La fiesta medieval que se construye a pie de calle
Cuenca vive este domingo una mañana de mucho ambiente en torno al mercado medieval. Desde primera hora, los autobuses han ido llegando con visitantes mientras la plaza y sus alrededores se llenaban de puestos, música y personajes de época. Bailarines y músicos orientales se mezclaban con el público en unas calles que, durante todo el fin de semana, se han convertido en un particular viaje al pasado.
Pero detrás de esta ambientación hay muchas horas de trabajo. Desde el viernes, artesanos, actores, músicos y especialistas en recreación histórica permanecen de cara al público, mostrando sus oficios y dando vida a los personajes. Muchos llegan desde otros puntos del país y recorren diferentes ciudades a lo largo del año con sus puestos y espectáculos.
Es el caso de Juan La Torre, natural de Lorca (Murcia) y responsable de La Torre de Moneda de la Suerte, que lleva diez años recorriendo este tipo de mercados. Comenzó en Madrid con un producto que apenas tenía presencia en estos espacios: las monedas de la suerte.
"Cuando empecé a hacer monedas, lo primero que me di cuenta fue de que no había nadie que vendiera este producto y tampoco había construida una forma de venderlo", explica. Con el tiempo, ha desarrollado su propia manera de acercarlas al público.
"Me gusta mi trabajo porque realmente lo he creado yo, esta forma de vender y esta ilusión para la gente", cuenta. Para él, las monedas tienen también un componente emocional: muchos visitantes las compran para sus hijos, hermanos o familiares. "Lo de la moneda de la suerte es una cosa que de verdad a la gente le llega al corazón", señala.
También desde fuera de Cuenca llegan profesionales como María Torres, integrante de una compañía de animación y nuevo circo especializada en recreaciones históricas. En este mercado, su trabajo consiste en recrear la vida cotidiana de un campamento medieval, con entrenamientos, tiro con arco, espadas y explicaciones sobre las armaduras.
El público puede incluso vestirse como un caballero y comprobar el peso de una armadura. Una propuesta que, según Torres, reúne muchas disciplinas. "Aquí hay un cómputo de un montón de cosas. Aquí no solo somos actores, sino que es un cómputo de un montón de profesiones, de disciplinas".
Ese trabajo conjunto permite que el mercado vaya más allá de los puestos de artesanía y que el visitante pueda participar de la recreación. Son profesionales que llegan de fuera, trabajan durante varios días de cara al público y después continúan su recorrido hacia otros mercados y eventos.
La actividad continuará esta tarde con la recepción de la marcha cicloturista Cicles en el Ayuntamiento, cuentacuentos y nuevos personajes por las calles de la plaza y sus alrededores, entre ellos el bufón Reu. También habrá música nazarí y danza árabe.
A las 21:30 horas, un pasacalles con música y personajes de época pondrá el broche a la programación de un fin de semana en el que, además de los visitantes, los grandes protagonistas han sido quienes han viajado hasta Cuenca para poner su oficio al servicio de esta particular vuelta al siglo XII.