La falta de intérpretes dificulta la vida diaria de las personas sordas en Cuenca
Derribar los muros invisibles que aíslan a las personas con discapacidad auditiva. Así se resume el trabajo diario que la Asociación de Personas Sordas de Cuenca para que acciones como ir a consulta médica, ir al banco o interactuar con las administraciones públicas no supongan un desafio marcado por las barreras de comunicación.
Así, con motivo del Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas, que se celebra el 14 de junio, la asociación quiere lanzar un mensaje claro: la inclusión comienza muchas veces con algo tan sencillo como aprender a comunicarse. Lo asegura Carlos Antonio Escudero Malo, presidente de la entidad, en una entrevista con Las Noticias de Cuenca.
Explica que la lengua de signos continúa siendo una herramienta fundamental para garantizar la autonomía y la igualdad de oportunidades de las personas sordas. Y de hecho, actualmente la entidad trabaja en coordinación con la Federación de Personas Sordas de Castilla-La Mancha, que gestiona un servicio de interpretación para toda la región. El problema es que únicamente existen 14 intérpretes para atender las necesidades de toda la comunidad autónoma.
Escudero relata que estos profesionales son imprescindibles para acudir al médico, realizar gestiones bancarias, resolver asuntos legales o enfrentarse a trámites administrativos. Sin ellos, asegura, muchas personas sordas encuentran enormes dificultades para desenvolverse con normalidad. “Es una barrera muy grande que tenemos que eliminar”, defiende. De hecho, cada semana se suelen prestar entre 7 y 8 servicios a personas sordas de la provincia.
Pero la reivindicación de la asociación no se limita a reclamar más intérpretes. Su gran apuesta pasa por acercar la lengua de signos a toda la sociedad. Y es que, desde hace varios años desarrollan talleres y actividades formativas en colegios, pueblos y colectivos profesionales con el objetivo de enseñar nociones básicas de comunicación.
EXPERIENCIAS
La trabajadora social y mediadora Eva Pasarón recuerda algunas de las experiencias más exitosas. Una de ellas se desarrolló con estudiantes de la FP de Higiene Bucodental del IES Lorenzo Hervás y Panduro de la capital, a quienes enseñaron tanto saludos básicos como vocabulario específico relacionado con las consultas dentales. Otra tuvo lugar con la Guardia Civil, donde adaptaron los contenidos a situaciones habituales de tráfico, controles de alcoholemia o procedimientos administrativos.
El resultado, aseguran, ha sido muy positivo. Tanto es así que algunos de esos colectivos han solicitado repetir la formación para ampliar conocimientos y mejorar la atención a las personas sordas.
La asociación está convencida de que el aprendizaje de unas nociones mínimas puede marcar una enorme diferencia. Saber saludar, preguntar cómo se encuentra una persona o transmitir información básica puede facilitar la comunicación en multitud de situaciones y contribuir a una sociedad más accesible.
Por eso, una de sus principales reivindicaciones es que la lengua de signos tenga una presencia mucho mayor en el ámbito educativo. Escudero pone como ejemplo algunas comunidades autónomas donde ya existen experiencias educativas que permiten al alumnado acercarse a esta forma de comunicación desde edades tempranas, como Extremadura. Considera que Castilla-La Mancha también debería avanzar en esa dirección para que las nuevas generaciones crezcan con una mayor sensibilidad hacia la diversidad.
“La mejor edad para aprender es cuando son niños”, explica el presidente de la entidad. Según relata, los más pequeños asimilan rápidamente los signos y normalizan la convivencia con las personas sordas, algo que después repercute en una sociedad más inclusiva.

DIFICULTADES
La realidad de la provincia añade además dificultades adicionales. Actualmente la asociación cuenta con 17 socios, aunque considera que existen muchas más personas sordas repartidas por toda la provincia. Algunas viven en municipios pequeños y afrontan situaciones de aislamiento derivadas de la falta de recursos o de contacto con otras personas que comparten su misma realidad.
A ello se suma la ausencia de centros educativos especializados en Cuenca. Muchas familias se ven obligadas a buscar recursos fuera de la provincia cuando un niño o una niña presenta una discapacidad auditiva importante. La entidad considera fundamental reforzar los apoyos educativos y garantizar que los estudiantes puedan acceder a los recursos necesarios para desarrollar plenamente sus capacidades.
Las barreras aparecen también en escenarios que para la mayoría pasan desapercibidos. Escudero pone como ejemplo las salas de espera sanitarias, donde las llamadas por voz continúan generando problemas a quienes no pueden escucharlas. Situaciones similares se producen en oficinas, comercios o actos públicos cuando no existen medidas de accesibilidad adecuadas.
Afortunadamente, la presencia de intérpretes en eventos como pregones, conferencias o actos institucionales ha permitido avanzar en los últimos años. La asociación reconoce la importancia de estos servicios porque garantizan que las personas sordas puedan acceder a la información y participar en igualdad de condiciones.
OTRAS REIVINDICACIONES
Entre las reivindicaciones que la asociación quiere visibilizar con motivo del Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas figura también la eliminación de términos que consideran erróneos. Carlos Antonio recuerda que las personas sordas no son “sordomudas”, una expresión que sigue utilizándose de forma habitual pese a no ajustarse a la realidad. Explica que la inmensa mayoría puede comunicarse, ya sea mediante el habla, la lectura labial o la lengua de signos, por lo que pide a la sociedad abandonar este término y utilizar expresiones respetuosas como “persona sorda” o “persona con discapacidad auditiva”. El presidente considera que la inclusión también pasa por el lenguaje y por la forma en que la sociedad se dirige a este colectivo.
En conjunto, el objetivo final que persigue la asociación con motivo de este Día Nacional va mucho más allá de contar con intérpretes, dado que la asociación conquense quiere construir una sociedad donde las personas oyentes pierdan el miedo a dirigirse a una persona sorda y donde gestos tan sencillos como hablar despacio, vocalizar correctamente o conocer algunos signos formen parte de la normalidad.
Porque, a veces, la inclusión empieza simplemente aprendiendo a decir “hola” o “gracias”, pero para eso, hacen falta recursos.