La Semana Santa no solo se vive entre procesión y procesión, se vive alrededor de la mesa y en la cocina, donde cada año cientos de familias se reúnen para cocinar esos platos títpicos que no pueden faltar en estas fechas. El potaje de bacalao, las torrijas o los pestiños son algunos de los bocados más representativos de estas fechas, capaces de evocar recuerdos y mantener vivas recetas que han pasado de generación en generación. Y con esa intención de preservar lo auténtico, Miguel Escutia, chef del Restaurante Raff San Pedro, comparte su propuesta de pestiños tradicionales. Una receta que rinde homenaje a la esencia de este dulce típico, respeta sus raíces y apuesta por ingredientes sencillos para lograr un resultado que cautiva el paladar sin dejar de lado la técnica.
Ingredientes:
500 g de harina de trigo
150 ml de aceite de oliva suave
150 ml de vino blanco
1 cda de anís en grano
Piel de 1 limón
1 pizca de sal
Aceite de oliva para freír
- Para el acabado
200 g de miel
2–3 cucharadas de agua
Preparación:
Calienta los 150 ml de aceite con la piel de limón y el anís en grano. Cuando empiece a burbujear ligeramente, retira del fuego y deja templar. Quita la piel de limón.
Para la masa:
En un bol grande añade la harina y la sal, incorpora el aceite aromatizado, agrega el vino blanco y mezcla hasta formar una masa homogénea. Una vez amasada, dejar reposar durante 20-30 minutos tapada con un paño.
Formar los pestiños:
Estira la masa fina (2-3 mm). Corta cuadrados de unos 6–7 cm. Dobla dos esquinas hacia el centro presionando ligeramente. Una vez formados, fríe en aceite caliente (170-180 °C) hasta que estén dorados. Para terminarlos, calienta la miel con un poco de agua, sumerge los pestiños unos segundos y déjalos escurrir.
Consejos:
Si quieres una textura más crujiente, añade 1 cucharada de aguardiente o anís dulce a la masa. Aguantan varios días en una caja metálica.