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La empresa pública GEACAM cumple 20 años cuidando del monte y el medio ambiente

Dos décadas después, GEACAM celebra en Cuenca su evolución desde un dispositivo pionero hasta ser de los más profesionales del país con 2.600 empleados y presencia en el medio rural
La empresa pública GEACAM cumple 20 años cuidando del monte y el medio ambiente
11/04/2026 - Ruben M. Checa

Hace veinte años, cuando el nombre de GEACAM apenas comenzaba a tomar forma, ya había quienes estaban preparados para responder a la llamada del monte. David Cuesta y Mónica Almodóvar forman parte de esa primera generación que convirtió una estructura que aún se estaba construyendo en un dispositivo sólido, capaz de hacer frente al fuego, a la incertidumbre y al paso del tiempo.

Sus historias, paralelas pero unidas por una misma vocación, recorren dos décadas de cambios, de avances tecnológicos y de incendios que dejaron huella. También de aprendizaje constante y de una profesión que, como ellos mismos reconocen, se asume como una forma de vida.

Mónica recuerda la creación de GEACAM con la emoción de quien abre un camino nunca antes explorado. Pasó de ser bombera helitransportada en la BRIF a operar desde el Centro de Operaciones Provincial (COP). “Era un puesto de nueva creación, era monitorizar los incendios, meter la información en bases de datos”, explica. Y allí sigue, siendo los ojos del dispositivo, gestionando la logística y asegurando que a las cuadrillas nunca les falte su avituallamiento.

Por su parte, David, que comenzó como bombero forestal técnico helitransportado y hoy presta servicio en el Puesto de Mando Avanzado (PMA), evoca aquella incertidumbre inicial al pasar también de TRAGSA a la recién creada entidad pública. Una transición que forjó un profundo sentimiento de pertenencia ya que en 2009 cuando absorbió GEACAM toda la campaña de incendios, “ya daba la impresión de que jugábamos todos con la misma camiseta”.

 

EVOLUCIÓN TECNOLÓGICA

Si hay algo que ambos destacan de estas dos décadas es el brutal salto tecnológico. “Teníamos que mandar fotos del incendio por SMS en móviles antiguos sin imagen digitalizada”, relata David. Hoy, la realidad es muy distinta: los grupos de mensajería instantánea y los programas de teledetección permiten tener geolocalizados a todos los efectivos en tiempo real sobre la cartografía de la emergencia.

Mónica asiente, ya que en la central también todo ha cambiado: las emisoras, los sistemas de comunicaciones, los equipos... “Ahora podemos ver hasta las fotografías del avión de coordinación en directo”, relata.

En su memoria están grabados a fuego “monstruos” como los incendios de Poyatos y Las Majadas en 2009, o el de Barchín del Hoyo de 2019. Jornadas interminables donde la adrenalina y el agotamiento se daban la mano.

Pero más allá del fuego, GEACAM ha supuesto estabilidad. Atrás quedaron las precarias campañas de verano de cuatro meses. “Ahora el que entra en incendios se queda”, subraya Mónica, poniendo en valor cómo las tareas de prevención invernal han profesionalizado el sector y permitido algo antes impensable, como es el poder conciliar el trabajo con la vida familiar.

Desde su experiencia, ambos valoran positivamente el nivel del dispositivo en Castilla-La Mancha, aunque sin caer en la autocomplacencia. “Estamos entre los mejores, pero siempre se pueden aprender cosas de otras comunidades”, apunta David. Una idea en la que coincide Mónica. “Hay programas y formas de trabajar de otros sitios que se pueden adaptar”.

Tras veinte años de servicio, la mirada también se dirige al futuro, ya que ambos no se conforman y quieren seguir mejorando.

“ORGULLO” DE EMPRESA PÚBLICA

Toda esta evolución y músculo humano son el mayor orgullo para Miguel Peña, director gerente de GEACAM. Para la gerencia, cumplir dos décadas no es solo una cuestión de calendario, sino la consolidación de un modelo público “vital”. 

“Todo el personal de la empresa pública GEACAM no sólo es una pieza fundamental en los trabajos de prevención y extinción, sino que han sabido adaptarse a las diferentes emergencias, siempre al servicio de nuestra ciudadanía”, destaca Peña, reconociendo en trayectorias como las de Mónica y David el verdadero éxito de la empresa pública regional dentro de una plantilla que la integran más de 2.600 personas.

“GEACAM ha pasado de ser una estructura en construcción a convertirse en un dispositivo sólido, profesionalizado y preparado para afrontar situaciones cada vez más complejas”, explica.

Peña incide en que uno de los grandes avances ha sido la estabilidad de las plantillas y la especialización del personal, lo que ha permitido mejorar la eficacia tanto en la prevención como en la extinción. “Hoy hablamos de un operativo que trabaja durante todo el año, no solo en campaña, y eso marca la diferencia”, señala.

Pero más allá de su papel en los incendios forestales, el gerente subraya el carácter estratégico de la empresa en el territorio. “GEACAM también es una herramienta para combatir la despoblación”, afirma, destacando la presencia de retenes y bases en numerosos municipios pequeños que generan empleo estable y actividad económica en el medio rural.

En esta línea, Peña recuerda que la empresa ha ido ampliando sus funciones hacia un modelo cada vez más multidisciplinar. “No solo actuamos en incendios forestales, también intervenimos en inundaciones, grandes nevadas u otras emergencias”, explica, poniendo en valor la capacidad de adaptación del operativo ante un contexto cada vez más exigente por el cambio climático.

Además, en esa diversificación de funciones, Miguel Peña también pone el foco en el trabajo que desarrolla la empresa más allá de la extinción de incendios. “GEACAM cuenta con perfiles muy diversos, desde bomberos forestales hasta ingenieros, arquitectos o técnicos especializados que trabajan en la gestión del territorio”, explica. En este sentido, subraya la labor que se realiza en espacios naturales protegidos, donde la empresa participa en tareas de conservación, mantenimiento y mejora de infraestructuras. “Tenemos presencia en parques naturales de la región, donde desarrollamos actuaciones clave para su protección y uso sostenible”, añade, destacando un trabajo menos visible pero fundamental para el equilibrio medioambiental.

Con la mirada puesta en el futuro, Miguel Peña aprovecha las dos décadas de recorrido de la empresa pública para lanzar un mensaje de continuidad y ambición, destacando la necesidad de seguir avanzando en medios, formación y capacidad de respuesta. El gerente expresa además su deseo de que GEACAM continúe creciendo “al ritmo que exige la sociedad y el entorno”, manteniendo el compromiso con el medio natural y con las personas que integran el dispositivo. “Si algo hemos aprendido en estos veinte años es que no podemos conformarnos, tenemos que seguir mejorando cada día”, subraya.

Con motivo de este 20 aniversario, Cuenca acoge la celebración de la efeméride con una gala conmemorativa prevista para el sábado 11 de abril y una exposición instalada en el recinto ferial de La Hípica que recorre la trayectoria de la empresa. “Es una oportunidad para reconocer el trabajo de todos los profesionales que han formado parte de GEACAM y para acercar a la ciudadanía una labor que muchas veces no se ve, pero que es esencial”, concluye.