La construcción: un sector muy dinámico en la provincia
Cuando empiezan a llegar las buenas temperaturas no es raro ver cómo las calles de nuestros pueblos y ciudades se empiezan a llenar de arena, de contenedores de albañilería y de hormigoneras. El calor suele animar a la gente a acometer diversas obras y reformas para darle así una nueva visión a nuestro hogar o levantar la casa que tanto hemos soñado desde casi cero.
El sector de la construcción es quizás uno de los más pujantes de la economía conquense, como pone de manifiesto el presidente de la Asociación de Empresas de la Construcción y Afines de la provincia de Cuenca, Álvaro Villaescusa, y es que sirve como dinamizador ya no solo de las empresas propias del sector sino que también activa otras auxiliares como de materiales, fontanería, maderas, proyectos y un largo etcétera.
Ahora, a juicio de Villaescusa, la construcción se encuentra en una situación de inestabilidad debido al aumento de los precios que ha tenido un efecto directo tanto en la construcción de vivienda como en la obra pública. Aprovechando la época estival, este tipo de obra está prácticamente finalizada, y las promociones de vivienda continúan a buen ritmo, a la par que ya hay demanda de reformas en segundas viviendas.
El principal escollo que apunta la patronal de la construcción en la provincia es “el grave problema que hay en cuanto a mano de obra en el sector”. Entre las razones de Villaescusa, influye que el número de sociedades es limitado en la provincia y que tampoco hay “una gran activación” del sector.
Según el director central de empresas que publica el INE, en estos momentos hay en la provincia un total de 2.218 entidades de construcción, tanto de edificios como obra pública, siendo la gran mayoría de tamaño pequeño e incluso autónomos.
Además, otro de los problemas que encuentra la patronal de la construcción es el incremento del precio de los materiales, algo que subió mucho entre septiembre de 2021 y 2022, con incrementos del 30 o 45% en elementos como el aluminio o la energía. Ahora se ha frenado ya esta escalada, asegura Villaescusa, “pero no se va a producir una bajada de precios a índices anteriores.
Por eso, sostiene que de cara a futuro, el sector seguirá “muy perjudicado” y condicionado por la inflación. Del mismo modo, el porvenir de la construcción también estará marcado por las soluciones que la Administración encuentre a aspectos como la falta de suelo que se está empezando a notar en ciertos lugares, sobre todo para el tipo de vivienda más demandada después de la pandemia como es el adosado. En este sentido también ven necesario que se recupere la vivienda protegida con un plan que ayude a los jóvenes a acceder a un hogar propio y, del mismo modo, urge poner fin a las licitaciones que están quedando desiertas en las ciudades.
El vicepresidente de la asociación, David Peña, también señala un ligero repunte en la construcción aunque muestra cautela, todo ello condicionado por diversos factores como esa subida de materiales.
Aunque ahora en Cuenca se vea más movimiento, Peña apunta a la “incertidumbre” del sector porque a pesar de que se ven más grúas por la calle, la vivienda usada se ha ido ocupando y está surgiendo una nueva demanda en la construcción con características muy marcadas”.
En cuanto a las reformas, si bien es cierto que muchas personas intentan aprovechar el verano para adecentar o adecuar su segunda vivienda normalmente en zonas rurales, lo cierto es que estamos ante un sector en el que suele faltar mano de obra y con unos tiempos de espera muy prolongados, por lo que asegura “no se notará el incremento de la actividad”. A su juicio, probablemente lo que se trabaje este verano en este subsector lleve varios meses ya comprometido y no es algo que se pueda cerrar de manera inmediata.
Del mismo modo, Peña subraya que este 2023 ha sido cuando la crisis inflacionista ha comenzado a dejarse ver en el sector de la construcción, con reducción de la compraventa de viviendas respecto al año pasado y también de las hipotecas, por lo que no cree que haya un gran despegue en el sector.
“Lo que sí está claro es que, visto el gran dominio de la vivienda usada sobre la nueva, las empresas se dedicarán en mayor medida a las reformas y rehabilitaciones más que a la obra nueva pero sin esperar un gran despegue debido al incremento de precios y de los tipos de interés”, concluye el vicepresidente de la patronal.