Digitalizar el patrimonio del agua para dotarlo de una figura de protección
La infraestructura hidráulica más antigua de la ciudad de Cuenca tiene 490 años. Se trata de la canalización de agua que emerge de la Cueva del Fraile y, a través de la hoz del Huécar, llega hasta el barrio de San Pedro, desde donde se distribuye para llegar a todos los hogares de la parte alta.
Las obras empezaron en el año 1531 aunque se concluyeron en el 1534, pero debido a lo primitivo de esta canalización, llegó un momento en el que el agua llegaba a la ciudad con enfermedades y cierta turbidez. Esto provocó que se construyera, en el siglo XIX, la canalización actual, que aprovecha la infraestructura primitiva para transportar el agua también desde la Cueva del Fraile hasta los depósitos de la calle San Pedro.
Tras quedar en desuso la conducción antigua, se empezó a degradar la infraestructura, pero ahora, un proyecto enmarcado en el Plan de Sostenibilidad Turística del Ayuntamiento de Cuenca quiere ponerlo en valor con un proyecto que está cartografiando la traída de aguas a Cuenca desde la Cueva del Fraile. Para ello, se ha formado un grupo de trabajo en la Universidad de Castilla-La Mancha liderado por Jesús González Arteaga, subdirector de la Escuela Politécnica de Cuenca y profesor de Patología y Restauración. Con él están David Valverde Cantero, también profesor de la Escuela Politécnica y apoyo gráfico al proyecto; Javier Serrano Valía, técnico de laboratorio en el instituto de Tecnologías de la Construcción; Juan Francisco Ruiz, profesor de Ciencias de la Educación y Humanidades y, por último, el arqueólogo Carlos Villar.
Según explica el coordinador del proyecto, su trabajo durante estas semanas, que se prolongará hasta diciembre, está sirviendo para situar en el plano y tener tanto las coordenadas como una georreferenciación de todo el conjunto de la infraestructura hidráulica desde la captación en la Cueva del Fraile hasta la entrada por el arco del Bezudo hasta la actual Fundación Antonio Pérez.
A esto se sumará crear un modelo 3D de los siete kilómetros de canal antiguo, aunque también se están tomando los datos de la conducción de finales del siglo XIX, que sigue en uso en la actualidad de forma paralela.
Cuando se concluyan estos trabajos, una de las acciones más inmediatas que se van a llevar a caso es la redacción de una memoria de las zonas que necesitan una intervención urgente para devolverles el esplendor que una vez tuvieron. “Hay zonas que se están cayendo, y muchos metros donde ya no existe la losa que tapaba la conducción de agua”, explica González Arteaga.
Y es que, al estar englobado dentro del Plan de Sostenibilidad Turística (financiado por el Ayuntamiento, la Junta de Comunidades y el Gobierno de España), se quiere saber exactamente por dónde va el trazado (actualmente hay zonas que no están reflejadas en el Catastro), cómo está conservado, hacer las tareas necesarias para rehabilitarlo, así como elaborar un expediente para dotarlo de la máxima protección posible como es la de Bien de Interés Cultural para su aprovechamiento turístico, que son los objetivos principales.
El proyecto está financiado por el Plan de Sostenibilidad Turística porque, entre los objetivos, está la puesta en valor a nivel turístico de esta infraestructura
Como expone el arqueólogo Carlos Villar, en el actual Plan General de Ordenación Urbana de Cuenca esta traída de agua está protegida de forma básica y solo una parte. Por tanto, se quiere tener la identificación y ubicación de todos los elementos que componen la infraestructura y, con la planimetría, solicitar la declaración de BIC para recuperar el valor cultural que tiene.
“Actualmente no se le da el valor que realmente tiene, porque se trata de una infraestructura con casi 500 años de historia que se amortiza en el siglo XIX pero que permanece en uso hasta nuestros días”, sostiene Villar.
TRABAJOS
Estos trabajos de cartografía y digitalización se están haciendo desde la toma de agua en la Cueva del Fraile hasta la base del Archivo Histórico Provincial a pie. Para ello, el grupo de trabajo se está apoyando en un GPS RTK que sirve para posicionar y tomar las coordenadas y cota de cada punto. Eso sirve para tener georreferenciado cada punto del trazado y, además, sirve de complemento para posicionar la imagen que genera un escáner móvil de tecnología LiDAR de GeoSLAM.
Al final, lo que ya se está consiguiendo es tener digitalizado tanto la conducción como su entorno y el paisaje, para cuando se tenga que hacer el estudio de zonas críticas para actuar, se pueda tener todo referenciado a través de imágenes virtuales. Cuando todo esté unido, permitirá crear la maqueta en 3D.
Este trabajo para la UCLM también está suponiendo un reto porque, el hacer una nube de puntos de un elemento de siete kilómetros, está sirviendo para evaluar científicamente las metodologías para abordar trabajos parecidos o similares, y así cumplir con el objetivo de la universidad de transferir conocimiento a la sociedad y mantener la investigación, subraya González Arteaga.