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Ruta del río Záncara, donde conviven naturaleza y cultura

Enmarcado en el proyecto Caminos del Agua, Francisco Javier Rodríguez Laguía ha diseñado un nuevo itinerario natural, esta vez con este afluente del Gigüela como hilo conductor

Ruta del río Záncara, donde conviven naturaleza y cultura
9/6/2021 · Miguel A. Ramón

Desde su nacimiento en la localidad conquense de Abia de la Obispalía hasta su desembocadura en el Gigüela, al sur de los municipios ciudadrealeños de Herencia y Alcázar de San Juan, el río Záncara discurre por 186 kilómetros, donde naturaleza, cultura y patrimonio conviven de tal manera que su recorrido más que una ruta se convierte en un itinerario cultural digno de conocer.

Bajo esta premisa, Francisco Javier Rodríguez Laguía, miembro de la Asociación Cultural Eslabón, ha confeccionado una ruta natural a lo largo del cauce de este afluente del Gigüela, que ha plasmado no solo en la web del programa ‘Caminos de agua’, del que forma parte, sino también en una guía desplegable, editada por Alderabán Ediciones, que ya se puede encontrar en las librerías de la capital, y que se suma a la ya existente del río Gigüela.

Una interesante propuesta para realizar a pie, en bicicleta o a caballo con la que se pretende fomentar la actividad física y la vida saludable, concienciar sobre la importancia del agua y de nuestros ríos y, por supuesto, invitar a disfrutar tanto del rico patrimonio histórico, artístico y cultural que atesoran los municipios por donde discurre como de la riqueza medioambiental y paisajística de todo este itinerario fluvial.

Y es que sus 186 kilómetros de longitud dan para mucho y, ante todo, para todos los gustos, sin olvidar, tal y como remarca Rodríguez Laguía, que al trazar este itinerario, junto al del Gigüela, se viene a completar la delimitación de lo que era el antiguo Común de La Mancha, origen de esta comunidad autónoma. 

 

Mapa Ruta rio Záncara

Un diseño de ruta que, como es de esperar, ha llevado consigo para su autor hacer el itinerario en varias ocasiones con el fin de determinar cuál es el mejor recorrido, salvando aquellos puntos por los que no se puede transitar, bien por la orografía del terreno o por la existencia de elementos que lo impiden.

Pero, a su juicio, ha merecido la pena, puesto que  son muchos los atractivos que se pueden encontrar a lo largo de todo su recorrido por un total de 22 municipios de la región, de los que catorce son conquenses, uno albaceteño y siete de la provincia de Ciudad Real.

En concreto, en la provincia de Cuenca pasa por Abia de la Obispalía, Huerta de la Obispalía, Torrebuceit, Zafra de Záncara, Villar de Cañas, Villarejo de Fuentes, Alconchel de la Estrella, Fuentelespino de Haro, Villar de la Encina, Carrascosa de Haro, La Alberca de Záncara, Las Pedroñeras, El Provencio y Las Mesas, mientras que en la de Albacete lo hace por Villarrobledo y en la de Ciudad Real por Socuéllamos, Pedro Muñoz, Arenales de San Gregorio, Campo de Criptana, Alameda de Cervera, Alcázar de San Juan y Herencia.

 

 

Molino El Blanco, Carrascosa de Haro

CUATRO TRAMOS

Al igual que hiciera con el río Gigüela, esta ruta natural la ha dividido en cuatro tramos, en los que el usuario va a poder disfrutar desde construcciones defensivas como los castillos y fortalezas de Abia de la Obispalia, Huerta de la Obispalía, Zafra de Záncara, Villarejo de Fuentes, Torrebuceit, Castillo de Haro, Santiago de la  Torre o Torre de Vejezate, hasta casas palaciegas, patrimonio religioso y yacimientos arqueológicos, pasando por molinos de agua y de viento, puentes, presas, norias, acueductos, manantiales, pilones y, como no, complejos lagunares, como la Laguna de los Capellanes, la Charca de los Muleteros o Manjavacas. Todo ello, sin olvidar, que este itinerario también coincide en parte con el Camino del Quijote, un tramo del GR-163 (Ruta del Cristal de Hispania), los senderos PR-CU 75 (Camino de la Virgen de la Cuesta) y PR-CU 76 (Ruta de los Castillos del Marqués de Villena) –a la altura del Molino El Blanco en Carrascosa de Haro– y el GR-239 (Camino de Santiago de Levante), a la altura del castillo de Santiago de la Torre.

 

Castillo y ermita de Villarejo de Fuentes

El primer tramo de la ruta, de 50 kilómetros de longitud y denominado ‘Nacimiento, castillos y fortalezas’, parte de Abia de la Obispalía y llega hasta Villarejo de Fuentes. En él, la arquitectura defensiva cobra especial relevancia, junto al Puente Romano de Abia de la Obispalía, el Puente de Santiago en Huerta de la Obispalía o el acueducto Tajo-Segura, en Zafra de Záncara.

Con una longitud de 52 kilómetros, el segundo tramo, denominado “Casas y molinos’ parte de Villarejo de Fuentes y se prolonga hasta El Provencio. Como es de imaginar, a tenor de su denominación, en este tramo destacan numerosas casas palaciegas y caseríos, así como los molinos de agua, entre los que cabe reseñar el conocido como El Blanco, en Carrascosa de Haro, que es, precisamente, el motivo principal de la portada de la guía desplegable de la ruta.

Desde El Provencio y hasta la localidad ciudadrealeña de Pedro Muñoz discurre el tercer tramo, que se ha venido a llamar “Cañadas, veredas y puente romano’. En sus  42 kilómetros el visitante, además de hasta cinco puentes, varios caseríos y dos ermitas, se va a encontrar con la Laguna de las Celadillas, las desembocaduras de los ríos Rus, Saona y de las Ánimas, la Vereda de Las Pedroñeras y la Cañada Real Conquense.

 

Iglesia de Huerta de la Obispalía

Los últimos 41 kilómetros de la ruta, que discurren íntegramente por la provincia de Ciudad Real, desde Pedro Muñoz hasta Herencia, donde el Záncara desemboca en el Gigüela, ofrecen al visitante un paisaje marcado por todo un mar de viñedos, en el que destacan tres puentes, la desembocadura de dos afluentes, la Laguna del Cerro Mesado y el observatorio de aves Junta de los Ríos, ambos en Alcázar de San Juan.

Atractivos todos éstos que, a juicio del autor de esta ruta, hacen del Záncara “un río  manchego por antonomasia y muy característico de esta comarca natural”, esperando que sea muy visitado y recorrido gracias a este itinerario cultural que pone en valor todos sus recursos y, por lo tanto, siga el ejemplo de la Ruta del Río Gigüela, que tan buena respuesta está teniendo entre los amantes del senderismo, la naturaleza y el patrimonio histórico-artístico.

 

 

NUEVO PROYECTO

Pero Rodríguez Laguía y la Asociación Cultural Eslabón no se detienen ahí y, a pesar de que acaba de salir a la luz este itinerario del río Záncara, ya tienen en mente el siguiente proyecto, que no es otro que el trazado de la Ruta del Río Riánsares, también afluente del Gigüela, con el que se pretende hacer un guiño a Tarancón, que se encuentra en este año conmemorando el centenario de su declaración como Noble Ciudad. Inicialmente,  pretenden que sea una realidad en otoño de este año.

uno de los senderos que discurre por el río Záncara
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