Aprender historia a pie de yacimiento: Noheda se convierte en aula este verano
La arqueología poco tiene que ver con la imagen del aventurero que persigue tesoros ocultos por todo el mundo. En la villa romana de Noheda los investigadores llevan guantes, brochas, bolsas para catalogar hallazgos y excavan cada centímetro de tierra con paciencia. Allí se buscan reliquias, pero también respuestas. Y este verano, quienes las buscan junto a los arqueólogos no son únicamente doctorandos, sino también alumnos de Educación Secundaria de Cuenca.
Treinta estudiantes de los institutos Alfonso VIII, Fernando Zóbel y Lorenzo Hervás y Panduro participan en la primera fase de ‘Protagonistas del pasado que forjan futuro’, un proyecto impulsado por la Universidad de Castilla-La Mancha y financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), que pretende acercar la investigación arqueológica a los jóvenes y romper los estereotipos que todavía rodean a las Humanidades. El programa, concebido para desarrollarse durante todo un curso académico, combina excavación, trabajo de laboratorio, nuevas tecnologías y divulgación científica para que los jóvenes conozcan todas las fases del trabajo arqueológico.
“Muchos solo conocen la arqueología por películas o personajes como Tadeo Jones. La idea es que descubran cómo es realmente nuestra labor desde el principio hasta el final”, explica Miguel Ángel Valero, director científico de la Villa Romana de Noheda y responsable del proyecto.
El objetivo va mucho más allá de enseñar a excavar. La iniciativa nace para combatir la percepción de las Humanidades como estudios con pocas salidas profesionales y alejados de la ciencia, una imagen que ha mermado el interés por esta disciplina entre los jóvenes.
Y para cambiar esa visión, los alumnos participan directamente en una investigación arqueológica real. Durante dos semanas trabajan en el salón cruciforme del yacimiento junto a arqueólogos, doctorandos y universitarios. Después continuarán durante el curso en el Laboratorio de Arqueología de la UCLM, donde aprenderán a clasificar cerámicas, estudiar restos, utilizar escáneres 3D o técnicas de fotogrametría antes de convertirse ellos mismos en divulgadores del patrimonio.
“No solo desenterramos piezas. Van a trabajar con cerámica, teselas, pintura mural y conocerán todo el proceso científico. Incluso realizaremos escaneados e impresiones en 3D de algunas esculturas para enseñarles cómo la tecnología forma parte de la arqueología actual”, señala Valero.
Precisamente, esa combinación entre patrimonio y tecnología es uno de los aspectos que más sorprende a los participantes. En estos primeros días ya han visto cómo se utiliza un dron para generar modelos tridimensionales del yacimiento, una herramienta habitual en las investigaciones arqueológicas actuales.
Eso sí, mientras aprenden la metodología, también contribuyen a ampliar el conocimiento sobre uno de los yacimientos romanos más importantes de la Península Ibérica. Los estudiantes trabajan actualmente en el gran edificio cruciforme de cerca de mil metros cuadrados descubierto en Noheda, donde ya han recuperado fragmentos de mármol procedentes de Túnez, Egipto y Afrodisias, abundante cerámica, restos de vidrio, bronces y hasta restos óseos tanto animales como humanos pertenecientes a fases posteriores de ocupación tras la salida del gran ‘dominus’.
Además, en una de las cuadrículas de excavación han localizado una puerta hasta ahora desconocida del gran salón cruciforme. “Pensábamos que tenía una única entrada y acabamos de descubrir otra perfectamente alineada con uno de los peristilos. Ese hallazgo nos ayuda a comprender mucho mejor cómo se organizaba el recorrido que seguían los visitantes dentro de la villa”, explica el arqueólogo.
Hallazgos que han generado entre los jóvenes “gran entusiasmo”, uno de los aspectos “mas gratificantes” de la experiencia según Miguel Ángel Valero. “Hay algunos a los que incluso tengo que frenar porque quieren excavar demasiado rápido. Poco a poco entienden que la arqueología consiste en documentar cada estrato con precisión. Cuando aparece cualquier pieza ya saben que tienen que llamar para registrar la unidad estratigráfica y guardar correctamente el hallazgo”, dice.
El proyecto, impulsado por la UCLM, se titula ‘Protagonistas del pasado que forjan futuro’

Además, la experiencia también está siendo muy positiva para los docentes que acompañan a los estudiantes.
Lucía Sánchez Nadal, profesora de Plástica en el IES Alfonso VIII, explica que la propuesta llegó al centro a través del proyecto de innovación educativa que desarrolla el instituto y despertó un enorme interés entre el alumnado. “Casi la mitad de los estudiantes que querían participar se han quedado sin plaza. Enseguida vimos que era una oportunidad muy interesante y decidimos sumarnos.”
Y es que, más allá del aprendizaje histórico, la profesora destaca el valor educativo de una actividad que va más allá del aula. “Descubren que las Humanidades no consisten solo en estudiar y memorizar. Aquí trabajan físicamente, colaboran con compañeros de otros institutos, aprenden el valor del esfuerzo y, cuando encuentran una pieza, entienden realmente cómo se construye el conocimiento histórico”, destaca.
Y ese contacto directo con el patrimonio cambia, a su juicio, la forma de entender lo aprendido en clase. “Cuando después estudien el mundo romano tendrán una referencia real. Ya no será únicamente lo que aparece en un libro, sino algo que ellos mismos han excavado.”
En este punto cabe recordar que esta no es la primera vez que estudiantes conocen de primera mano la villa romana de Noheda. Ya se realizó una primera experiencia piloto en 2024 con resultados muy positivos.
Si bien, tal y como hemos mencionado líneas arriba, el proyecto ‘Protagonistas del pasado que forjan futuro’ no terminará cuando acaben las excavaciones de verano. Los alumnos volverán durante el curso 2026/27 al laboratorio universitario, visitarán el Museo de Cuenca y elaborarán materiales divulgativos porque, como resume Miguel Ángel Valero, el verdadero objetivo no consiste únicamente en descubrir nuevos restos arqueológicos. “La idea es que comprendan cómo trabaja un arqueólogo, que descubran que las Humanidades también hacen ciencia y, si tenemos suerte, que alguno de ellos quiera convertirse algún día en el relevo de quienes hoy estamos excavando Noheda”, concluye.
“El objetivo es que comprendan cómo trabaja un arqueólogo, que descubran que las Humanidades también hacen ciencia y, si tenemos suerte, que alguno de ellos quiera tomar el relevo”