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José Juan Ruiz: "Deben crear un país quienes tienen que vivirlo"

José Juan Ruiz: "Deben crear un país quienes tienen que vivirlo"
08/09/2013 - Diana Manzanares

José Juan Ruiz es el primer español que dirige el Departamento de investigación del Banco Iberoamericano de Desarrollo, cargo que ocupa desde mayo de 2012. Nació en Tarancón, donde vivió hasta que se marchó a Madrid para estudiar Ciencias Económicas en la Universidad Autónoma. En dicho municipio conquense continúan residiendo su madre y su suegra, así como otros familiares y sus amigos de la infancia. José Juan está casado con Carmen Pozuelo, también taranconera, ambos tienen tres hijos. 

Su carrera profesional comenzó en torno a 1983, pasó 15 años en la función pública desempeñando puestos de gran responsabilidad en el Gobierno de Felipe González. Después ha estado 19 años en la banca privada, en Argentaria y en el Banco Santander. 

Hace más de un año dio el salto a un importante organismo internacional que trabaja por  el crecimiento sostenible de América Latina. De las cinco áreas de investigación del Banco Interamericano de Desarrollo sobre las que el taranconero investiga con un equipo de 70 economistas a su cargo, José Juan siente especial predilección por la Educación. Es un firme defensor de las políticas integradoras y de servicios públicos de calidad que permitan el progreso de la sociedad de la mano de las clases medias, claramente emergentes en la actualidad en América Latina.

Cuando le preguntan a José Juan cuál es la clave del éxito, él responde que acordarse siempre de dónde viene uno. El taranconero tiene claro que haber comenzado desde cero en su tierra natal para hacerse su propio camino a base de esfuerzo, tesón y optimismo le ha llevado donde está.

José Juan es una persona muy sencilla y agradable, dicen sus amigos de Tarancón, algo que hemos podido comprobar en esta entrevista que amablemente nos ha concedido mientras esperaba el avión que le llevaba a Chile por cuestiones de trabajo. En la conversación no han faltado referencias a su tierra, en especial a su madre.

Nuestro entrevistado es economista, pero también escribe. Está preparando un libro que tiene cierta conexión con la historia Tarancón, aunque para publicarlo faltan algunos años.


¿Se puede establecer un paralelismo entre la situación de América Latina hace unas décadas y la actual de España?

España ha tenido muchas crisis, esta es terriblemente dura, pero no es lo mismo cuando el país tiene 30.000 dólares de renta per cápita, que cuando tiene 5.000 dólares, 10.000 dólares, o 15.000 dólares de renta per cápita, la mitad de lo que España posee ahora. Son realidades totalmente distintas. 

Aunque en España la situación es grave, existe la sensación de desánimo y de sueños perdidos de qué es lo que ha ocurrido y por qué, en realidad está en una situación que cualquiera de los países de América Latina hubiera soñado tener. Pese a que hablemos de recortes en el Estado del Bienestar, España sigue gastándose un 23% del PIB en él, en América Latina el país que más gasta es un 11%.


En América Latina, en pleno desarrollo, han aumentado las clases medias, mientras que en España aparece la polarización entre los muy ricos y los muy pobres...

España sigue siendo un país de clases medias. Cuando en América Latina hablamos de la importancia de las clases medias, nos referimos a personas que han estado por debajo de la línea de la pobreza, que han tenido menos de dos dólares al día per cápita, a partir de 10 dólares es cuando se empieza a hablar de clases medias. Aunque se hable de polarización en el ingreso, España está mucho mejor que América Latina.


¿En qué elementos pudieran ser coincidentes las situaciones de América Latina y España?

América Latina ha tenido muchas crisis a lo largo de los últimos 40 o 50 años, se han producido siempre porque el sector público o el privado se han endeudado mucho y en un determinado momento esa deuda no la han podido pagar porque desde fuera les han dejado de prestar, como consecuencia de ello se han ido produciendo esas crisis que muchas veces han interrumpido el progreso de la sociedad, han introducido cambios políticos y sociales retrasando el despegue de las economías durante años. 

En América hablamos de la década perdida de los 80, en España se empieza a hablar otra vez de una década perdida, la que empezó en el 2007 y vaya usted a saber dónde va a llegar. Hay muchos paralelismos, pero hay que ser cuidadoso a la hora de ver qué está pasando.


¿Ser conscientes de que los recursos son limitados implicaría tener que renunciar a elementos del Estado del Bienestar?

El tema fundamental, como siempre, depende de dos cuestiones: Cuánto gastas y en qué te lo gastas; y en qué recaudas. Cuanto más recaudes sin distorsionar el funcionamiento de la economía tienes más recursos para financiar el Estado de Bienestar. 

A mí me parece que en estos momentos lo que deberíamos estar pensando no es si gastamos más o menos, sino en que si lo que estamos haciendo es rentable y cumple los objetivos que le pedimos al Estado de Bienestar. Todas estas formas en las que hemos tenido que resolver el problema del excesivo endeudamiento y del excesivo déficit, etcétera… creo que hay un factor que todavía nadie ha preguntado, ¿Con qué instrumentos, con qué eficacia y con qué políticas estamos intentando cumplir objetivos que son deseables para la sociedad?.

Este tipo de cosas referentes a las mediciones de impacto de las políticas es algo que creo que es la nueva protección del Estado del Bienestar. Es muy poco probable que los países que nos hemos endeudado tanto, incluso un 100 por 100 del PIB, podamos volver a una situación en la que tiremos de la chequera y digamos “más y más”. Vamos a tener un Estado de Bienestar, pero en el que cada una de las políticas se mida si realmente está cumpliendo para lo que fue diseñada o no. Por ejemplo, la universidad pública gratuita, ¿ayuda a los pobres o no les ayuda?, son preguntas muy duras que nos tenemos que hacer, a lo mejor las respuestas no son obvias. Una universidad en la que se suben las matrículas, pero que tiene un 40% de fracaso escolar de gente que no acaba la carrera, algo nos debería decir, que probablemente hemos de tener cuidado en cómo diseñamos la política educativa, quién accede, porque a lo mejor estamos haciendo una transferencia de recursos a quienes no están dispuestos a usarlos.


¿por qué los distintos gobiernos en España no han hecho el análisis al que usted se refiere y se ha optado por aumentar recursos, o directamente quitarlos?

Probablemente hoy estaríamos mucho mejor si hubiésemos tenido esas políticas de medición de impacto. Pero no es algo que no se haga en el mundo, en los países como los de América Latina en los que tienen recursos más escasos están mucho más adelantados, como Chile, Colombia, México... a la hora de medir los impactos que en Europa porque siempre se han movido con presupuestos más escasos y han tenido que hacerlo de una manera mucho más eficiente y exigente. Probablemente nosotros los acabaremos desarrollando y podremos mirarles a ellos y ver que hay políticas que funcionan y otras que no tanto. 

Nosotros probablemente no teníamos un programa de control del gasto presupuestario tan eficaz y desarrollado como sí tienen otros países con menores niveles de renta per cápita.


¿Qué papel puede jugar el sector público en la recuperación económica?

Más que el sector público, el Estado tiene una labor fundamental, ofrecer un entorno legal de seguridad jurídica, personal, de predecibilidad, de seriedad, que es superimportante en los momentos de crisis. Estos se superan cuando se vuelve a retomar la confianza en la capacidad que tiene el país de remontar una situación difícil. Tener reglas del juego que sean conocidas y que todo el mundo las cumpla realmente es muy importante, y esa es la labor que siempre se pide al Estado. Esta sigue siendo una de las tareas fundamentales del sector público.