16 de Junio de 2019 Son las 21:28

Opinión

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Especial Semana Santa 2019
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Ángel D. Álvarez

No quiero ascensores pero no sé cómo decirlo

Ese debe ser el discurso que maneja el Ayuntamiento de Cuenca, y concretamente Julián Huete, que se ha despachado con una nueva maniobra que no tiene otro interés que dilatar en el tiempo una decisión que parecía consensuada.

La última ocurrencia que pretende poner como excusa es convocar un concurso de ideas que nos llevaría el tiempo suficiente como para que lleguemos al momento preelectoral sin haber dado solución a un tema que ya está haciendo callo. La realidad se nos antoja que es otra, y es precisamente que Mariscal y sus concejales del Partido Popular estarán diciendo: no queremos ascensores, pero no se lo podemos decir abiertamente a nadie, porque se trata sin duda alguna una deslealtad con los conquenses y se va a notar mucho.

En este debate de los remontes al casco histórico se han incorporado en los últimos días quienes seguramente tienen más autoridad moral, junto con los propios vecinos del barrio monumental e histórico por el que fue reconocida la ciudad como Patrimonio de la Humanidad. Las organizaciones que trabajan en pro de la mejora de las condiciones de vida de las personas con discapacidad han tomado partido y han opinado. Consideran inconcebible que teniendo en su mano el Ayuntamiento un proyecto tan ambicioso y, lo más importante, la financiación para su ejecución, vuelvan a marear la perdiz con otra ocurrencia de última hora. El presidente de una de estas organizaciones lo ha dejado bien claro: “Joder, si tenéis el dinero cogedlo”.

Quien no vive en este barrio y además accede en coche oficial no valora los problemas que estas personas con algún tipo de dificultad de movilidad tienen para llegar hasta el emblemático rincón que además alberga la casa de todos en la que solo deciden quienes, faltos de sensibilidad, opinan con frivolidad sobre asuntos que nos afectan a todos.

Si la cuestión por la que el edil de Urbanismo demora la decisión, que ya apremia, es de carácter ideológico y no soporta que le traigan el dinero a su mesa, le faciliten proyectos y estudios, y un borrador de convenio que supuestamente ya habían aceptado, solamente por proceder de una institución de color político diferente al suyo, sería de una gravedad extrema.

Dejar pasar el tiempo no es la mejor fórmula para solucionar los innumerables problemas que sufrimos en la ciudad, si bien ésta parece ser la fórmula que ha aplicado el equipo de gobierno municipal a lo largo de los sufridos casi cuatro años que llevan en el Ayuntamiento un alcalde en posición de retirada y unos concejales en desbandada.

Otro día hablamos de la colección Roberto Polo. Una magnífica oportunidad para que Cuenca se convierta en sede que acoja un buen número de emblemáticas obras de arte y vuelva a ser epicentro de la cultura, con una fórmula ya cerrada, y de nuevo el Ayuntamiento está asomando la patita y comenzando a poner palos en las ruedas. Olvidándose del gravísimo perjuicio que ocasionaría a la ciudad. Ya veremos si no vamos, lamentablemente, por el mismo camino.

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