Castilla-La Mancha impulsa una nueva vía para aprovechar los residuos de la industria agroalimentaria y convertirlos en recursos útiles para el campo. El proyecto AGROINSECTA apuesta por el uso de insectos para transformar subproductos agrícolas en un biofertilizante ecológico, en una iniciativa que combina innovación biotecnológica, economía circular y sostenibilidad agrícola.
La iniciativa cuenta con un grupo operativo integrado por entidades de la región que abarcan distintas fases de la cadena de valor, desde la producción del fertilizante hasta la investigación, la experimentación en parcelas agrícolas y la transferencia de resultados a los agricultores.
El objetivo es aprovechar materiales como el bagazo cervecero, el orujo de uva y el alperujo de oliva, que se generan en grandes cantidades durante la actividad agroindustrial, para obtener un abono orgánico cuya eficacia se evaluará en las condiciones reales de los principales cultivos leñosos de Castilla-La Mancha.
Los insectos, protagonistas de la transformación de residuos
La principal innovación de AGROINSECTA reside en la utilización de la entomoconversión, un proceso que emplea insectos para transformar materia orgánica en nuevos productos aprovechables. En concreto, el proyecto utilizará las especies Hermetia illucens y Tenebrio molitor para procesar los subproductos agroindustriales seleccionados.
A partir de este proceso se obtiene el denominado frass, un material orgánico compuesto por excrementos de insectos y otros restos del proceso de cría, que puede utilizarse como fertilizante tras comprobar su calidad y garantizar el cumplimiento de los requisitos aplicables.
Este biofertilizante presenta potencial para aportar nutrientes y materia orgánica al suelo, favorecer su regeneración y contribuir a mejorar la productividad agrícola. No obstante, el proyecto analizará su comportamiento mediante ensayos específicos para determinar las condiciones de aplicación más adecuadas en cada cultivo.
De este modo, AGROINSECTA pretende avanzar desde la investigación sobre las posibilidades de los fertilizantes derivados de insectos hasta su aplicación práctica en las explotaciones agrarias de la región.
Ensayos en cuatro cultivos estratégicos
El proyecto desarrollará pruebas en olivar, viñedo, pistacho y almendro, cuatro cultivos leñosos de importancia para el sector agrario castellano-manchego.
Los ensayos permitirán estudiar la respuesta de los cultivos al biofertilizante y establecer recomendaciones adaptadas a las necesidades de cada uno. Entre los aspectos que se analizarán figuran las dosis, el momento de aplicación y los métodos más adecuados para su utilización.
Los resultados servirán de base para elaborar guías específicas dirigidas a los agricultores, con el propósito de facilitar la incorporación de este recurso a las prácticas habituales de fertilización.
La validación en campo constituye una de las partes fundamentales de AGROINSECTA, ya que permitirá valorar la utilidad del producto en condiciones agrícolas reales y acercar los avances tecnológicos a las necesidades de las explotaciones.
Un modelo de economía circular para el sector agroalimentario
La dimensión del proyecto está relacionada con el volumen de residuos que genera la actividad agroindustrial regional. Según los datos aportados por la iniciativa, Castilla-La Mancha produce más de 385.000 toneladas de subproductos agroindustriales al año, destinados habitualmente a usos como la producción de biomasa o biogás.
AGROINSECTA plantea explorar una alternativa complementaria para valorizar parte de estos materiales mediante su transformación en biofertilizantes. Así, los residuos dejan de considerarse únicamente un material que debe gestionarse y pasan a convertirse en una materia prima capaz de generar nuevos recursos para la propia agricultura.
Este planteamiento responde a los principios de la economía circular, al favorecer el aprovechamiento de los recursos disponibles, recuperar nutrientes y contribuir al cierre del ciclo de la materia orgánica entre la industria agroalimentaria y las explotaciones agrícolas.
Además, el proyecto abordará un ámbito todavía poco desarrollado en Castilla-La Mancha: la valorización agroecológica de subproductos mediante entomoconversión y su aplicación experimental en cultivos leñosos de la región.
Un grupo operativo que conecta investigación y agricultura
Para desarrollar el proyecto se ha constituido el Grupo Operativo AGROINSECTA, integrado por cuatro entidades con funciones complementarias.
La empresa biotecnológica InsectEAT S.L., coordinadora de la iniciativa, se encarga de la producción y estandarización del frass. Por su parte, el Instituto de Desarrollo Regional de la Universidad de Castilla-La Mancha (IDR-UCLM) lidera el diseño experimental y la validación técnica de los resultados.
El CEDER Alcarria Conquense participa como agente de desarrollo rural, con la finalidad de contribuir a la transferencia de conocimientos y favorecer la adopción de las innovaciones en el territorio. La Cooperativa La Magdalena, ubicada en Casas de Haro (Cuenca), aporta su experiencia en el sector y facilita las parcelas demostrativas donde se llevarán a cabo los ensayos.
La colaboración entre estas entidades permitirá conectar la investigación científica, el desarrollo biotecnológico y la realidad de las explotaciones agrícolas, un aspecto esencial para evaluar la viabilidad de las soluciones propuestas y facilitar su futura implantación.