La Mesa Nacional del Ajo alerta del auge de las importaciones
La Mesa Nacional del Ajo ha advertido de la pérdida de competitividad que atraviesa el sector productor español ante el incremento de las importaciones procedentes de terceros países, especialmente de China y Egipto. Así se ha puesto de manifiesto durante la asamblea celebrada en Portillo (Valladolid), donde representantes del sector analizaron la situación actual y las perspectivas de la nueva campaña.
Según los datos expuestos durante el encuentro, la superficie sembrada de ajo en España alcanzará esta campaña las 24.404 hectáreas, lo que supone un ligero incremento cercano al 2% respecto al año pasado, aunque todavía lejos de las cerca de 30.000 hectáreas registradas en 2022.
Por comunidades autónomas, Madrid, Castilla y León y Andalucía son las regiones que más incrementan su superficie de cultivo, mientras que Castilla-La Mancha mantiene cifras estables respecto a la pasada campaña. En Extremadura, por su parte, se prevé un descenso del 4%.
En cuanto a la nueva cosecha, las previsiones son positivas tanto en cantidad como en calidad en las distintas zonas productoras, aunque desde el sector señalan que la evolución meteorológica de las próximas semanas será clave para determinar el rendimiento final.
La principal preocupación de los productores sigue siendo, no obstante, la pérdida de competitividad del ajo español y europeo. Durante las últimas cinco campañas, entre 2021 y 2025, las ventas de ajo español descendieron un 17% en Europa y un 34% fuera del continente, mientras las importaciones de ajo de terceros países en la Unión Europea crecieron un 122%.
Especial preocupación genera el aumento de las importaciones desde Egipto, convertido ya en el segundo principal proveedor de ajo de la UE con 19.555 toneladas en 2025, solo por detrás de China, que alcanzó las 74.076 toneladas.
Desde la Mesa Nacional del Ajo consideran que esta situación responde, entre otros factores, al incremento de los costes de producción y a las mayores exigencias fitosanitarias que soportan los productores europeos, sin que exista una reciprocidad similar para las producciones importadas.
Por ello, el sector reclama a las administraciones nacionales y europeas medidas urgentes de apoyo y protección al cultivo del ajo con el objetivo de garantizar la competitividad de una actividad que resulta clave para el mantenimiento del empleo y la actividad económica en el medio rural.