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Proteger, Avisar y Socorrer: tres pasos que salvan vidas

Con motivo del Día Mundial de los Primeros Auxilios, Cruz Roja Cuenca insta a los conquenses a perder el miedo a actuar ante las emergencias
Proteger, Avisar y Socorrer: tres pasos que salvan vidas
Cruz Roja forma a cientos de personas cada año en primeros auxilios. Foto cedida.
12/09/2026 - Eduardo M. Crespo

Cada segundo sábado de septiembre se conmemora el Día Mundial de los Primeros Auxilios, una cita anual que está orientada a concienciar a toda la sociedad sobre cómo una respuesta rápida, serena y precisa puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte ante un accidente o un problema de salud repentino. En Cuenca, la sensibilización sobre la importancia de los conocimientos ha ido en aumento progresivo durante los últimos años. 


Sin embargo, “la incertidumbre, los nervios y el temor a equivocarse continúan siendo los principales obstáculos” a los que se enfrentan los ciudadanos cuando son testigos de una situación crítica en la calle, en el trabajo o en el propio hogar. 
Marta del Pozo, coordinadora de Cruz Roja en Cuenca, nos explica que la entidad mantiene una apuesta constante por acercar estas herramientas a toda la población. “A través de cursos presenciales, talleres y formación en línea dirigidos a empresas, colegios, asociaciones, colectivos y al voluntariado de la ciudad, Cruz Roja capacita cada año a numerosos conquenses”.

Pese a esta labor divulgativa, la experiencia diaria demuestra que existe un patrón común, y es que “muchas personas conocen la importancia de avisar al 112, pero con frecuencia manifiestan inseguridad a la hora de intervenir mientras llegan los servicios de emergencia”. 


Las emergencias que suscitan mayor angustia e incertidumbre son aquellas en las que la vida de la persona corre un riesgo inminente. “Las paradas cardiorrespiratorias y los atragantamientos graves encabezan la lista de situaciones donde el miedo a intervenir suele bloquear a los presentes”, asegura Del Pozo. En el caso concreto de los paros cardíacos, el factor tiempo resulta implacable: cada minuto que pasa sin reanimación cardiopulmonar ni desfibrilación reduce significativamente las posibilidades de supervivencia, advierte la responsable de Cruz Roja. 


Aunque la primera reacción debe ser siempre llamar de inmediato a los servicios de emergencias a través del 112, “iniciar las maniobras básicas de reanimación en los primeros instantes incrementa de forma sustancial las opciones de recuperación del paciente”. Del mismo modo, ante una obstrucción grave de la vía aérea en la que la persona no puede toser, hablar ni respirar, actuar con premura siguiendo las maniobras indicadas evita consecuencias irreversibles. 
 

“Las situaciones que generan más nerviosismo son las de riesgo vital inmediato, donde el miedo nos frena”

Por otro lado, percances más cotidianos como caídas, quemaduras, heridas, cortes o desmayos forman el grueso de las incidencias en el entorno familiar, académico o deportivo de Cuenca. Ante este tipo de eventos, la improvisación conduce a errores repetidos. “Mover a un accidentado sin conocer la magnitud de sus lesiones, darle de beber agua o alimentos, intentar suministrar fármacos por cuenta propia o recurrir a remedios populares carentes de cualquier fundamento científico son fallos frecuentes derivados de los nervios”.

También lo es demorar la alerta al 112 pensando que la persona se recuperará por sí sola. Marta del Poz recalca que “las situaciones que generan más nerviosismo son las de riesgo vital inmediato, donde el miedo a equivocarse frena la actuación”. 

Conducta PAS
Para estructurar la respuesta y evitar que el pánico nos paralice, Cruz Roja insiste en la necesidad de interiorizar la conducta PAS: Proteger, Avisar y Socorrer. El primer paso implica garantizar que la zona sea segura tanto para la víctima como para quien acude en su ayuda, evitando nuevos riesgos o peligros añadidos en la escena antes de realizar cualquier movimiento.

En segundo lugar, avisar se traduce en llamar de inmediato al 112, manteniendo la calma para proporcionar a los operadores la localización más exacta posible y una descripción clara del estado en que se encuentra la persona afectada.

Por último, socorrer consiste en prestar los auxilios pertinentes ajustados estrictamente a los conocimientos reales de quien interviene, aplicando compresiones, manteniendo abiertas las vías respiratorias o realizando la maniobra adecuada hasta que irrumpan los equipos sanitarios de urgencia. 


En lo relativo al uso del desfibrilador externo semiautomático, un recurso progresivamente implantado en instalaciones deportivas, centros educativos y edificios públicos de Cuenca, la ciudadanía aún mantiene ciertas reticencias o temor a su manejo. Desde Cruz Roja subrayan que estos aparatos están expresamente concebidos para que los emplee personal no sanitario. 


El propio dispositivo emite instrucciones de voz y gráficos sencillos que guían paso a paso el proceso y determinan de manera automática si procede o no la descarga eléctrica, por lo que “contar con la formación básica capacita a cualquier vecino para salvar una vida sin riesgo alguno”.