El desfile de peñas enciende San Mateo
Hay cuatro días al año en los que Cuenca se transforma. Ocurre cuando las calles empiezan a llenarse de pañuelos, de camisetas fosforitas, cuando miles de personas avanzan juntas y el ruido de la fiesta se abre paso entre las piedras del Casco Antiguo. Esos días coinciden con la celebración de San Mateo, la fiesta que arranca este viernes y que ya se siente en la ciudad.
Como es tradición, el desfile de peñas ha vuelto a marcar el inicio de la fiesta de matea. Un año más, desde las 15:30 horas, el recorrido ha convertido las calles en un río de camisetas de colores, pancartas y charangas desde La Plaza de España hasta la Plaza Mayor, donde miles de peñistas han aguardado el pregón de Álvaro Guijarro. Hasta 47 han sido los grupos que han serpenteado las calles anunciando que los próximos días pertenecen a Cuenca y, sobre todo, a quienes hacen de sus fiestas una forma de encontrarse y disfrutar, a los mateos de corazón.
Y aunque el cielo anunciaba lluvia, los conquenses no han dudado en salir en masa a la calle un año más. Cuenca ya huele a vaca. Cuenca ya huele a San Mateo.