El barrio de San Antón pierde la sala Lamosa pero el colectivo artístico seguirá
El espacio de arte Lamosa, en marcha desde hace tres años en el barrio de San Antón, cierra sus puertas al vencer el contrato de alquiler del inmueble en el que estaba ubicado, en la calle Nohales, aunque con la esperanza por parte de sus promotores de encontrar en un futuro próximo un nuevo inmueble en el que poder reabrir la sala, aunque para ello reconocen que necesitarían de una financiación económica de la que ahora mismo carecen.
“Realmente no tenemos la opción de decir que vamos a buscar otro alquiler, porque no lo podemos sostener con nuestros recursos, pero no le cerramos la puerta y de momento seguiremos con nuestras actividades como colectivo, con talleres, el encuentro de Nosotros Feriantes o produciendo revistas ensambladas, porque la idea es no perder el tirón de toda la gente que nos conoce y seguir funcionando como el espacio de creación que también siempre fue Lamosa, que va más allá del funcionamiento de una galería”, apunta Daniel Raposo, fundador del colectivo junto a Alejandra Freymann y Verónica Moreno a los que un tiempo después se sumó David Suárez, todos ellos artistas formados en Cuenca.
Acudir a las administraciones en busca de financiación es ahora el reto que se marcan los impulsores de Lamosa, para lo que ya han pedido una reunión con la concejal de Cultura en el Ayuntamiento, Marta Segarra.
En estos tres años, el espacio Lamosa ha acogido una treintena de exposiciones de artistas como Andrés Flogia, El Víbora, Robert Juster o Beatriz Pellés, siempre “buscando la excelencia”, y ha impartido numerosos talleres, tanto en la capital como en la provincia, por lo que el cierre de la sala deja un hueco en la ciudad, sobre todo en un barrio que gracias al Plan Urbana y a otras sedes culturales abiertas en los últimos años como la de la Racal ha ganado mucho en atractivo e interés en los últimos años.
La última exposición que ha acogido el espacio ha sido ‘Arqueología en la memoria de las familias de San Antón’, de Marco Montiel-Soto y Cristina Moreno García, incluida en el festival Permanencias.