El colectivo francés 60 ADADA aborda en Cañada del Hoyo el exilio español
El municipio conquense de Cañada del Hoyo se convierte en el epicentro de un innovador ejercicio de memoria histórica y diálogo europeo. El colectivo de creadores franceses 60 ADADA, con sede en la ciudad de Saint-Denis (París), ha iniciado su residencia de investigación y producción artística en Kárstica Espacio de Creación. El proyecto se desarrolla bajo el paraguas temático de "Memorias Cruzadas", una propuesta diseñada para conectar de forma directa las vivencias de la población rural conquense con el pasado migratorio y político compartido entre España y Francia.
Esta colaboración bilateral e independiente es coordinada por el Museo Centro de Artes de Vanguardia La Neomudéjar (Madrid). La iniciativa utiliza las instalaciones de la antigua estación ferroviaria de Cañada del Hoyo como un laboratorio expandido. El objetivo principal es descentralizar la producción artística contemporánea y rescatar memorias de resistencia al margen de los circuitos oficiales.
Saint-Denis y la herencia del exilio republicano
El marco conceptual de "Memorias Cruzadas" parte de un fuerte vínculo histórico y emocional: la ciudad periférica de Saint-Denis fue uno de los núcleos urbanos franceses que mayor cantidad de exiliados políticos españoles acogió tras el fin de la Guerra Civil y durante la dictadura franquista. Décadas después, los descendientes de aquella diáspora y los nuevos creadores que habitan el tejido multicultural de Saint-Denis regresan a la España rural para cerrar el círculo de la memoria. [1]
El proceso de investigación que el Soixante Adada llevará a cabo en Cañada del Hoyo se basará en la co-creación y la escucha activa con los habitantes del pueblo. Los artistas recopilarán testimonios orales, fotografías domésticas, cartas y objetos familiares vinculados al trauma del desarraigo, la huida y la resistencia. Con este material, se busca contraponer la memoria del exilio español en Francia con los relatos locales de la posguerra y el posterior fenómeno de la despoblación en la "España vaciada". [1]
Perfil de los artistas residentes y disciplinas en el territorio
El proyecto cuenta con la implicación directa de cuatro artistas multidisciplinares franceses asociados al colectivo, cuyas trayectorias aportan enfoques clave para este laboratorio de memoria:
Sophie Bravo de la Peña: Artista plástica volcada en la investigación pictórica abstracta y figurativa. A través de su obra explora las "resonancias íntimas", la superposición de texturas y el impacto de la memoria sobre la materia, elementos fundamentales para traducir plásticamente los testimonios orales del territorio conquense. [1, 2, 3, 4]
Marc Guillermin: Escultor especializado en instalaciones. Trabaja a partir del ensamblaje y modelado de metal, chapas martilladas y objetos recuperados o de desecho. Su práctica artística interroga el orden, el desorden y la reparación, ideal para intervenir simbólicamente el entorno ferroviario de la antigua estación de Kárstica. [1]
Mira Baek: Creadora que transita entre la instalación visual, el dibujo y los procesos lentos de la materia orgánica. En proyectos anteriores ha analizado las dinámicas humanas frente al aislamiento y las pausas temporales, aportando una mirada sensible sobre el tiempo de la posguerra y las ausencias provocadas por la migración. [1]
Silvia Minni: Fotógrafa e investigadora visual enfocada principalmente en la fotografía analógica y la captura del movimiento difuso. Su trabajo de campo captura las tensiones del paisaje y la imposibilidad de congelar un recuerdo claro, sirviendo como base técnica para el tratamiento del archivo fotográfico familiar de los vecinos de Cañada del Hoyo. [1, 2]
Un proceso artístico abierto a los vecinos
Lejos de trabajar a puerta cerrada, los creadores del colectivo francés desplegarán una metodología de arte público y comunitario. El proceso incluirá círculos de memoria (encuentros abiertos con los mayores de Cañada del Hoyo para registrar las historias orales del territorio) y talleres de mediación basados en sesiones plásticas y de archivo fotográfico compartidas con la comunidad local.
Las obras e investigaciones resultantes de esta inmersión comunitaria se presentarán en una muestra abierta en la propia estación de Kárstica. Posteriormente, la exposición se trasladará a la sede del Museo La Neomudéjar en Madrid para visibilizar el impacto social de los contramodelos culturales y la vigencia de la memoria democrática en Europa.