Curvas, peraltes y adrenalina en el nuevo Karting La Ruta
Todo empezó con unas risas sobre el asfalto, muy lejos de aquí. De vacaciones en Lituania, Asta Banyte y José Tudela se subieron a un kart con los niños y la familia, y a la vuelta les rondaba una pregunta difícil de sacudirse: ¿por qué no había nada parecido en Cuenca? “Miramos lo que había alrededor y no había nada que se le asemejase”, recuerda Banyte. Nada más deshacer las maletas empezaron a incubar una idea que ahora, tres años después, está a punto de abrir sus puertas.
Con el nombre de Karting La Ruta, y ubicados en Chillarón de Cuenca, será el sábado 26 de septiembre a las 11 de la mañana cuando la veintena de karts empiecen a rugir. No lo harán de la forma en la que estaba planteada. Y es que, lo que iba a ser un negocio pequeño ha terminado convertido en una empresa familiar.
En el camino se cruzaron los premios Integra 4.0 de la Diputación Provincial, a los que se presentaron por sugerencia de Alberto Navarro, Responsable Unidad de Acompañamiento Empresarial de Cuenca del Instituto de Finanzas de Castilla-La Mancha. “Presentamos un plan de negocio y tuvimos la suerte de que nos lo concedieran”, explica Banyte. Consiguieron la mayor financiación de esa convocatoria, 100.000 euros, y el primer pago, el 70 % de la ayuda, llegó con rapidez, lo que les permitió poner en marcha el engranaje empresarial.
“Cuando tienes dudas de si hacerlo o no, piensas que la Diputación confía en el proyecto y tiras para adelante como sea”, añade. Ambos agradecen también al Ayuntamiento de Chillarón que haya facilitado los procedimientos.
El trazado lleva la firma de Tudela, ingeniero en topografía, que se propuso no pelearse con el terreno. La pista sigue la orografía natural, y la tierra sobrante se ha reservado para una futura zona de recreo. El resultado son 800 metros divididos en tres sectores (uno rápido, uno técnico y otro de enlace), con cinco curvas a derechas, nueve a izquierdas y velocidades de hasta 90 kilómetros por hora.
“Tiene muchos cambios de rasante, peraltes, contraperaltes, subidas y bajadas; no es el circuito plano al que está acostumbrada la gente”, detalla Tudela. Y eso, insiste, iguala la parrilla: “Aquí ganan las carreras los buenos pilotos, porque es un circuito muy difícil de hacer”.
La flota arranca con 26 karts: 12 junior para menores de edad, 10 para adultos y cuatro biplazas, pensados para que padres e hijos compartan volante. La tecnología corre a cargo de Pixelcom, la empresa que ha trabajado en el circuito de Fórmula 1 de Madrid. Una pantalla muestra en tiempo real la posición de cada coche, y una antena registra vueltas y tiempos que alimentan una tabla de récords diarios, semanales, mensuales y anuales.
La seguridad, deja claro el matrimonio, ha sido una obsesión. Además del casco obligatorio, todos los karts llevan cinturón y reposacabezas, y un sistema automático frena los vehículos 50 metros antes de boxes al terminar cada tanda. “Así evitamos que alguien llegue embalado y golpee a otro que se está bajando”, apunta Tudela.
Las sesiones, cronometradas, duran ocho minutos y cuestan 16 euros en junior, 18 en adultos y 20 en biplaza. El día de la inauguración se venderán en exclusiva 100 bonos de 200 euros con 20 sesiones, a 10 euros cada una. El circuito abrirá todos los días salvo los lunes, en horario diurno hasta que se concluyan los trabajos de iluminación de la pista.
Mientras se ultimas los últimos trabajos de carpintería y electricidad en el circuito, y tras tres años de trabajo, 800 metros de asfalto y 26 karts esperando en boxes, solo falta que alguien baje la bandera.