La berrea pierde fuerza en la Serranía por la falta de lluvias y alimento
Hay momentos en los que la Serranía de Cuenca no necesita palabras. Basta con quedarse quieto, esperar a que amanezca o caiga la tarde y escuchar como el bramido de los ciervos rompe el silencio. Es el sonido de la berrea, uno de los espectáculos más reconocibles del otoño en los montes conquenses que este año está pasando “casi desapercibido” por la falta de agua y de alimento después de un verano caluroso.
Como consecuencia, la berrea está siendo “bastante floja y corta”, tal y como resume Sergio Abarca, encargado técnico de Tragsa, la empresa que se encarga de gestionar la Dehesa de Cotillas, una finca integrada en el Organismo Autónomo de Parques Nacionales desde el año 1995 cuya gestión se basa en el aprovechamiento cinegético.
Y es que, para que se produzca una buena berrea es necesario que las temperaturas desciendan en agosto, que haya humedad y alimento suficiente en el monte para que los animales lleguen fuertes a la temporada de celo que, en condiciones normales, se desarrolla entre la última quincena de septiembre y la primera de octubre”.
Una época en la que el Cuerpo de Agentes Medioambientales intensifica la vigilancia “para evitar el furtivismo”, tal y como explica José Azcoitia, coordinador provincial. Actualmente, los 108 profesionales que conforman la plantilla de Agentes Mediomabientales centra su actividad en el control de la Serranía Alta, Baja y Media, donde se concentra la berrea de los ciervos y, a continuación, la ronca de los gamos. En este periodo, los agentes organizan servicios extraordinarios durante el atardecer y la noche, además de controles aleatorios en carretera para comprobar que se respeta la normativa, que no se caza desde las vías y que se cumplen los cupos establecidos.
Y aunque uno de los principales objetivos es evitar el furtivismo, también buscan garantizar que la actividad cinegética se desarrolla conforme a la normativa. “Los buenos cazadores son aliados para hacer una buena gestión del monte”, señala Azcoitia.
EMPRESAS DE ECOTURISMO
Pero la falta de alimento y agua, no solo condiciona el paisaje sonoro del otoño conquense, también las reservas de las empresas que han hecho de la berrea una experiencia de ecoturismo.
Daniel López, propietario de Ecoturismo Cuenca, lleva más de una década organizando experiencias relacionadas con la berrea y también define esta temporada como “rara”, marcada por las condiciones climáticas y la falta de alimento. “Es una berrea parecida a la del año pasado, más corta y con menos intensidad”, señala.

Y es que, en la Serrania de Cuenca, una zona con una población importante de ciervos, tradicionalmente bastaba con salir al monte para escuchar sus bramidos e incluso observarlos. “Este año, al igual que sucedió el año pasado, no siempre aciertas en ese sentido”, apunta.
Por ello, a quien se interesa por contratar activiades para descubrir la berrea es necesario explicarles que este no es un fenómeno que pueda garantizarse, sino una experiencia condicionada por el comportamiento de los animales y las circunstancias del día.
Sergio Abarca, de Savia Ecoturismo, coincide en que está siendo una temporada “un tanto extraña”.
Pese a ello, el interés por la experiencia no ha disminuido. En Ecoturismo Cuenca las reservas se han mantenido aproximadamente en niveles similares a otros años, aunque sí han aumentado considerablemente las consultas. “Me ha llamado más del doble que otros años”, explica Daniel López.
La clave está en que nadie puede garantizar que los visitantes vayan a escuchar a los ciervos. Por eso, las empresas buscan ampliar el contenido de las experiencias. En Savia Ecoturismo, por ejemplo, se trabaja para que la actividad sea completa incluso cuando los animales no se dejan ver, incorporando contenidos sobre su comportamiento y biología.
“Buscamos que sea una actividad completa y que la gente se vaya satisfecha”, explica López. En su caso, el objetivo es que la experiencia tenga también un retorno sobre el territorio. Por ello, han incorporado una merienda con productos de la zona en colaboración con el obrador de Las Majadas, de manera que la actividad turística se vincule también con otros negocios locales.
La berrea, por tanto, sigue siendo un reclamo para quienes buscan acercarse a la naturaleza conquense, aunque este año el monte esté ofreciendo un espectáculo más discreto. Las empresas mantienen las experiencias y la demanda continúa pero sin la certeza de poder escuchar el bramido de los ciervos en los montes conquenses.
