La empresa de una joven checa que ve futuro en un pueblo de 14 habitantes
La historia de Sarka Voriskova es la de un viaje marcado por la vocación y el regreso a lo esencial. Nacida en la República Checa, su vínculo con la naturaleza comenzó a una edad temprana, cuando ya en la adolescencia recorría los prados de su tierra recolectando y estudiando plantas medicinales.
Aquella inquietud inicial no tardó en convertirse en una trayectoria académica sólida, con un Grado en Agronomía y un Máster en Tecnologías Medioambientales cursados entre Praga y Alemania.
Años después, su camino la llevó a España, donde completó su formación con estudios especializados en Fitoterapia y Herbodietética en Barcelona. Sin embargo, pese a desarrollar su carrera profesional en la ciudad, sentía que su verdadera vocación estaba lejos del entorno urbano.
El punto de inflexión llegó con su traslado a Arandilla del Arroyo, un municipio de apenas 14 habitantes situado entre la Alcarria y la Serranía conquense, donde tiene raíces familiares su marido. Aquí encontró no solo el paisaje que buscaba, sino también un territorio de gran riqueza botánica y libre de la contaminación industrial que, a su juicio, condiciona la agricultura convencional.
Desde entonces, Sarka ha hecho del monte su lugar de trabajo gracias a su proyecto Botánica Guadiela. Se basa en la recolección manual de plantas medicinales silvestres, utilizando herramientas tradicionales como tijeras y hoz, y respetando en todo momento los ciclos naturales de cada especie. Este enfoque, centrado en la sostenibilidad y el mínimo impacto ambiental, es la base sobre la que sustenta la calidad de sus productos.
Su iniciativa no ha estado exenta de dificultades. Emprender en el medio rural implica afrontar retos logísticos y limitaciones de mercado, lo que la ha llevado a apostar por la venta online y los circuitos de proximidad. No obstante, esta joven emprendedora destaca las ventajas de este modelo de vida: el contacto directo con sus clientes y la posibilidad de desarrollar una actividad alineada con sus valores.
Historias como la suya reflejan nuevas formas de arraigo y emprendimiento vinculadas al aprovechamiento sostenible de los recursos naturales. Así lo señalan desde la Diputación de Cuenca, cuyo responsable de Reto Demográfico, Javier Cebrián, ha visitado la localidad para conocer de primera mano este proyecto emprendedor.
Cebrián ha recordado las distintas herramientas puestas a disposición de estas iniciativas, como la formación recibida a través de Acción Contra el Hambre o la financiación con fondos europeos a través de los grupos de desarrollo rural como Ceder Alcarria. Medidas que, junto a la Ley de Medidas Frente a la Despoblación del Gobierno regional, el proyecto Arraigo o los reconocimientos Integra 4.0, están permitiendo frenar la despoblación.
Sin ir más lejos, Arandilla del Arroyo, uno de los pueblos más pequeños de la provincia de Cuenca ha pasado de siete a 14 habitantes desde el año 2019. En el caso de los municipios de menos de 5.000 habitantes, han sumado 1.390 habitantes en el último lustro, pasando de 93.297 a 94.626 vecinos.