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La Muela cumple 30 años como motor de la vida social de Navalón

La Asociación Cultural, que integran alrededor de 200 socios, organiza actividades para dinamizar el pueblo, especialmente en verano
La Muela cumple 30 años como motor de la vida social de Navalón
Foto cedida
23/09/2026 - Paula Montero

Hay pueblos que se mantienen vivos porque sus vecinos se empeñan en que así sea. Navalón es uno de ellos. En esta pedanía de Fuentenava de Jábaga, la Asociación Cultural ‘La Muela’ lleva tres décadas convirtiendo el verano, y especialmente el mes de agosto, en días de encuentro, convivencia y actividad. Y treinta años después de su fundación, la entidad continúa siendo uno de los principales motores de la vida social del pueblo y una pieza fundamental para mantener sus calles habitadas durante más tiempo.

La historia de La Muela nació precisamente de la necesidad de llenar de vida un pueblo pequeño cuyas fiestas, por sus propias dimensiones y recursos, no ofrecían demasiadas alternativas. Julián Recuenco, actual presidente de la asociación, recuerda que el objetivo inicial era organizar actividades “para todo tipo de gente, desde los más pequeños a los mayores” y conseguir que quienes regresaban a Navalón durante las vacaciones no abandonaran el pueblo apenas terminaban las fiestas.

“Queríamos hacer que los vecinos que vienen a pasar las fiestas se quedaran, al menos, todo el mes de agosto”, explica Recuenco. Una preocupación que ya entonces estaba directamente relacionada con el problema de la despoblación. Y es que, hubo una época en la que apenas vivían de forma permanente “dos o tres matrimonios” en Navalón. 

Tres décadas después, La Muela cuenta con alrededor de 200 socios, una cifra especialmente significativa si se tiene en cuenta que la inmensa mayoría de ellos reside en Cuenca, Madrid, Valencia o Barcelona. “El 99% de nuestros socios vive fuera del pueblo”, señala Recuenco. Pero, ¿cómo han conseguido llegar hasta aquí?

La fórmula de éxito de La Muela se sustenta en organizar muchos eventos con pocos recursos. La cuota anual por socio es de apenas 15 euros y, aun así, la asociación consigue desarrollar una intensa programación, concentrada principalmente durante agosto. Las propuestas nacen de los propios socios y tienen en ellos a sus principales protagonistas. Hay comidas populares con migas, paella y una caldereta que cada año pone el punto final al verano, además de actividades infantiles, senderismo, talleres y propuestas culturales. Una intensa programación que en ocasiones llega a reunir a más 150 participantes.

También hay espacio para actividades diferentes, como la exhibición de cetrería celebrada este año con el apoyo del coto de caza, que además de reunir a los vecinos consiguió atraer a personas de localidades cercanas. La pequeña feria que se instala en la plaza en la que los propios vecinos preparan desde perritos calientes hasta crepes y juegos para niños. Y es que, la asociación no entiende estas actividades como grandes eventos, sino como oportunidades para encontrarse. 

Sin embargo, el papel de La Muela va mucho más allá de organizar actividades. Su trabajo totalmente altruista tiene una repercusión directa en la propia dinámica del pueblo. Ese efecto se aprecia en el club social de Navalón, que funciona como bar durante los meses de verano, algunos puentes y determinados fines de semana, ya que el incremento poblacional permite mantener abierto este establecimiento. “Si no hubiera actividades, la gente no estaría y el bar tampoco se podría mantener”, explica Recuenco. Una cadena en la que, como él mismo apunta, “al final, todo repercute en el beneficio de todos”.

Ahora, 30 años después de su fundación el reto es que La Muela tenga continuidad. “Lo bueno es que en la directiva actual estamos personas de diferentes edades”, dice Recuenco. Y mientras haya vecinos que quieran seguir haciendo de Navalón un lugar de encuentro, la asociación intentará que, aunque sea durante unas semanas al año, el pueblo tenga vida, actividad y razones para quedarse.