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La Mina Romana de Cueva del Hierro implanta un sistema de localización único en el mundo

Se han instalado unos sensores que son capaces de detectar caídas o golpes fuerte y mandar un aviso de alarma indicando que se ha producido una incidencia.

3/12/2014 · C.I.P.
La Mina de Cueva del Hierro será la primera gruta turística en disponer de un novedoso sistema de localización mediante una red de sensores inalámbricos, que funcionan a través de ondas de radio, que no solo permiten conocer el punto exacto donde se encuentra el visitante, sino detectar incidentes como caídas y golpes, aportar al turista espeleológico toda la información del lugar donde se encuentra y controlar los parámetros medioambientales de la cueva para determinar el número de personas y frecuencias con la que se puede visitar para no provocar ningún tipo de daño en su conservación.

Esta novedosa técnica que se ha desarrollado en la Escuela Politécnica del Campus de la UCLM en Cuenca, ha levantado un gran interés tanto en el campo científico como empresarial al resolver la localización en interiores, aunque en ese caso se ha dado un paso más al desarrollar una tecnología específica para cuevas visitables; si bien, según destaca el profesor Roberto Zangroniz, la aplicación está abierta a muchos otros campos y, de hecho, siguen trabajando en nuevas aplicaciones que pronto tendrán resultados.

El proyecto es único en el mundo, “a no ser que esta semana haya salido algo parecido”, señala Zangroniz, pero también es la primera vez que la UCLM, cuyos trabajos suelen abarcar campos muy amplios, aplica la tecnología que desarrolla en un uso concreto, en este caso en la ruta espeleológica que recorre las galerías del principal yacimiento de la segunda Edad del Hierro existente en la provincia. 
El reto era importe “estamos hablando de un entorno hostil para la transmisión de señales de radio, no solo por tratarse de una cueva sino por ser además de hierro”, apostilla Zangroniz, quien destaca la importancia del proyecto piloto en Cueva del Hierro para  demostrar  “que es una tecnología válida que se puede utilizar con certeza”, tanto en otras cuevas como en instalaciones museísticas.

CONVENIO CON EMPRESAS 
Uno de los objetivos de la Universidad es transferir el conocimiento a la sociedad, y en esta línea la colaboración con empresas permite que las investigaciones no solo se queden en teoría sino que reviertan en beneficio de la sociedad. En este caso, hace aproximadamente un año y medio que se viene colaborando con la empresa conquense Servinet para la puesta en marcha de esta tecnología de localización en la cavidad subterránea de la antigua mina de hierro.  “Nosotros pusimos la tecnología de la red de sensores y ellos desarrollaron la infraestructura de servidores, ordenadores y el programa de algoritmos, lo que hemos hecho es poner una serie de nodos en la parte visitable de la cueva, son pequeños dispositivos que se comunican entre ellos y se transfieren información”. 

El sistema está a punto de ponerse en marcha, el equipo de trabajo de la Politécnica conquense ya ha terminado el desarrollo de la tecnología y la empresa está ya realizando los últimos ajustes y pruebas finales, por lo que pronto los visitantes que decidan realizar la ruta espeleológica que oferta Cueva del Hierro tendrán una nueva experiencia que mejora las tradicionales visitas guiadas, pero también más seguridad.

VISITA A LA CUEVA
El profesor Roberto Zangroniz explica que cada visitante lleva en el casco un dispositivo que intercambia información con los pequeños dispositivos que, para no alterar el entorno, están colocados de manera simulada en la cueva de tal manera que “tenemos una información más o menos fehaciente de dónde se encuentra cada uno de esos cascos, y en base a su ubicación podemos darle información de qué está viendo y en que zona está, lo que permite libertad de movimiento a las familias o grupos con la seguridad de saber en todo momento dónde se encuentran todos sus miembros. También se están desarrollando unas aplicaciones para las tablet y para móviles, que basándose en los datos de localización que entregan los cascos aportan información puntual de lo que está viendo el visitante”.

Se trata de una especie de audio-guía avanzada que, además, está adaptada a diversos perfiles y edades, de tal forma que la información que se aporta a un niño no utiliza el mismo lenguaje y especialización que la que recibe un adulto con conocimientos  de espeleología o temas relacionados con cuevas.

DETECTOR DE CAÍDAS
Esto no es todo lo que ofrece el sistema desarrollado por la Escuela Politécnica del Campus conquense a demás de facilitar información y localización, Zangroniz destaca que se han instalado unos sensores que son capaces de detectar la caída de una persona o un golpe fuerte, y mandar un aviso de alarma indicando que se ha producido una incidencia.

Asimismo, el encendido y apagado de luces se activa en función de la localización, “la cueva está a oscuras totalmente, la iluminación del casco no es suficiente para andar con seguridad por lo que  a través de este dispositivo las luces se activan cuando hay presencia, de esta forma nos aseguramos de que las luces están encendidas cuando haya gente”.

PRESERVACIÓN DEL PATRIMONIO NATURAL 
El turismo subterráneo está alcanzando un gran auge, lo que supone un incentivo para la economía de las zonas rurales, pero no puede realizarse de forma discriminada, el mantenimiento del patrimonio natural es  una de las constantes de las empresas que se dedican a explotar turísticamente estas cavidades, lo que les lleva a restringir el número de personas que integran el grupo y la frecuencia de las visitas.  Conocer la alteración de las condiciones  ambientales es fundamental  para adecuar las visitas a las necesidades que presente la cueva por lo que la Politécnica ha incorporado en su sistema la medición automática de los distintos parámetros que intervienen en el mantenimiento de unas condiciones  óptimas. 

“El sistema de localización pasa los datos  a un sistema central de tal forma que podemos saber exactamente la humedad, temperatura o contenido de CO2 de  un instante concreto en el que había  número determinado de personas en el interior de la cueva y adecuar las visitas. No hay ningún estudio de esta magnitud que se haya hecho en otras cuevas del mundo, es muy  interesante tanto desde el punto de vista de la investigación y también de las propias asociaciones de grutas turísticas”, concluye el profesor Roberto Zangroniz.
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