La terapia asistida con animales lleva motivación a los mayores del medio rural
Es martes, son las 11:00 de la mañana y la puerta de la Vivienda de Mayores de Sotos se abre. Dentro, Gregorio, Conchi, Margarita, César y Angelita aguardan ilusionados la visita de Febrero, un perro con el que cada quince días hacen actividades. No hace falta anunciar su llegada, la expectación y la ilusión se nota en sus miradas cuando le ven aparecer, tal y como hemos podido comprobar desde Las Noticias de Cuenca al acompañarles durante la sesión. La mañana, sin duda, tiene algo especial.
Al entrar, Febrero se mueve entre ellos con la tranquilidad de quien conoce bien a sus compañeros. Se deja acariciar y se convierte en el centro de una reunión en la que hay mucho más que un animal y un grupo de personas mayores. Hay conversación, convivencia, juegos, recuerdos y ganas de participar. Motivación, en definitiva. Algo “fundamental”, tal y como explica Carolina Poloniato, psicóloga y técnica de terapia asistida con animales de la Asociación GudCan, la entidad organizadora. Y es que, el objetivo principal de esta actividad es “mejorar la calidad de vida de los usuarios y hacerlo de forma integral”. Por ello, las sesiones no se limitan a estimular la memoria, sino que también trabajan el cálculo, la concentración, el lenguaje, la movilidad y los vínculos afectivos. Todo ello con Febrero como hilo conductor y es que, desde el momento en que aparece, a los mayores “les cambia la cara, se relajan y se animan a participar”, señala Poloniato.
Esa reacción es una de las razones por las que la terapia asistida con animales puede resultar útil en el trabajo con personas mayores ya que, solo la presencia de Febrero despierta su interés y les anima a implicarse en actividades que, planteadas de otra manera, podrían generar menos entusiasmo.
Esta iniciativa forma parte del programa ‘Dando vida a los años’ de la Asociación GudCan, financiado por el Gobierno de Castilla-La Mancha a través de la convocatoria del IRPF con una aportación de 69.000 euros. Así lo explica Susana Zomeño, delegada provincial de Bienestar Social, que enmarca esta iniciativa entre las actuaciones dirigidas a la atención de las personas mayores y a la prevención de la soledad no deseada. Eso sí, la terapia asistida con perros forma parte de una respuesta más amplia a las necesidades de las personas mayores, especialmente en el medio rural, donde resulta importante acercar los servicios hasta el lugar en el que viven. El objetivo, según Zomeño, “es favorecer el bienestar, mantener capacidades y ofrecer oportunidades de relación que no dependan únicamente de los recursos disponibles en las grandes localidades”.
En Sotos, sin embargo, todo esto se concreta en una escena cotidiana. Jugar alrededor de una mesa o simplemente mantener una conversación en la que todo el mundo participa es precisamente lo que demandan los mayores puesto que, muchos de ellos, empezaron a trabajar a edades muy tempranas y no tuvieron tiempo para ocio. Por ello, según cuenta la psicóloga, ahora “es el momento de hacer algo por y para ellos, para que disfruten”.
Y Febrero contribuye a que ese encuentro tenga un sentido especial porque el cuidado del perro también permite a los mayores ocupar un papel activo. Así, no solo reciben atención, sino que pueden ofrecerla. Y precisamente esa reciprocidad es una de las claves del trabajo de GudCan. En palabras de Luis Huerta Marcuello, director de la entidad, “cuidar del animal permite a algunas personas recuperar un papel activo”. Febrero no es, por tanto, un mero acompañante. Su presencia facilita que los mayores se sientan protagonistas y que tengan algo que ofrecer, pero lo más importante es que esa relación se mantenga en el tiempo. “Lo bonito es que esa relación pueda continuar cuando nosotros nos marchamos. Hemos visto como algunos usuarios han hecho un cojín para el perro o un collar”, dice Huerta. Y es que, el objetivo es que los participantes se animen a proponer actividades, tengan más oportunidades para relacionarse o encuentren algo que les ilusione durante su día a día porque “las personas mayores siguen teniendo mucho que aportar y mucho por vivir”, subraya Huerta.
Pero cada persona es diferente. Por eso, las sesiones no se improvisan ni consisten simplemente en llevar un perro a una vivienda de mayores. Antes de comenzar, el equipo de GudCan se reúne con los profesionales del centro, conoce a los participantes y estudia sus necesidades, capacidades y preferencias. A partir de ahí diseña propuestas con objetivos concretos. “Siempre respetamos que quieran estar y que disfruten del contacto con el animal”, explica Luis Huerta. Todo ello sin descuidar que el animal esté cómodo.
La actividad tiene, además, un componente que conecta con la historia de vida de los usuarios de la Vivienda de Mayores de Sotos porque hablar de animales es abrir una puerta a los recuerdos de su hogar ya que muchos de ellos han tenido perros en casa como mascota. Por ello, volver a tener uno cerca despierta esa experiencia y les permite recuperar una parte de su pasado, pero también disfrutar del presente. Y es que, a veces, el bienestar empieza con algo tan sencillo como abrir la puerta y encontrarse con un amigo de cuatro patas.
OTROS PROGRAMAS
La entidad desarrolla, además, otros programas con el apoyo de la Consejería de Bienestar Social. Uno de ellos es el Servicio de Promoción de la Autonomía Personal (SEPAP) itinerante, enfocado a la promoción de la autonomía y bienestar de las personas mayores en el entorno comunitario. A través de él, GudCan atiende a 70 personas en seis localidades de la provincia.
Otro de los proyectos es ‘Contigo ahora’, dedicado a la prevención de la soledad no deseada en el medio rural. En 2026 participan 110 personas mayores de Arcas, Mariana, Sotos, Pajaroncillo y Cardenete. Los grupos se reúnen semanalmente para hablar, compartir preocupaciones, proponer actividades y participar en la vida del pueblo, en coordinación con los servicios sociales, los ayuntamientos y otros recursos comunitarios, según explica el director de GudCan.
“La soledad, recuerda Luis, puede pasar desapercibida incluso en localidades donde los vecinos se conocen porque tener gente alrededor no significa necesariamente contar con alguien con quien hablar de cómo se siente uno o con quien compartir una preocupación”. Por eso, ‘Contigo Ahora’ busca crear relaciones de confianza que se mantengan más allá de las reuniones: tener con quién pasear, hacer planes o conversar cuando se necesita compañía.
En junio de 2026, el programa recibió en Madrid un Premio Empresa Social por su trabajo contra la soledad, un reconocimiento que se suma al Premio a la Innovación Metodológica de 2018 y al Premio a la Iniciativa Social en la categoría de Dependencia del Gobierno regional en 2019.

ÁMBITO EDUCATIVO
Por otro lado, el trabajo de GudCan también se prepara para llegar al ámbito educativo. La entidad prevé poner en marcha una iniciativa en el Centro de Educación Especial Infanta Elena. Una propuesta que busca adaptar las intervenciones a las necesidades del alumnado y utilizar la presencia del perro para facilitar la comunicación, la participación y la relación con los demás. Si bien, como ocurre con las personas mayores, los objetivos concretos se establecerán junto al equipo del centro y respetarán el ritmo y las capacidades de cada alumno.
