquen sus propios recursos para afrontar las dificultades”, explica José Lorenzo Puig, director del programa en Cuenca. Los conflictos de convivencia o crianza, las separaciones complejas, los problemas relacionados con la salud mental o la falta de recursos económicos son algunas de las situaciones que atienden.
Mediante un modelo de coterapia, dos terapeutas trabajan conjuntamente con la familia en sesiones familiares, individuales y entre hermanos. También se desarrollan encuentros con los profesionales que la acompañan y grupos multifamiliares, con la participación activa de las familias en su proceso de cambio.
El acto de aniversario ha reunido en la sede del programa a profesionales y familias participantes, junto a la delegada provincial de Bienestar Social, Susana Zomeño; la jefa del Servicio de Infancia y Familia, Ana Eslava; y la directora territorial de Aldeas Infantiles SOS en Castilla-La Mancha, Verónica Martorell.
Zomeño ha agradecido el trabajo de la organización, especialmente el de su equipo de protección de menores, y ha destacado los grandes retos que plantean las diversas problemáticas a las que se enfrentan. También ha señalado que estos veinte años merecen celebrarse y que contar con Aldeas Infantiles en Cuenca es una suerte.
Por su parte, Martorell ha subrayado la importancia de la coordinación con los servicios públicos y de situar a las familias en el centro de la intervención. “Estos veinte años reflejan el valor de un acompañamiento especializado y cercano a las familias”, ha afirmado.
El programa cuenta con financiación de la Consejería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha y trabaja con sus equipos y con los Servicios Sociales de Atención Primaria, que derivan los casos y participan en la definición de los objetivos. Aldeas Infantiles aporta el acompañamiento terapéutico especializado para ayudar a las familias a superar sus dificultades.