16 de Julio de 2019 Son las 17:13

Cuenca

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Especial Semana Santa 2019
Regeneración ambiental

4.000 nuevos árboles para regenerar las riberas del Júcar y el Moscas

A partir del próximo invierno se plantarán, principalmente, fresnos, sauces y chopos autóctonos, “las especies que mejor se van a adaptar al terreno”

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Fotos: Saúl García
12/2/2019 · Gorka Díez

A muchos ciudadanos les ha sorprendido que, con motivo de las obras de regeneración ambiental de las riberas del Júcar y el Moscas emprendidas en octubre del pasado año por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), se hayan talado un buen número de árboles de la zona, quedando esta prácticamente despejada.

Pero no hay motivos para la alarma ya que, según explica Luis Garijo, comisario adjunto de la Confederación, lo que se está haciendo es eliminar el arbolado alóctono, no originario de la zona, principalmente chopos canadienses, la mayoría además en un estado muy deteriorado para, posteriormente, eliminar con maquinaria pesada todos los escombros acumulados, que son muchos, y, ya una vez que la zona quede totalmente limpia, plantar arbolado autóctono, básicamente chopos, sauces y fresnos, de modo que este espacio de la ciudad ubicado entre los barrios de Fuente del Oro, el Recinto de Moneo y el río Moscas se recupere como zona medioambiental y de ocio para los conquenses.

“Es verdad que las obras están ahora mismo en el momento más feo, como si a una persona a la que le operan de apendicitis le acaran de abrir, pero son unos trabajos que darán resultado a largo plazo y permitirán que la zona quede limpia y saneada, con árboles autóctonos y sendas, talanqueras, paneles divulgativos o puestos de pesca”, señala Garijo.

En estos primeros cuatro meses de obra se han talado entre 1.500 y 1.800 árboles, tanto grandes como pequeños, de entre ocho y treinta centímetros de diámetro, con una edad que rondaba los 35-40 años. Y quedan todavía por eliminar algo más de 2.000. Únicamente, informa el jefe de obra, Álvaro Agudo, se está dejando vegetación de la tierra, sobre todo fresnos y sauces, o de fuera pero con “mucho porte”, debidamente saneada.

Faltan todavía por talar algo más de 2.000 árboles, entre ellos chopos que generan pelusa y riesgo de incendios. Se mantienen algunos en buen estado

Muchos de los árboles que se están talando generaban además una pelusa que en verano ocasionaba numerosos incendios, obligando a la intervención de los bomberos, con lo cual se va a reducir considerablemente el riesgo de que la vegetación arda. Además, había árboles tan deteriorados que cabía la posibilidad de que, sobre todo en días de mucho viento, ramas o ejemplares enteros cayeran sobre los paseantes.

De los trabajos, adjudicados a la empresa Tragsa, se están ocupando media docena de operarios. Un número reducido con el fin de que “se controlen unos a otros” y evitar el riesgo de lesión en los momentos de tala de árboles.

LA NUEVA PLANTACIÓN, EL PRÓXIMO INVIERNO

Será el próximo invierno, a finales de este año, cuando previsiblemente arranque la plantación de la nueva vegetación, en torno a 4.000 unidades entre arbustos y arbolado, sobre todo chopos, fresnos y sauces, “las especies que mejor se van a adaptar al terreno”, señala Álvaro Agudo, convencido de que este espacio de la ciudad “va a quedar en un estado sanitario mucho mejor que el actual”.

Los resultados definitivos, eso sí, no se apreciarán hasta dentro de cinco o seis años, “cuando los nuevos árboles, que van a ser de

distintos tamaños, empiecen a coger algo de porte”. Con lo cual habrá que esperar. Pero ya una vez que culminen los trabajos, a principios de 2020, se espera que la zona haya quedado totalmente regenerada gracias a las citadas sendas, cartelería o puestos de pesca, y resulte atractivo para que conquenses, e incluso visitantes, se acerquen a caminar por ella o hacer deporte en medio de la naturaleza.

“Del vertedero en el que se había convertido este lugar, tan lleno de escombros, y con un montón de árboles muertos, vamos a pasar a un lugar con vegetación propia de Cuenca que podrá tener un uso social”, hace hincapié Garijo.

Eso sí, será necesario que el espacio sea mantenido por los servicios municipales para evitar que vuelva a sufrir el deterioro de los últimos años y pueda mantener su nueva imagen durante un largo tiempo.

La zona quedará limpia y saneada, con sendas, talanqueras o puestos de pesca”

OBRAS EN LA ZONA

Las obras que se están llevando a cabo buscan, además de regenerar ambientalmente las riberas, evitar el riesgo de inundaciones que podrían afectar a infraestructuras de los alrededores como el Hospital Alameda o el Bosque de Acero, este no obstante totalmente abandonado desde hace más de cinco años.

El proyecto está incluido en el denominado Plan de Impulso al Medio Ambiente (PIMA) puesto en marcha por el Ministerio de Agricultura para luchar contra el cambio climático y cuenta con un presupuesto de más de dos millones de euros y un plazo de ejecución de 18 meses, de ahí que no estará terminado hasta principios de 2020.

El proyecto inicial, hay que recordar, llegó a firmarse en 2011 entre el Ayuntamiento y la Confederación pero quedó paralizado durante los años de la crisis económica hasta ahora.

A estas obras, en principio, se añadirán, según anunció hace meses el alcalde, Ángel Mariscal, otros trabajos sufragados por el Ayuntamiento a través de los fondos europeos de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible (Edusi) para conectar esta zona de la ciudad con el parque fluvial del Júcar, el parque del Huécar y el Recreo Peral a través de nuevos caminos para el paseo y el tiempo libre.

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