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“Sor Patrocinio fue una mujer maltratada por la historia”

La escritora Cristina Ruiz-Alberdi reivindica la figura de la religiosa sanclementina, una mujer que, durante décadas, estuvo rodeada de una intensa devoción y controversia
“Sor Patrocinio fue una mujer maltratada por la historia”
Foto cedida
28/06/2026 - Eduardo M. Crespo

¿Qué poder podía tener una monja de clausura para ser vigilada por la policía, expulsada de conventos, desterrada de España y señalada como una de las personas con más influencia sobre la reina Isabel II? Esa pregunta sigue rodeando la figura de sor Patrocinio, la religiosa nacida en el municipio conquense de San Clemente que protagonizó una de las vidas más controvertidas de la España del siglo XIX. 
La profesora e investigadora Cristina Ruiz-Alberdi recupera su historia en ‘Sor Patrocinio. Biografía de una monja extraordinaria e incómoda’, una obra que reivindica con rigor y pasión a una mujer a la que considera víctima de décadas de prejuicios, polémicas y persecuciones.
“Yo creo que ha sido de las mujeres peor tratadas por la historia de España. Todavía hace diez o quince años buscabas su nombre en una enciclopedia y aparecía como una monja intrigante. Le llamaban la Rasputín de la reina Isabel II. Todavía queda esa leyenda negra que la presenta como una mujer metida en la política cuando, en realidad, si te acercas a ella, descubres una realidad completamente distinta”, nos cuenta la autora.
La protagonista de esta historia fue Dolores Quiroga Capopardo, nacida en San Clemente en los primeros años del siglo XIX. Según explica Ruiz-Alberdi, su infancia estuvo marcada por circunstancias familiares difíciles y por una personalidad que ya entonces llamaba la atención: “Era una niña muy especial, con mucha vida interior, mucha oración ya desde niña. Vivía buscando lo espiritual, la cercanía con la Virgen. Tenía otros gustos y otras inquietudes”.
Aquella niña acabaría trasladándose a Madrid junto a su familia cuando apenas tenía quince años. Allí comenzó una trayectoria que la autora describe como propia de una novela histórica. De hecho, recuerda que distintos autores la consideraron una de las mujeres más bellas de su época y que despertó el interés de importantes personalidades de la capital. Sin embargo, eligió la vida religiosa e ingresó en las Concepcionistas Franciscanas del convento del Caballero de Gracia.

PERSEGUIDA Y ACUSADA
Fue a partir de entonces cuando comenzaron los episodios que cimentaron su fama y también su controversia. Apariciones marianas, visiones y los conocidos estigmas o llagas que, según sus seguidores, reproducían las heridas de Cristo. Fenómenos que suscitaron una intensa devoción popular, pero también una enorme desconfianza.
Ruiz-Alberdi sostiene que aquellos acontecimientos desencadenaron una persecución constante contra la religiosa: “La sacaron del convento con guardias y policías como si fuera una presa. La llevaron a un piso y un médico se ocupaba de coserle los estigmas en las manos. Las heridas se cerraban y volvían a brotar. Después la fueron trasladando de un lugar a otro porque no sabían qué hacer con ella. Todo aquello fue una situación muy dura”, asegura.
La autora considera que gran parte de las acusaciones contra sor Patrocinio estuvieron vinculadas a su relación con Isabel II. La reina encontraba en ella un apoyo espiritual y una persona de confianza en momentos especialmente complicados, una cercanía que acabó alimentando rumores que la acompañaron durante toda su vida.
“La reina acudía a ella y le pedía consejo porque Isabel II estaba muy sola y tenía muchos problemas. Pero no le pedía consejos políticos. Cada vez que había un cambio de gobierno o un cambio de ministro la culpaban a ella. Decían que había aconsejado a la reina, cuando jamás intervino en política”, afirma Ruiz-Alberdi.
La investigadora cree que esa imagen de conspiradora terminó eclipsando a la persona real. De hecho, asegura que los gobiernos de la época llegaron a obsesionarse con la religiosa. “Le costó destierros, le costó tener que huir de España y le costó una persecución constante”, explica.
En la biografía también ocupa un lugar destacado la dimensión mística de sor Patrocinio: “Era una mujer que tenía muchas apariciones de la Virgen y de Jesucristo. Era una mística, pero pisaba la tierra como nadie. Para ser una monja de clausura tuvo un aprendizaje de la vida que muy pocas tuvieron. Vivió destierros, persecuciones, fundó conventos y colegios y se preocupó siempre por los pobres”, señala.
Casi siglo y medio después de su muerte en Guadalajara, la religiosa nacida en San Clemente continúa despertando debate: “España tiene una deuda con sor Patrocinio. Tiene una deuda y además tiene derecho a conocer la verdad”.