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Un paseo por la historia del telégrafo en Cuenca

La ruta organizada por CuenCANP invita a descubrir la Torre de la Mendoza y el papel que desempeñó la provincia en la primera gran red de comunicaciones
Torre de La Mendoza. Fotos cedidas por CuenCANP
09/09/2026 - Eduardo M. Crespo

“La gente ve una torre, pero no sabe realmente qué es”. Con esa reflexión, Francisco Javier Rodríguez Laguía, presidente de la Asociación Cultural CuenCANP, resume el objetivo de una de las rutas que la asociación propone por el entorno de la Sierra del Bosque. Y es que esa construcción de piedra que corona la loma y domina el paisaje desde hace casi dos siglos no fue una simple atalaya. La Mendoza formó parte de la red de telegrafía óptica que revolucionó las comunicaciones en la España de mediados del siglo XIX.

La ruta circular, de nueve kilómetros y con salida junto al Centro de Empresas, conduce hasta la torre número 101 o Torre de La Mendoza, lugar desde el que se contempla la ciudad y parte de la Serranía. Sin embargo, el recorrido pretende ir mucho más allá del senderismo. “Queremos que quienes hacen esta ruta descubran que no solo están caminando por la Sierra del Bosque, sino que están recorriendo un lugar que fue clave para las comunicaciones del siglo XIX”, nos cuenta Rodríguez Laguía.

El itinerario comienza muy cerca del Hospital Universitario de Cuenca y pronto deja atrás el asfalto para adentrarse en el monte. Entre encinas, romeros, tomillos y espliegos, el camino asciende hasta alcanzar la cresta de la sierra. Conforme se gana altura, también cambia la perspectiva de la ciudad. Las hoces del río Júcar y el río Huécar dibujan con claridad el enclave sobre el que se asienta el casco histórico de Cuenca, una panorámica que ayuda a entender el valor estratégico que tuvo este lugar.

“La Torre de la Mendoza es un magnífico balcón natural desde el que se entiende perfectamente el enclave estratégico de Cuenca. Desde allí se domina tanto la ciudad como la vega del río San Martín y buena parte del entorno”, destaca el presidente de CuenCANP. No es casualidad que este punto fuera elegido para levantar una estación de telegrafía óptica. Para que el sistema funcionara era imprescindible mantener contacto visual con las torres vecinas.

Foto cedidas por CuenCANP

 

COMUNICACIÓN PIONERA

Y es que mucho antes de que existieran el teléfono, la radio o Internet, España dispuso de una red de comunicación capaz de transmitir mensajes oficiales a gran velocidad mediante señales visuales. Entre 1846 y 1857 funcionó la red de telegrafía óptica diseñada por el ingeniero militar José María Mathé, un sistema que permitía enviar órdenes militares, administrativas o políticas de una punta a otra del país en un tiempo impensable para la época.

Cada torre, de unos nueve metros y medio de altura, albergaba en su parte superior un mecanismo formado por paneles móviles, un cilindro y una esfera cuya posición respondía a un código secreto. Los torreros observaban las señales enviadas desde la estación anterior y las reproducían inmediatamente para que pudieran ser interpretadas desde la siguiente torre. El mensaje iba retransmitiéndose sucesivamente hasta completar el recorrido. “Era una tecnología muy avanzada para su tiempo. El sistema consistía en repetir visualmente cada mensaje desde una torre a la siguiente mediante un mecanismo instalado en la azotea, aunque dependía completamente de la visibilidad y dejaba de funcionar por la noche o con niebla”, explica Rodríguez Laguía.

La explicación de este funcionamiento ocupa un lugar destacado durante la ruta. El presidente de CuenCANP afirma que la asociación recurre habitualmente a los estudios del profesor conquense Jesús López Requena, autor del libro ‘El progreso con retraso. La telegrafía óptica en la provincia de Cuenca’: “Siempre recurrimos a su trabajo porque probablemente sea quien mejor ha estudiado la telegrafía óptica en la provincia de Cuenca”.

Precisamente esa labor de divulgación es la que persigue la asociación cada vez que organiza este recorrido. No se trata únicamente de contemplar un paisaje privilegiado, sino de comprender el papel que desempeñó una infraestructura prácticamente desconocida para la mayoría de los ciudadanos y que situó a Cuenca dentro de una de las primeras grandes redes de telecomunicaciones del país.

“La provincia de Cuenca reúne el mayor conjunto de torres de telegrafía óptica de España, un patrimonio del que muchas veces no somos conscientes”, destaca Rodríguez Laguía. En total son dieciséis torres distribuidas por municipios como Belinchón, Tarancón, Saelices, Montalbo, Villares del Saz, Valverde del Júcar, Motilla del Palancar, Iniesta, Graja de Iniesta, Villanueva de los Escuderos, Abia de la Obispalía o la propia capital, entre otros. Todas ellas fueron declaradas Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Castilla-La Mancha en 2020.

Más allá de su interés histórico, la Torre de la Mendoza continúa ofreciendo un enorme potencial como recurso turístico y paisajístico. “Sería un punto más de atractivo para Cuenca. Es un lugar muy cercano, muy bonito y, sin embargo, bastante desconocido”.