El comercio ve “insuficiente” la nueva tasa a Shein, Temu o AliExpress
Desde el pasado 1 de julio, comprar en plataformas como Shein, Temu o AliExpress ya no resulta exactamente igual. La nueva tasa de tres euros aplicada a los pequeños paquetes procedentes de este tipo de gigantes del comercio electrónico ha abierto de nuevo el debate sobre la competencia entre las grandes aplicaciones asiáticas y el comercio tradicional. Una medida que, sobre el papel, busca equilibrar algo más las reglas del juego, pero que desde el pequeño comercio conquense se recibe con prudencia y con muchas dudas sobre su verdadero alcance.
El presidente de la Asociación de Comercio de Cuenca, José Miguel Bermejo, considera que “toda medida que se encamine a la protección del comercio local será bien recibida”, aunque advierte de que el impacto será limitado. A su juicio, las nuevas comisiones “poco van a paliar la situación actual”, porque estas plataformas se mueven en unos precios con los que resulta “muy complicado competir”. Por eso cree que el recargo servirá más “para recaudar” que para revertir de verdad los hábitos de compra.
Bermejo insiste en que el problema no se soluciona con tres euros. El pequeño comercio, recuerda, trabaja con obligaciones fiscales, laborales y de calidad que no siempre pesan del mismo modo sobre las grandes plataformas internacionales. Por tanto, cree que los precios de estos portales son, con las reglas españolas, “imposibles” de igualar.
Esa misma sensación se repite en los mostradores. Ruth Molinero Ferrer, propietaria de Lencería Jezabel, no cree que la medida vaya a modificar de forma sustancial el comportamiento de quienes ya compran habitualmente en estas aplicaciones. Además, no percibe a Temu o Shein como una competencia directa: “Mis clientas no van a ir a estas plaraformas a por un bañador”.
Su reflexión, sin embargo, va más allá de la tasa. Molinero defiende que debe haber productos “al alcance de todos los bolsillos” y admite que ve bien cualquier intento de reducir la dependencia de China, pero cree que el comercio local necesita otro tipo de apoyo. En su opinión, las administraciones deberían poner más el foco en incentivar el consumo en las tiendas de proximidad y en resolver problemas cotidianos que, asegura, pesan mucho más en el día a día de los negocios, como la inseguridad o los robos.
“Nos tienen que ayudar nuestros responsables nacionales, regionales y a todos los niveles”, afirma la comerciante, que denuncia que en el comercio de Cuenca “están robando mucho” y que muchas veces los establecimientos se sienten “indefensos”. Para ella, esa preocupación es más urgente que el recargo a un paquete de Temu. También reclama que los impuestos se gestionen mejor: “Pagar impuestos hay que pagar, pero que los gestionen bien”.
En Alfileres de París, Gloria Bermúdez Macías comparte el diagnóstico de que la nueva tasa difícilmente frenará el comercio electrónico. Cree que, sobre todo entre la gente joven, quien compra por internet seguirá haciéndolo aunque tenga que abonar “tres euros, cuatro o lo que le pidan”. “La gente prefiere eso a lo mejor a comprar en tu comercio de zona”, lamenta.
Frente a esa compra rápida, el pequeño comercio reivindica algo que no cabe en el carrito digital: el trato. Bermúdez subraya que en una tienda local el cliente encuentra una persona que le asesora, le cambia el producto si hay un problema y le ofrece soluciones. “Sobre todo dedica su tiempo a atenderte a ti”, destaca. Un tiempo que, recuerda, también forma parte del valor del producto, aunque no siempre se aprecie.
También Bermejo incide en esa diferencia. El comercio local, dice, ofrece “trato personal”, garantía de calidad y asesoramiento cercano. Es la principal baza frente a plataformas que atraen por el precio, pero que muchas veces dejan al comprador solo si el producto no llega, no se corresponde con lo anunciado o no responde a sus expectativas. “No todo el monte es orégano”, resume el presidente de los comerciantes, que recuerda que la proximidad permite ver, tocar, preguntar y reclamar.
El reto es que no todos los consumidores valoran ese acompañamiento. Bermúdez reconoce que hay clientes que sí aprecian la dedicación, la experiencia y el asesoramiento, pero cree que una parte creciente de la población ya no da importancia a esos factores. “La mayoría de la gente no valora tu trato personalizado, ni tu tiempo, ni tu dedicación, ni tu experiencia”, señala desde Alfileres de París.
La consecuencia, advierten los comerciantes, puede verse a medio plazo en las calles. Ruth Molinero lo expresa con crudeza: si cada vez se compra más por internet, “va a llegar un día que en el comercio local va a salir y no va a haber ni escaparates”. En su caso, reconoce que cuando se jubile su hija no quiere continuar con el negocio, un ejemplo de la falta de relevo que preocupa a muchos establecimientos tradicionales.
Ese temor también está presente en Alfileres de París. Bermúdez cree que el pequeño comercio tendrá cada vez menos presencia si no cambia la tendencia. “Ya hay poco, sobre todo en Cuenca, y va a haber cada día menos”, advierte. Para los negocios locales, la tasa puede ser positiva como gesto, pero insuficiente como solución de fondo.
Aun así, el comercio conquense no renuncia a adaptarse. Bermejo recuerda que muchos establecimientos se han formado en venta online y redes sociales, con apoyo de CEOE CEPYME Cuenca, y que existen comercios “made in Cuenca” que venden bien dentro de la provincia a través de canales digitales. La digitalización, admite, ha hecho daño, pero también ha obligado a reaccionar.
La nueva tasa, por tanto, no se interpreta como algo que pueda beneficiar al comercio local porque aunque tres euros pueden encarecer un pedido, difícilmente bastarán para cambiar un modelo de consumo asentado sobre el precio, la comodidad y la inmediatez. El comercio local de Cuenca, por eso, pide desde el sector reglas “más justas, más apoyo y más conciencia ciudadana”.