‘Un paso más’: del miedo a la esperanza en forma de cómic
Maty tenía un secreto. Por las noches, las pesadillas no le dejaban dormir. Su mundo estaba lleno de sombras difíciles de explicar, silencios que pesaban más que cualquier palabra y una sensación constante de miedo que no sabía cómo nombrar. Un amigo empezaba a preocuparse por ella y por su madre, intuía que algo no iba bien. Pero un día, algo cambió. Las noches dejaron de ser oscuras, el miedo empezó a diluirse y la calma, poco a poco, fue abriéndose paso.
Esa transformación, del miedo a la esperanza, es el eje de ‘Un paso más’, el cómic impulsado por la Cruz Roja en Cuenca para abordar la violencia de género desde la mirada de la infancia y que se ha presentado este domingo en la Diputación Provincial. Una obra que no solo cuenta una historia, sino que nace directamente de experiencias reales vividas por mujeres y menores atendidos en programas de intervención social.
El proyecto está coordinado por María Martínez, responsable del programa ATENPRO de Cruz Roja, junto a los ilustradores Diego Martínez Álvarez y Marina Redondo Bustos, encargados de dar forma visual a un relato especialmente delicado.
La idea surge en un taller de gestión emocional dirigido a mujeres víctimas de violencia de género y a sus hijos e hijas, dentro del programa ‘Creando ilusiones’. En ese espacio, el dibujo se convirtió en una herramienta fundamental para expresar lo vivido. “Queríamos que pudieran comunicarse sin la presión de tener que explicarlo todo con palabras, porque hay experiencias que son muy difíciles de verbalizar. A través de los dibujos empezaron a aparecer escenas, emociones, recuerdos… y nos dimos cuenta de que aquello tenía un valor enorme, no solo para ellas, sino también para otras personas que pudieran verse reflejadas”, nos explica María Martínez.
De esos primeros bocetos, espontáneos y cargados de significado, nace la base del cómic. El siguiente paso fue convertir ese material en una historia estructurada, comprensible y útil desde el punto de vista educativo. Ahí entra el trabajo de los ilustradores, que asumieron el reto de trasladar esas vivencias a un lenguaje accesible, especialmente para menores. “Teníamos claro que queríamos ser fieles a lo que nos estaban transmitiendo, pero también sabíamos que había que hacerlo con muchísimo cuidado. No se trataba solo de dibujar, sino de entender bien la realidad que había detrás, documentarnos, preguntar y revisar cada detalle para no caer en simplificaciones o en representaciones que pudieran resultar inapropiadas”, señala el ilustrador Diego Martínez.
El proceso creativo fue, según nos explica, largo y exigente. Cada viñeta pasaba por varias revisiones, buscando el equilibrio entre realismo y sensibilidad. Uno de los aspectos más complejos fue decidir cómo representar al agresor. Finalmente, se optó por una solución simbólica: una sombra. “Era importante que la violencia estuviera presente, pero sin mostrarla de forma explícita. La sombra permite transmitir esa amenaza constante sin necesidad de recurrir a imágenes duras, y eso facilita que el cómic pueda trabajarse con niños y niñas de distintas edades”, añade el ilustrador.
El resultado es una narración que acompaña al lector desde el miedo inicial hasta un proceso de cambio. A través de la figura de Maty, el cómic muestra cómo las pesadillas —metáfora de la violencia vivida en el entorno familiar— van desapareciendo cuando llega la ayuda y se inicia un camino de recuperación. “Lo que queríamos reflejar es que el proceso existe y que funciona. Que cuando hay intervención, apoyo y recursos, la situación puede mejorar. En el cómic se ve muy claro ese paso de la angustia a la tranquilidad, de las noches sin descanso a un nuevo día en el que el niño vuelve a sentirse seguro”, explica Diego Martínez.
HERRAMIENTA PEDAGÓGICA
Más allá de su dimensión narrativa, ‘Un paso más’ tiene una clara vocación pedagógica. La obra incluye información sobre el funcionamiento del servicio ATENPRO, un sistema de atención telefónica disponible las 24 horas que ofrece apoyo a víctimas de violencia de género. El objetivo es que el cómic no solo sensibilice, sino que también informe y sirva como puerta de entrada a los recursos existentes. “No queríamos quedarnos únicamente en contar una historia. La idea es que sea una herramienta útil, que pueda trabajarse en colegios, en talleres, en cualquier espacio educativo, y que ayude a generar conversación, a detectar situaciones y a saber cómo actuar”, subraya María Martínez.
En esta primera edición se han impreso 300 ejemplares en formato revista y 50 en formato libro, que se distribuirán principalmente entre instituciones, asociaciones y centros educativos. Además, el proyecto contempla la formación de voluntariado que se encargará de utilizar el cómic como material didáctico, adaptando su contenido según la edad del alumnado.
Actualmente, el programa ATENPRO atiende a más de un centenar de mujeres en la provincia, y esta iniciativa busca ampliar su impacto desde la prevención y la sensibilización. Porque, como refleja la historia de Maty, incluso en los contextos más difíciles, siempre es posible avanzar. A veces con miedo, a veces con dudas, pero siempre con la posibilidad de dar, poco a poco, un paso más.