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Música en la Catedral: Improvisación a hombros de gigantes

El concierto 4 del X Ciclo de Música en la Catedral ponía este sábado el colofón al Curso Internacional de Improvisación al órgano impartido por Jürgen Essl

Música en la Catedral: Improvisación a hombros de gigantes
Fotos: Gustavo Villalbay María Ramos
16/8/2020 · José An. Montero

La RAE define improvisar como el único sentido de “Hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación”, y aunque en el término improvisación incluye la segunda acepción “Obra o composición improvisada” no cura la primera herida.

La improvisación, tal como quedó demostrado en el concierto 4 del X Ciclo de Música de la Catedral, exige no sólo un estudio y un conocimiento profundo del instrumento con el que se va ejecutar la improvisación, sino también una concienzuda preparación en el arte de la improvisación. Acertadamente, el Curso Internacional de Interpretación e Improvisación de órgano de esta edición llevaba por título “El arte de la improvisación: como transformar la propia fantasía en una forma musical. El discurso musical en la melodía, el ritmo, la armonía, la forma y el sonido”.

Si el concierto 3 celebrado el viernes, tuvo como protagonista a Jürgen Essl, profesor de este curso, acompañado de Marie Zahrádková ofreciendo un recital magistral a dos órganos, este sábado fue el turno de los ocho “alumnos”, algunos de ellos verdaderos maestros, participantes en este curso que se ha desarrollado en la Catedral de Cuenca desde el pasado día 12 de agosto.

En pleno puente de agosto, con un Casco Antiguo que hacía mucho tiempo que no vivía una afluencia turística de esta dimensión llenando las terrazas y las calles, la Catedral fue el espacio idóneo para recuperar la distancia social mínima en el que previsiblemente será el último fin de semana de apertura de locales de ocio nocturno, y en el que se decretará la prohibición de fumar en la vía pública si no se puede mantener la distancia social o el aumento de la distancia entre las mesas de las terrazas.

Francisco Javier Tortajada fue el encargado de iniciar el programa con la “Toccata aeolica” del compositor holandés Jan Pieterszoon Sweelinck, para continuar con una delicada interpretación de una Danza Modal a cargo de María Ceballos, discípula de Montserrat Torrent, “esta organista irrepetible, gloria de la música española, pasada, presente y futura”, en palabras del crítico Luis Gago, gran dama del órgano que protagonizó el primer concierto de esta edición.

La frescura y juventud del organista de Cardenete, Julio Urbán con “El Ballo del Intorcia” de Valente y un preludio de Bach, antecedió a la intervención del alemán Jürgen Buschmann que, en la improvisación que llevaba por título “Lleno” alargando las notas hasta el infinito, dieron una clara muestra de las posibilidades expresivas del órgano ibérico.

Con las primeras intervenciones de Jonatan Carbó Casanellas, profesor de órgano en el Conservatorio de Grau Mitjà “Mestre Joan Just i Bertran” d’Igualada, Carlos Rafael Pérez López, organista de la Catedral de Murcia, y el conquense Miguel Mora de la Osa el concierto fue aumentando en intensidad.

Tras la segunda intervención de María Ceballos y de Miguel Mora, fue el turno de Jaime González-Sierra Moreno, el último de los alumnos de este curso en intervenir, que acompañado del canto de Jürgen Buschmann, interpretó Cantemus Domino de Lodovico de Viadana, antes de continuar con la Toccata V (de Apparatus musico-organisticus) de Georg Muffat. Una nueva intervención de Carlos Rafael Pérez interpretando una magnífica Fuga de Bach y una improvisación con acento contemporáneo de Jonatan Carbo pusieron punto final a un programa oficial que sirvió de exploración casi en formato de menú degustación de la improvisación en las formas de Toccata, Ciacona, Pasacaglia, Partita y Fuga.

Los momentos más emotivos de la velada se produjeron a partir de ese momento con la aparición sobre el coro de la catedral de todos los participantes en el concierto que con su aplauso desde las alturas agradecieron a Jürgen Essl el magisterio ejercido durante estos intensos días de clases de interpretación y de improvisación. Los asistentes al curso habían solicitado al propio Essl que el concierto una improvisación a modo de bis, pero el Profesor de órgano en la Hochschule für Musik und Darstellende Kunst Stuttgart, en un gesto de cortesía propio de los grandes maestros, trasladó la invitación a Carlos Arturo García Parra, organista titular de la Catedral de Cuenca. Una pieza que sirvió también para conmemorar el 824 aniversario de la Dedicación del Altar de la Catedral, un templo que ayer fue más que nunca “más cristal que piedra, más luz que cristal y más espíritu que luz…”

Retornando a la definición de la RAE, una improvisación de esta calidad sólo es posible, citando el Metalogicon (1159) de Bernardo de Chartres y después versionada por Isaac Newton, porque “Somos como enanos sentados sobre los hombros de gigantes para ver más cosas que ellos y ver más lejos, no porque nuestra visión sea más aguda o nuestra estatura mayor, sino porque podemos elevarnos más alto gracias a su estatura de gigantes”. Sin esa cadena de conocimientos y sabiduría transmitidas de generación en generación que sirva de apoyo a este ejercicio de creatividad y exploración “de las propias fantasías en una forma musical” es imposible concebir la diversidad “musical en la melodía, el ritmo, la armonía, la forma y el sonido” del concierto 4 del X Ciclo de Música en la Catedral.

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