ADOCU viaja a los 2000 en una fiesta de inclusión y talento
La música de los años 2000 ha vuelto a sonar este miércoles en Cuenca gracias al Nostalgia Milenial Down Fest, el festival organizado por ADOCU Cuenca como cierre de curso y gran cita anual de convivencia de la asociación. Una propuesta cargada de ritmo, recuerdos y emoción en la que las personas usuarias han sido las auténticas protagonistas de una jornada diseñada para disfrutar, compartir y reivindicar la inclusión desde el talento y la participación.
Familias, socios y amigos han llenado los alrededores de la sede ubicada en Fuente del Oro para acompañar a los integrantes de la asociación en un espectáculo inspirado en los éxitos musicales de la generación milenial. Sobre el escenario no han faltado las coreografías, las actuaciones por parejas y las sorpresas preparadas durante meses por los participantes, que han demostrado su ilusión y su esfuerzo ante un público entregado.
El presidente de ADOCU Cuenca, Carlos Vicente Cuesta, ha explicado que la iniciativa nació hace años como una forma de reunir a toda la asociación en un ambiente festivo. Según ha recordado, tras realizar anteriormente representaciones teatrales más formales, optaron por un formato más dinámico y participativo porque "lo que más les gusta es bailar, cantar y hacer un espectáculo mucho más ligero".
El resultado ha sido un festival inspirado en el formato de 'Tu cara me suena' y ambientado en los primeros años del siglo XXI. Sobre el escenario han sonado algunos de los grandes éxitos de aquella época, desde La Bomba de King África hasta Mayonesa, pasando por Yo quiero bailar de Sonia y Selena, Y yo sigo aquí de Paulina Rubio, Suerte de Shakira, Me enamora de Juanes o Ave María de David Bisbal.
Los participantes también han interpretado canciones tan conocidas como Son de amores de Andy y Lucas, Mi niña bonita de Chino y Nacho, Al menos ahora de Nek, Todavía de La Factoría, Vuelvo a traficar de Melendi, Prohibida de Raúl, Follow the Leader y el popular Aserejé de Las Ketchup. La fiesta se ha completado con dos actuaciones de bachata y una exhibición de gimnasia rítmica realizada junto al Club Huécar.
Carlos Vicente Cuesta ha destacado además la importancia de este tipo de actividades para favorecer la visibilidad de las personas con síndrome de Down y acercar su realidad a la sociedad. En este sentido, ha señalado que la asociación trabaja continuamente para que sus usuarios participen plenamente en la vida de la ciudad y ha valorado positivamente la respuesta que encuentran en Cuenca.
El presidente de ADOCU ha detallado que la entidad cuenta actualmente con 149 socios, de los cuales 44 son personas con síndrome de Down. Aunque la ha definido como una asociación "pequeñita", ha subrayado la intensa actividad que desarrolla a lo largo del año para promover la autonomía, la formación y la participación social de sus usuarios.
Durante la jornada también ha querido lanzar un mensaje claro sobre el papel que deben desempeñar las asociaciones de discapacidad intelectual. A su juicio, el objetivo es que las personas con síndrome de Down sean consideradas y tratadas como ciudadanos de pleno derecho, con las mismas oportunidades para desarrollar sus proyectos de vida.
"Lo único que hay que conseguir es que cada uno pueda realizarse", ha defendido. Por ello, ha insistido en que una discapacidad intelectual no debe convertirse en una barrera previa que impida intentar alcanzar metas personales o profesionales. En su opinión, la sociedad debe proporcionar los apoyos necesarios para que cada persona pueda desarrollar sus capacidades y participar plenamente en todos los ámbitos de la vida.
La tarde ha servido así para mucho más que recordar canciones de otra época porque se ha vuelto a poner de de manifiesto que la inclusión también se consigue compartiendo escenarios, rompiendo prejuicios y dando visibilidad al talento.