El Castillo de Castillo de Garcimuñoz expone cómo se castigaban los crímenes
El Castillo Señorial de Castillo de Garcimuñoz ha abierto una exposición dedicada a los castigos con los que se pagaban los delitos civiles y religiosos durante la Edad Media y la Edad Moderna, antes de que los estados constitucionales establecieran la legalidad que hoy conocemos.
El recorrido arranca con la justicia que impartían señores y reyes en la Edad Media, antes de la "invención" de las prisiones. Entonces, los condenados pagaban con multas, con el escarnio público, con mutilaciones o con la propia vida. A partir del Renacimiento aparecieron las cárceles y la privación de libertad se sumó a esas penas, que siguieron aplicándose.
La muestra también aborda la persecución de los llamados delitos "del alma" y el modo en que la Inquisición los castigaba.
Todo ello, adaptado a la historia de la propia localidad. Don Juan Manuel otorgó a Castillo de Garcimuñoz la condición de villa, que después pasó a formar parte del Marquesado de Villena y quedó bajo el control de los marqueses, también en materia judicial. El Santo Oficio tuvo igualmente presencia en el municipio, conocido por el elevado número de procesos que se abrieron contra judaizantes y supuestos enemigos de la fe cristiana.
Para ilustrarlo, la exposición reúne reproducciones a escala de instrumentos de tortura como el asno, un banco terminado en punta sobre el que se sentaba al penado; el potro, un torno que estiraba a la víctima hasta descoyuntarla, y el cepo, que inmovilizaba brazos y cabeza. A tamaño real se han recreado grilletes, tenazas y el "suplicio de la toca", que consistía en verter agua sobre un trapo colocado en la cara de los interrogados por el Santo Oficio para angustiarlos y aterrorizarlos. Completan la muestra dos maniquíes: uno simula a un ahorcado y el otro viste un sambenito, la prenda con la que los reos de la Inquisición debían mostrarse en público para exhibir la vergüenza de sus pecados.
El proyecto, promovido por el Ayuntamiento de Castillo de Garcimuñoz, ha sido desarrollado por HEROICA Arqueología y ha contado con una subvención de la Diputación de Cuenca. Las reproducciones, los ropajes y las maquetas, basados en documentación histórica, son obra de Vicente Castillo, Mercedes García y Santiago David Domínguez.
La exposición pasa a formar parte de la colección permanente del castillo y puede visitarse desde esta misma semana dentro del recorrido general. El Ayuntamiento no descarta ampliarla poco a poco con nuevas piezas y datos que profundicen en un ámbito quizá truculento y macabro, pero que forma parte del pasado y que, como tal, merece contarse con rigor y de manera atractiva para el público.